Nacional

Baja California en el mito

Por domingo 25 de marzo de 2012 Sin Comentarios

Por Eligio Moisés Coronado*

El 18 de febrero pasado (2012) falleció la doctora Clementina Díaz y de Ovando, académica notable que dio toda una vida de investigación a México en los campos de su historia, estética, educación y literatura.

Fue la primera mujer que recibió el premio Universidad Nacional 1988, el honor más alto que otorga la mayor casa de estudios del país, e integrante de las academias mexicanas de la Lengua y de la Historia, así como de los institutos de Investigaciones Históricas y de Investigaciones Estéticas de la UNAM.

En esta parte de México le debemos especial reconocimiento por su interés en nuestra California, particularmente en un extenso trabajo que ella denominó “Baja California en el mito”.

Tomamos de él la parte medular, que explica el origen de la palabra California:

“El muy imaginativo Cristóbal Colón, en la relación de su primer viaje, contaba al rey la existencia de una isla habitada solamente por mujeres armadas de arco y flechas, como las amazonas, y visitadas de vez en cuando por los hombres; isla que cinco años después situará muy cerca del Paraíso Terrenal. Estas fantasías de Colón, así como las relaciones de sus viajes, sucesos de tanta novedad y trascendencia, no podían pasar inadvertidos y, menos aún, dejar de ser recreados por la literatura.

El corregidor Garci-Rodríguez de Montalbo, metido en la ciudad de Medina del Campo, no contento con haber corregido y modernizado el texto de los tres primeros Libros de Amadís de Gaula, y trasladado y enmendado el cuarto, influenciado por el vertiginoso estilo del Amadís, decidió agregar, por su cuenta y riesgo, un quinto libro […]

El libro se refiere a las sergas o gestas de Esplandián, hijo de Amadís, y lo llamó Las sergas de Esplandián. Utilizó los mismos recursos que el Amadís: la misma forma superlativa, las mismas fantasías, y la descripción de la tierra imaginada por el Almirante le viene como anillo al dedo para su obra; le da forma, le encuentra situación geográfica y le otorga nombre: California. Designación que toma, sin duda, de la epopeya francesa La canción de Rolando, siglo XI; epopeya que se caracteriza por la abundancia del elemento maravilloso. En la Canción, la palabra California nombra a un pueblo mítico que va a rebelarse contra Carlomagno a la muerte de Rolando […]

El erudito Edward Everest Hale fue quien aclaró en 1862 el misterio de la palabra California, al encontrarla en las ya citadas Sergas, invalidando las anteriores interpretaciones.”

En 1973 tuve el agrado de ser anfitrión de la doctora Díaz de Ovando y del doctor Miguel León-Portilla y su esposa, con la compañía del licenciado Ignacio del Río, en un recorrido por las principales poblaciones de Baja California Sur llevando noticias acerca del pasado de cada lugar a sus pobladores.

Fue una grata experiencia en que pude constatar la excelencia académica y disfrutar la elevada estatura humana de huéspedes tan excepcionales.

*Cronista de La Paz Baja California Sur.

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