Nacional

Autismos

Por domingo 31 de agosto de 2014 Sin Comentarios

Por Verónica Hernández Jacobo*

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Desde el psicoanálisis pensamos que el sujeto autista no debe quedar atrapado por la etiqueta, contrario a eso y analizando todo lo que se encuentra en juego desde el orden subjetivo el autismo se escribe en una dimensión política, ya que en algunos países ha tomado el lugar de causa nacional, de ahí que nuestro colega Eric Laurent  habla sobre las batallas del autismo, nombra este autor el modo superlativo que implica batallar, ya que los enemigos del psicoanálisis quieren desterrar la práctica lacaniana con autistas, de tal modo que nuestra apuesta es para que se acepte en el autista esa dimensión subjetiva que la orientación lacaniana  asume en su práctica.

A pesar de que se ha insistido vetar al psicoanálisis para que éste no plantee un practicable con la infancia autista suponemos que tenemos que resistir al embate del neurocognitivismo cuya práctica de adiestramiento deja mucho que desear, para ellos todos somos amaestrables  con el permiso de la ciencia. Desde la clínica psicoanalítica Lacaniana el autista no encaja dentro de los registros deficitarios al que hay que reeducar, normalizar, adaptar. El psicoanálisis rechaza ubicar el término deficitario y en todo caso se palntea que el autista es un sujeto y que éste puede implicarse en invenciones, de esa manera sería refractario a la normopatia, a la cual se quiere someter a este pequeño sujeto.

La batalla del autismo tal como plantea Eric Laurent, nos remite a la historia del psicoanálisis, ya que siempre ha habido una tendencia a que el psicoanálisis desespere a personas tradicionalistas y temerosas de enfrentarse a su inconsciente de igual forma los saberes institucionalizados lo han criticado, hoy no es la excepción. Sin embargo el psicoanálisis en todas las batallas ha salido airoso, tiene una epistemología, un saber practicar, resultados, una experiencia clínica, que se traduce en el caso por caso, y recordemos que el psicoanálisis no puede existir en el campo del “sobre-diagnóstico”, de la exagerada evaluación, sino que nos plantea un dispositivo de las libertades del sujeto, no del desenfreno.

pag 3 veronica hernandez jacobo2En los sujetos que se nombran autistas una de las primeras dificultades es la de asumir plenamente la palabra, su habla está dirigida hacia otro lugar, no hay un sujeto del enunciado propiamente dicho, se puede afirmar  que el sujeto autista no puede hacerse cargo de su decir, por eso el ideal del cientificismo es plantearse guías que organicen la intervención con los sujetos autistas e incluso en España y otros países avanzados, se generan guías para adaptar al autista, con nombres muy sugerentes como, “todo sobre el autismo”, ese concepto totalitarista suena a una suerte de concepción religiosa, explicar todo sobre el autismo sin dejar fuera nada es poco menos que descabellado, creer saberlo todo es intentar suplir a Dios.

El psicoanálisis enseña que quién sabe sobre el autismo sin darse cuenta que sabe, es su familia, la madre o el padre, ellos tienen un saber, son los verdaderos comprometidos con la causa del autista, más que los que prestan un servicio psicológico con los sujetos llamados autistas.

Estos sujetos llamados autistas tienen una resistencia a identificarse con alguien, por ello algunas veces se resisten a que les corten el cabello, o simplemente a que les den comida, porque falta en ellos ese elemento identificatorio, Iván Ruiz plantea que se da una insumisión por parte del sujeto llamado autista a identificarse con el otro, esta falta de identificación con el otro lo que genera es una ruptura, no se instala el lazo social necesario para que aparezca el prójimo.

En su práctica algunos psicoanalistas han observado que cuando a un niño autista le cortan el cabello, ese niño cree que le están amputando una parte de su cuerpo, ya sabemos que ese cuerpo aún no ha tomado forma en la dimensión imaginaria y simbólica, sino que opera un real que lo goza, los sujetos llamados autistas tienen que inventar, que recuperar el sentido que tiene la vida, es por eso que él se instala en el enigma a ser descifrado, en términos lacanianos es como pasar del lugar del objeto, al lugar del sujeto, y esto mediante la instrumentación del lenguaje sobre su cuerpo.

*Doctora en educación.

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