Nacional

Maria Conesa… Leyenda de los Teatros

Por domingo 3 de marzo de 2013 Sin Comentarios

Por Alberto Ángel “El Cuervo”*

Maria-Conesa01Esperaba a que llegaran los demás participantes. Como en años anteriores, las autoridades del Teatro de La Ciudad Esperanza Iris, habían vuelto a la estrategia de realizar las ruedas de prensa con los diferentes participantes de los espectáculos por presentar en el mes… En el Foyer de este legendario recinto, me acerqué a un bronce de quien fuera la responsable de la existencia del mismo: Esperanza Iris… La afamada tabasqueña de quien mi madre me platicaba desde niño, había conseguido la inmortalidad al haber eregido este templo para las artes escénicas… Estar ahí, en el Foyer necesariamente era un viaje al pasado… Tanto al pasado en mi carrera como a lo sucedido desde antes de mi nacimiento en la vida teatral de la Ciudad de México… Cuántas luminarias habrían vivido noches verdaderamente apoteósicas ahí, justo ahí en ese escenario que ahora me correspondía el honor de pisar tantas veces… No dejaba de sentir orgullo por presentarme de nueva cuenta en ese bellísimo teatro… Ahí, además de la propia Esperanza Iris, se presentaron prácticamente todas las grandes tiples de México: Lupe Rivas Cacho, Celia Montalban… Y por supuesto la que podría ser considerada como la más grande tiple de todos los tiempos por derecho propio: María Conesa… Ver a María Conesa era algo verdaderamente mágico… Su presencia impactaba tremendamente y al verla, sin necesidad de que fuera en escena, lograba entender el por qué prácticamente todos los hombres caían rendidos a sus pies desde la primera vez que acudían a contemplarla…

—¡Hola, Betito, cómo estás, hermano querido… Perdón por llegar tarde, pero ya sabes que la ciudad es la locura… Pero aquí estoy ya dispuestísimo…!

—¡Uyyy, qué susto me diste, jajajajaja… Qué susto, no sabes…!

—¡Caray, mi querido Alberto! ¿Tan amolado quedé de mi operación? Si nomás me quitaron la vesícula jajajajaja

—No, no, mi hermano… Es que estaba verdaderamente en un viaje maravilloso…

—Oye, pues no andes consumiendo esas cosas, hermano, te hacen daño jajajajajaja

—Nooo, qué va, jajajaja el viaje se produce en automático al contemplar todo esto… Imagínate todo lo que no habrá sucedido en este foro… Necesariamente viajas hacia el pasado cuando María Conesa impactaba a todo México por ejemplo… Y justamente me estaba acordando lo impactante que era la gran señora… ¡Muy impactante…! Aquella vez que la estaba escuchando y esperando mi turno…

Maria-Conesa02—No seas mentiroso, Alberto jajajajajaja ahora me vas a decir que te tocó cantar zarzuela con la Conesa jajajajajaja… No, hermano, quién te lo va a creer…

—¡Lo que no hubiera dado por compartir el escenario con ella en una zarzuela, uf…! Pero no, desde luego que no me tocó cantar una zarzuela o una revista musical con María Conesa, pero sí tuve la fortuna de conocerla y escucharla cantar ya muy viejecita y que ella me escuchara porque me tocó participar el mismo día y saludarla con todo el respeto cuando Paco de la Barrera que fuera mi director artístico, organizaba aquellos festivales en la Alameda Central… Yo acababa de ganar el Festival Nacional de la Canción Popular con una canción de Roberto Cantoral que se llama “Aeropuerto”… Iniciaba mi carrera… Era el año de 1971… Y ahí, escuchaba embelesado a la gatita blanca cantar ya con la voz temblorosa diciéndole al público: “Me da mucho gusto estar aquí con todos ustedes pero ahora cantándoles a los biznietos de quienes fueron mis primeros admiradores…” ¡Una verdadera leyenda, mi Beto querido… Y yo estaba ahí con ella…! Al salir, la saludaría emocionado escuchando sus palabras de elogio para mi voz… Lástima que en aquella época, no era tan fácil como ahora tomarse una foto… No sé si algún fotógrafo habrá capturado los momentos breves de mi plática con la Conesa al saludarla… Pero fue verdaderamente mágico, impresionante… Y era donde andaba en el viaje, hermano jajajajaja intentando reconstruir las exitosísimas participaciones de María Conesa aquí en este teatro que ahora nos recibe a los Tres Tenores Mexicanos

