Nacional

La “Güera” Rodríguez

Por domingo 25 de marzo de 2012 Sin Comentarios

Por Juan Diego González*

María Ignacia Javiera Rafaela Agustina Feliciana Rodríguez de Velasco y Osorio Barba Jiménez Bello de Pereyra Hernández de Córdoba Solano Garfias (1778-1851), mejor conocida como la “Güera” Rodríguez, fue traída de nuevo a la vida, gracias a la representación escénica de la poeta Mara Romero, cuyo estreno fue en la Casa de la Cultura de Cajeme, el primero de marzo pasado.

La “Güera” Rodríguez protagonizada por Mara Romero, fue acompañada en escena por don Diablo (Manuel Castillo), doña Torcuata Lerma de González (Yaret Calleros), Agustín de Iturbide (Armando Garval) y el obispo (Rafael Martínez). Sus excelentes actuaciones mantuvieron al público atento, además de hacerlo reír a carcajada limpia en los momentos cómicos.

En un principio, se trataba de un performance en el cual, la “Güera” Rodríguez se expresaba en la voz y los poemas de Mara Romero, pero el director Rafael Martínez, hizo que la idea evolucionara hasta convertirla en esta magnífica representación que el público cajemense verdaderamente disfrutó.

La escenificación tiene cuatro partes se puede decir. La primera, es la presentación del personaje principal (todos vestidos a la usanza del siglo XIX), quien se pasea entre el público y lo invita a su casa, a las famosas tertulias literarias de la “Güera” Rodríguez. La siguiente parte, aparece Agustín de Iturbide, quien suplica a don Diablo por el amor de la “Güera”. Don Diablo se burla de él y lo invita a escuchar a doña Torcuata, quien por mitotera y chismosa está en el infierno, de manera que olvide sus pretensiones.

Se entabla un diálogo cantado entre los personajes que causa sensación entre los presentes. Al final, Agustín suplica tanto que termina por vender su alma, obviamente para complacencia de don Diablo.

En la tercera parte, la“Güera” Rodríguez es llevada a juicio por la Inquisición por sus crímenes. El personaje se defiende con gracia y valentía. El hecho histórico (porque efectivamente se dio un juicio en su contra, cuando se supo de sus relaciones “muy cercanas” con el cura Miguel Hidalgo y Costilla) es recreado de forma sensacional y Mara Romero cautiva al auditorio con sus poemas:

“Me reconoces señor?
¿Acaso no soy ya, tu hija preferida?
Volcán que exhala promesas,
que muerde la manzana
y copia del espejo mágico su belleza
para cambiar el mundo…
Me reconoces señor?
Soy la que choca con las nubes en búsqueda de su yo,
la que pasa noches y días parpadeando
en busca de un mejor porvenir para mi gente;
cruzando imposibles distancias en las
que por 300 años nos hemos perdido,
donde la ignorancia es el tacto del infierno…
y a pesar de todo, busca un nuevo rastro
de porvenir en tus tristes encrucijadas”.

En esta escena, el director también actúa en el papel del obispo, a quien ridiculiza porque, a pesar de su investidura episcopal, con mitra y toda la cosa, sale con la cara pintada de payaso. En una franca metáfora de la farsa que fue el juicio de la la“Güera”. Otro detalle interesante también fue que durante este momento escénico, Mara Romero, baila de puntas, en el clásico movimiento de ballet, acompañada con la música del piano de Ismael Argüelles, quien por cierto interpretó todas las piezas desde el escenario, caracterizado como un músico de la época romántica.

Gracias a la influencia del personaje principal (en la obra y en el hecho histórico), Agustín de Iturbide es designado para pactar con los independentistas. Aquí sale montado a caballo, para causar de nuevo la risa de los asistentes. El caballo es la mitad del cuerpo del animal y las piernas son las del actor, de manera que el efecto es muy atrevido y espectacular. La cuarta parte termina con la despedida de los amantes.

El cierre es la coronación de Iturbide como primer emperador de México, quien cambió la ruta del paseo triunfal del Ejército Trigarante, nomás para saludar a la “Güera Rodríguez” en el balcón de su casa. Previo a esto, los poemas de Mara Romero recuperan esa voz de una heroína desconocida en la historia:

“Y vuelvo desde entonces a contar mi vida,
sin buscar un perdón,
orgullosa de mi belleza que me convierte en Reina del infierno,
marcada con el alfabeto negro de la historia
por la costumbre de sumergirme hasta el fin del mundo.
Es tarde ahora para regresar
y restaurar discrepancias con el sol,
pero yo no reclamo una lección de luz,
ni pido frases que me acomoden en el honor,
vivo encerrada en un ámbar…que exhala belleza,
nostalgia, y desde ahí va mi quimera:
Todo lo que mi hermosura logró por la causa,
jamás podrá ser borrado de la memoria
y de todas las bocas del mundo,
estaré presente en cada mujer
que se reconozca ella misma por su valor”.

Los aplausos no se hicieron esperar. Los actores se inclinaron para recibir con humildad el reconocimiento. Esta presentación se repetirá por lo menos en 10 ocasiones, en distintos lugares de Ciudad Obregón, porque en parte es patrocinada por el programa de Desarrollo Cultural en los municipios de Sonora

*Docente y escritor sonorense.

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