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La poesía en la canción o la canción de texto. Leonard Cohen, Bob Dylan.

Por martes 15 de noviembre de 2016 Sin Comentarios

la poesia en la cancionPor: Mario Arturo Ramos

“La literatura española comienza encantadoramente lírica en el siglo XI, con sencillísimas canciones de mujer enamorada; la primera lírica conocida no es la provenzal sino las jarchas mozárabes españolas”. Dámaso Alonso
El tema de la poesía en la canción o la canción de texto, recuperó en estos días, vigencia. El Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan y, el fallecimiento de Leonard Cohen- este undécimo mes del 2016-, despertaron la intensa difusión pública del resultado de los dos creadores: Cohen y Dylan, ejemplo de que el canto popular de todos los tiempos tiene entre sus principales vertientes, una a prueba del éxito o de la moda: La canción de texto o la poesía en la canción. Los primeros pasos de estas expresiones artísticas fueron unidas, la simbiosis enriqueció la expresión popular cantable, con música arrancada a vivencias, sentimientos, historias, leyendas, instrumentos musicales y a la voz; música que se fundió con la poesía para envolver a los oyentes en sensaciones distintas, imágenes sonoras, lejos del mensaje fácil y digerible, divulgado en frases gastadas, repetitivas; por lo tanto, la poesía en la canción tiene como principal elemento estético a la palabra, y sobre todo a la belleza que pueda comunicar el texto; entonces el valor literario de cierta cantidad de canciones populares, se encuentra fuera de duda.

Siempre señalo que en México un número considerable de poetas encontraron en el talento de los compositores el camino que los regresó al inicio, a la raíz del canto, crean canciones de texto. Riva Palacio y “Adiós mamá Carlota”; “La casita” de Manuel José Othón;”, Gratia Plena” de Amado Nervo; “Catarino Maravillas” de Miguel N. Lira; “Amor, amor, amor” de López Méndez, “Mazatlán” de Elías Nandino“ Tiempo y destiempo” de Renato Leduc , junto a la musicalización de poemas de Sabines, Paz, Martí; Juana de Asbaje; López Velarde, Manuel M. Flores, tal y tal , logran obras que están al lado de los temas anónimos o de personajes reconocidos y que en conjunto forman el gran catálogo de canciones mexicanas atemporales. Bajo estos antecedentes deberán comprender estimados lectores, que me entusiasma el Premio Nobel otorgado a Bob Dylan; me parece que el galardón es el reconocimiento a un compositor/ poeta o a un poeta / compositor que Ricardo Homs define: “Bob ha sido un impetuoso luchador social que utilizó la música como medio para comunicar sus inquietudes. Fue quien despertó la conciencia de los jóvenes hacia los problemas políticos de su país y en general el mundo contemporáneo. Con ello podemos atribuirle ser el motor de los movimientos pacifistas de los años sesentas y setentas que lograron sensibilizar a la opinión pública norteamericana para que presionara a Nixon a concluir la guerra de Vietnam”1/; a la vez que un reconocimiento a la canción de texto y a Robert Allen Zimmerman.

¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre / antes de que lo llamen hombre/ ¿ Cuántos mares debe cruzar una paloma blanca/ antes de dormir en la arena? Si, y ¿cuántas veces deben volar/ las balas de cañón / antes de que sean prohibidas para siempre?, La respuesta, mi amigo, está en el viento, la respuesta está en el viento.” “La respuesta está en el viento” Bob Dylan.

“Históricamente el trovador nace por imitación del juglar; es el caballero o la persona cualquiera que hace versos- Guillermo IX Duque de Antiquitania, (muere en 1127) es el más antiguo trovador conocido. Chocaba a todos por su carácter faceto y burlón, semejante al de un juglar; por eso se sintió tentado a escribir versos como un juglar .Y esta anterioridad del juglar sobre el trovador, era notoria a los antiguos, según nos la va a manifestar en seguida Giraldo Riquier. Más, a pesar de esta dependencia originaria, el trovador no sólo por lo común era socialmente superior al juglar, sino también intelectualmente como persona más instruida “. 2./

Un poeta y trovador canadiense. Leonard Cohen “He oído que había un acorde secreto/ que David tocaba para el señor/ pero a ti no te interesa la música ¿verdad?/ era algo así como la cuarta y la quinta/ cae el menor, sube el mayor/ el turbado rey componiendo Aleluya/ Aleluya, Aleluya…. “ Aleluya. Leonard Cohen

El siete de noviembre de este año, en Los Ángeles, California, a los 82 años de edad murió Leonard N. Cohen, poeta, compositor, cantor, novelista. Cohen perteneció como Dylan a la corriente literaria que los críticos han llamado “Poesía cancioneril”, y que a mí me gusta nombrar como: canción de texto. El trabajo de Leonard ha quedado impreso en libros, guiones musicales y producciones discográficas a partir de las décadas de los sesentas y setentas del siglo pasado, como muestra de un autor, para quien, a diferencia de muchos de sus contemporáneos, la poesía fue el signo de su labor creativa. Diferente en temáticas a Dylan, sus raíces hebreas y su amor a la literatura marcan dos coincidencias notables. Sobre la obra del nacido en Montreal, Canadá, Antonio Lucas señala: “No es extraño que la poesía de Lorca le calara hondo. Por lo de la libertad principalmente. Tampoco parece exagerado afirmar que para entender buena parte del mejor Cohen haya que tener en cuenta la obra de García Lorca”; bajo esta perspectiva otra coincidencia entre Bob y Cohen es palpable, Bob toma el Dylan, en homenaje Dylan Thomas poeta, y por su parte Leonard dijo al recibir el Premio Asturias 2001:
“Hoy que soy un hombre mayor, me doy cuenta de que no he dicho gracias por todo lo que he recibido, así que hoy vengo aquí a agradecer a todos, porque cuando era adolescente y anhelaba una voz, Lorca me permitió una voz propia, dentro de los estrictos límites de la dignidad y la belleza”.

El epílogo dice que la poesía en la canción o la canción de texto, siempre ha estado ahí, regresándole al canto popular su condición de arte. Por su área masiva de difusión enaltece lo que en los tiempos modernos, la industria del divertimento convirtió en producto de ventas; es realización estética que permite a la poesía llegar a un segmento diferente a de los lectores y a de los melómanos al integrar la belleza del idioma a la vida, al canto. Bob Dylan y Leonard Cohen son sus ilustres cultivadores, prueba de su vigencia y trascendencia.

1.-“Poesía juglaresca y juglares”. Ramón Menéndez Pidal. Espasa-Cape, Argentina 1949
2.- “García Lorca culpable” Antonio Lucas/ El Mundo /12/ XI/ 2016

* Autor e investigador

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