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Carlos Navarrete Cáceres (1931- ) Arqueólogo y Antropólogo. Premio Chiapas 1984.

Por domingo 16 de noviembre de 2014 Sin Comentarios

Por Sofía Mireles Gavito*

pag 6 sofia mireles gavito1Carlos Alberto Navarrete Cáceres es arqueólogo, antropólogo, historiador y escritor guatemalteco, radicado en México desde 1952. Nació en Quetzaltenango el 29 de enero de 1931. Sus estudios primarios los realizó entre 1937 y 1943, en tiempos del gobierno del Gral. Jorge Ubico. Los estudios de Secundaria y Preparatoria los hace en el Instituto Nacional Central entre 1944 a 1949 ya en tiempos de la Revolución y del Presidente Juan José Arévalo. Estudio historia y literatura en la Universidad de San Carlos de Guatemala. En los gobiernos democráticos de Arévalo y de Jacobo Arbenz en Guatemala, formó parte del Grupo Saker-Ti, de artistas y escritores revolucionarios de Guatemala.

Posteriormente se trasladó a la Ciudad de México e ingresó a la Escuela Nacional de Antropología e Historia para estudiar arqueología durante el periodo de 1952 a 1957, luego realizó estudios de maestría en Ciencias Antropológicas en la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en 1965 y en esa misma facultad concluyó el doctorado en Antropología en 1976.

Se ha destacado como un gran estudioso de la cultura maya y zoque, en particular de la arqueología e historia antigua de los pueblos de Chiapas y Guatemala. Conoce a profundidad las rutas prehispánicas terrestres y marítimas, principalmente la de los esteros de la costa de Chiapas, igualmente investigó la tradición oral de la zona de Izapa (Tuxtla Chico) entre 1963 y 1966; y las zonas arqueológicas de Pijijiapan(1968) y Tonalá: Iglesia Vieja, Paredón (1960) y Horcones (1972), aquí encontraron la Estela No.3 (Tláloc), la cual está ubicada actualmente en el Parque Central de Tonalá.

Ha desarrollado su carrera profesional en México, siendo investigador en el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM. Estudioso de la cultura popular chiapaneca y guatemalteca, ha escrito varios ensayos importantes al respecto, de especial interés se destacan sus investigaciones sobre el Cristo Negro de Esquipulas, El Cristo Negro de Tila; San Pascualito Rey y el Culto a la Muerte en Chiapas (UNAM, 1982).

OBRAS PUBLICADAS:

pag 6 sofia mireles gavito2Los Chiapanecas, historia y cultura (1966); Exploración en San Agustín, Chiapas (1959); Un breve reconocimiento en la región de Tonalá, Chiapas (New Word Archaeological Foundation; Orinda, California,1959); Exploración Arqueológica en la región de la frailesca, Chiapas (1960); El complejo Escultórico del Cerro Bernal, en la costa de Chiapas (UNAM, 1976); Los Relieves Olmecas de Pijijiapan, Chiapas (UNAM, 1969); Algunas piezas Olmecas de Chiapas y Guatemala (UNAM, 1971); Oraciones a la Cruz y el diablo (1986) y Oraciones a la Cruz y al diablo y otros estudios de la tradición oral chiapaneca (UNACH, 2014); Guía para el estudio de los monumentos esculpidos en Chinkultic, Chiapas (1984); Los Primeros Antropólogos Chiapanecos (1986). Su obra literaria: El Romance Tradicional, El Corrido en Guatemala, Ejercicio para definir Espantos (1979) y (UNAM, 1987); Compilación y presentación de Tres Poemas zoques (1985); y su novela Los Arrieros del Agua (1984).

RECONOCIMIENTOS:

Premio Centroamericano de Ciencias, Letras y Bellas Artes (en Ensayo) en 1962;

Premio Chiapas 1984 en Ciencias;

Premio Nacional de Literatura en Guatemala  2005, por su novela: “Los Arrieros del Agua”; y El Doctorado Honoris Causa por la Universidad de San Carlos de Guatemala el 20 de abril del 2007.

Incluyó un fragmento del cuento “La Vieja que comía Gente”, relatado por Teófilo López del municipio de Unión Juárez, que dice:

“De Guatemala, del rumbo de San Marcos, vino una mujer que se quedó a vivir cerca de Tuxtla Chico. Allí hay una cueva y allí dispuso su casa. Por las noches ya nadie caminaba cerca de la cueva porque se veían las mañas, se oían los conjuros de aquella boca y toda la tierra se había vuelto de miedo.(…)

pag 6 sofia mireles gavito3Cuando un pasajero perdido  o caminante cansado que desconocía el rumbo pasaba de noche, la vieja lo invitaba a entrar… Cuando el pobre hombre se encontraba durmiendo la vieja hacia muecas y rezaba malos pronunciamientos.

Entonces le salían patas y garras de tigre y de la boca le nacían unos dientotes como de león. Se acercaba despacio, sin hacer ruido, al igual que hacen los gatos y se lo comía. Hasta familias enteras desaparecieron.

De Guatemala vino otro brujo, un enemigo que se la tenía jurada a la vieja. Habló a la gente, convenció a la gente, les dijo que era yerbero de buenas acciones. Pidió permiso para vengar y lo concedieron.

Él era el doble de una de las piedras que están en Izapa, … Se transfiguró y una noche salió al camino como hombre de piedra,… Sus pies se enterraban de tan pesado. Pidió posada a la vieja y ésta lo mandó a dormir… Se acostó a dormir hasta que llegó la bruja convertida en animal: cara de lechuza desplumada, cuerpo de chucho con culebra y patas de burro.

Cuando mordió al hombre de piedra se le quebraron los dientes: Lo arañó y las uñas se le arrancaron. Lo pateó con las pezuñas y sus pies se quebraron. Puro grito era la vieja en el suelo.

A la mañana siguiente, el hombre despertó tarde porque era de sueño pesado y vio a la bruja muerta, sin sangre, atragantada con sus propios dientes. El hombre regresó  a la piedra, al dibujo de Izapa. Desde entonces, la gente vive contenta. Del hombre solo quedó la figura labrada, porque el curandero no regresó jamás.” (Navarrete, Carlos, 2014: 197-198)

*Cronista de Tonalá, Chiapas.

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