Maria-Conesa03Humberto Cravioto, mi gran y admirado amigo, me escuchaba con la sensibilidad que le caracteriza… Valente Pastor, el otro integrante de los Tres Tenores Mexicanos, se encontraba en El Grullo, organizando una próxima presentación de los tres por allá… Mientras llegaban los medios y demás invitados, me senté en uno de los palcos y mirando al escenario, recordaba lo que de María Conesa me había ido enterando a lo largo de los años… De origen valenciana pero mexicana por amor, María había sido descubierta como historia de película, bailando junto con su hermana en plena calle… Ambas habían llevado una ardua preparación dentro del baile y un empresario al verlas, de inmediato se dirigió a sus padres que, reticentes al principio, terminaron aceptando el ofrecimiento para que las hermanas Conesa debutaran en Cuba… A partir de entonces, María quedaría prendada del Teatro… Su amor por la escena sería más fuerte que todo… En el teatro, la Conesa viviría sus más grandes emociones… Desde la más intensa alegría del triunfo, hasta la más profunda tristeza cuando un ejecutor recibiera la encomienda de asesinarla por los enormes celos profesionales que María Conesa motivaba en otra Tiple que nunca destacó y le llamaban La Zarina… Una noche en que las hermanas acapararon la atención del público mientras La Zarina actuaba, montada en cólera le dijo a su hermano: “Ya no las soporto, han echado a perder mi número… Si fueras un poco hombre, tomabas un cuchillo y las matabas” Así, ahí en el palco, murió la hermana de María Conesa, por lo que la tragedia y la tristeza le acompañarían durante toda su carrera… Con el tiempo, ya habiendo triunfado en Cuba como una gran cupletista, María Conesa llega a México para de inmediato cautivar a todo aquel espectador que la contemplara… La magia del teatro, pero sobre todo la magia erotizante de la joven tiple, envolvía obligadamente a todos provocando pasiones que muchas veces obligaban a que María tuviera que esconderse durante semanas enteras incluso… Pero no solamente la tragedia y el temor acechaban a María. Además de la inmensa felicidad que los triunfos que noche a noche cosechaba llevaban a su alma artística, también la sonrisa y la ternura fueron encontradas por la Conesa gracias al Teatro… Así, cobró fama un niño rubio que durante muchas funciones, infaltablemente llevaba a María Conesa un ramo de flores subiendo al escenario a entregárselo a cambio de un beso de su adorada y admirada María… Ese niño, años después y tal vez capturado por la magia del teatro, llevaría la mencionada magia a todos los hogares de México por medio del fantástico teatro… O tal vez sería mejor decir del Teatro Fantástico… Así se llamaba ese programa que durante muchas generaciones fascinara a los niños… Ese niño rubio que fuera uno de los más amados amigos de la gatita blanca, se llamó Enrique Alonso… Sí, el mismísimo Cachirulo… El amigo de los niños, de los papás de los niños y de los papás de los papás de los niños… De hecho, fue el propio Cachirulo quien me obsequió el libro de su autoría con la historia de María Conesa… Esa afamadísima tiple que lo mismo cubriera cuplés, zarzuela e incluso la Opereta compitiendo y para muchos desbancando de su reinado a la no menos célebre tabasqueña Esperanza Iris… Por él me enteraría de cuando como parte de la broma que realizaba noche a noche a los asistentes al teatro, cortara los botones de la chaquetilla militar a un afamado general a quien cuidara todo un séquito en el mismo teatro. Se trataba nada menos que de Francisco Villa ya como general triunfante en la revolución que había acudido a admirar a la Conesa… Villa, subyugado por la gran tiple, rio divertido ante la ocurrencia.. en otra ocasión, María llegó hasta la butaca de un general y cortó la mitad del bigote del mismo… Cuando salió de escena, todos le increparon diciéndole: “¡Pero cómo se te ocurre hacer eso…! ¿sabes a quien acabas de cortarle los bigotes? Nada menos que al terrible general Juan Andreu Almazán, será mejor que corras a esconderte porque tu vida corre peligro después de esa ofensa…” La Conesa, estaba en su camerino cuando llamó a su puerta el mismísimo general Andreu Almazan… De inmediato, María se deshizo en disculpas argumentando que cuando estaba en escena verdaderamente se dejaba llevar por la magia del teatro y no sabía lo que hacía… El general, divertido respondió con una carcajada diciéndole que ahora había que solucionar un problema y que para ello había ido al camerino, para que le hiciera el favor de cortar la otra mitad del bigote porque así se veía ridículo. Y qué decir que fue la misma gatita blanca quien hizo bailar a Emiliano Zapata… “Yo no sé bailar esas cosas, chula pero si quiere bailamos un calabaceado…” Y es que según decían, cuando los revolucionarios llegaban a la ciudad, había dos cosas que soñaban hacer: Visitar a la Virgen de Guadalupe en la Villa y asistir para ver y envolverse en la magia y talento que derramaba esa extraordinaria bailarina, actriz y cantante que fuera María conesa, la Gatita Blanca (llamada así por el personaje que inmortalizó María de la Zarzuela con ese nombre)… Envuelto en la ensoñación de la Conesa y todos los personajes que habrían desfilado por el bellísimo Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, de pronto fui despertado y traído a la realidad… “Maestro, perdón que lo interrumpa en sus pensamientos pero ya estamos listos para la rueda de prensa…” “¿Llegó la Conesa…?” “¿perdón, Maestro…?” “No me haga caso, yo me entiendo en mis locuras, vamos pues…”

—Muy buenos días, agradecemos su presencia para comentar con ustedes acerca del concierto Tres Tenores Mexicanos que presentaremos aquí en este mágico teatro donde han desfilado grandes luminarias…

México-Tenochtitlan, recorriendo la magia que me deja el
recuerdo cuando tuve la fortuna de conocer a María Conesa…
Leyenda de los teatros.

*Cantante, compositor y escritor.

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