Nacional

María Luisa Rasgado y La Academia J.S. Bach

Por domingo 27 de octubre de 2013 Sin Comentarios

Por Alberto Ángel “El Cuervo”*

Maria-Luisa-Rasgado1—Fue un error de tipo, Maestra… Le ruego me disculpe…

—No se preocupe, pero sí hay que aclararlo porque el nombre correcto es Gavota, no Gaviota jajajaja…

—Lo sé, lo sé… De hecho es hasta lógico el título porque en la obra del Maestro Del Castillo se palpa absolutamente el género musical que estaba tan en boga cuando la compuso…

La plática se daba en la Academia de música Juan Sebastian Bach, situada en Av. División del Norte en la Ciudad de México con la Maestra María Luisa Rasgado, nieta del célebre Maestro Carlos del Castillo autor de “Gavota De Amor”… El nombre de la obra es el del género musical que surge en Francia en el pueblo de Gavot que se encuentra en los Alpes franceses en la comuna de Gap. Durante la época de Luis XIV de Francia, se hace tremendamente popular el género de la Gavota. De esta manera, la influencia del género se deja sentir en las obras que los compositores de entonces creaban al envolverse en la emoción innovadora del mismo. Es Jean-Baptiste Lully el compositor florentino nacionalizado francés quien mayormente impulsa este género escribiendo obras bajo su rubro de manera constante. Curiosamente era un extraordinario bailarín, lo que tal vez le hace interesarse tanto en el género de la Gavota que es precisamente una danza popular. Fue tan popular este género, que otros compositores comienzan a trabajar en él como el célebre Johann Sebastian Bach en cuyas manos se establece, propiamente dicho, la Gavota barroca.

Por otro lado, el Maestro Carlos del Castillo, siendo acérrimo admirador de Bach, incursiona también en este género con mucho éxito y gran talento… Tan admirador de Bach fue el Maestro Del Castillo, que fue calificado como el Heraldo de Bach en México. Sería él quien trajo la música de ese enorme compositor para enseñarla y promoverla. La enseñanza fue su gran pasión no obstante que su talento como ejecutante fue gigantesco. Siempre dijo que sus alumnos alimentaban su corazón… Esta sed pedagógica mostrada por el Maestro Carlos del Castillo, le lleva a fundar la academia Johann Sebastian Bach en el centro de la ciudad en Cerrada de la Moneda en una enorme casona rentada. Después se traslada a la calle de Pino en la Santa María La Ribera para un tiempo después instalarse en la Colonia Juárez…

—Ahí en la calle de Pino, nació mi madre…

—¿Ahí nació usted también, Maestra…?

—No, de ahí se cambiaron a la colonia Juárez y después ya tuvo su edificio propio ahí en Tacubaya frente a Chapultepec que era precioso… La fachada imitaba el Teatro de Wagner porque él también fue admirador de Wagner… Sus columnas Dóricas, un jardín grande con una fuente muy linda… Le decían que estaba loco porque se había ido hasta Chapultepec… Estaba muy lejos, era un paseo campestre y pues ¡quién iba a ir a tomar clase hasta allá! Pero la academia se llenó de alumnos…

—Era entonces un gran maestro dado que lo seguían tanto sus alumnos…

Maria-Luisa-Rasgado2—Sí, claro… Era tremendamente estricto en su enseñanza… Sus clases eran a manera de taller, platicaba mucho con sus alumnos para imbuirles siempre su amor por la música en general y sobre todo por Bach que fue siempre su pasión, de ahí el nombre de la Academia verdad… Pero sí era sumamente estricto con todos sus alumnos comenzando por nosotros sus familiares o tal vez era más estricto que con sus otros alumnos…

—¿A qué edad comenzó usted a tomar clase con el Maestro Carlos, Maestra…?

—¡Uy, no sé, jajajaja, desde que me acuerdo… Yo nací entre la música y la enseñanza musical pero era super estricto…

Nunca nos dio ni nos revisó nada en la casa… Nos trataba como a cualquier alumno…

—¿Cuál fue la primera obra de su abuelo que tocó usted…?

—Ah, pues fue muy niña… Toqué El Tamborín de María Luisa… Siempre le decía que yo quería tocar pero él me decía a ver, ven, siéntate acá… Uy, no, con esas manos no puedes tocar… Pero en broma, claro y así me puso a tocar el tamborín y la escribió para que yo la tocara…

—¿Se la escribió a usted…?

—Así es, por eso se llama El Tamborín de María Luisa… Porque a mí me encantaba el tamborín grande, el del tercer vitral… Es que cada vitral representa una de sus composiciones…. El fauno, lo compuso en Roma pero ese fauno está en Florencia y cada vez que voy a Florencia voy a visitar al fauno… El otro se llama Gavota y Musseta… No Gaviota ¿eh? Jajajajaja

—No, no, no, qué pena, Maestra… Espero que ya no haya ningún error…

—Jajajaja, Gavota y Musseta que es parte de una suite rococó que incluye Gavota y Musetta, El Tamborín, Rigodón… Porque él era adorador de Bach, adorador de todo lo barroco… Y sus alumnos le mandaron hacer los vitrales basados en los títulos de sus obras, cada vitral representa una de sus obras…

—Gran compositor el Maestro Carlos del Castillo…

—Sí, aunque él decía que no era compositor, que pues ahí había algunas cosas que le habían salido medio bien, jajajajaja… Su pasión era la enseñanza porque decía que era lo que más falta hacía en México…

Maria-Luisa-Rasgado3—¿Cuántos vitrales le regalaron sus alumnos?

—Esos seis vitrales que vemos ahí… Antes estaban en la otra academia, claro… Y la labor preciosísima de mi querido Tío Carlos, el abuelo de Normita, Carlos del Castillo Pellicer…

—Ah, sí, ya me había platicado Normita que son familiares del Maestro Carlos Pellicer… Yo tuve el gusto de conocerlo…

—Y cómo lo recibió, porque era muy extravagante con sus taparrabos jajajajaja

—Sí, en plena desnudez asoleándose… Ya ve que era su gusto asolearse así… Pero en fin… Esa sería una historia motivo para otra colaboración…

—Sí, así era… Bueno pues mi tío Carlos… A él le debemos que se hayan podido conservar esos vitrales ya en esta sede porque él los desmontó y los montó en este edificio…

—Estos vitrales ¿quién los hizo, Maestra, se sabe quién…?

—Pues estas muchachas que eran concertistas los mandaron a hacer con artistas mexicanos aunque por su extraordinaria calidad mucha gente pensaba y decía “estos vitrales deben haber sido hechos en Tiffany o algo así” pero no, es trabajo maravilloso de artistas mexicanos… Imagínese, yo he sufrido durante 54 años que tengo al frente de la academia porque dan a la calle y aunque tienen protección, ya han atentado de varias maneras intentando destruirlos incluso con rifles de municiones causando pequeños orificios a algunos de ellos…

—¿Cuánto tiempo tiene en la Academia, Maestra…?

—54 años encargada de la enseñanza, se dice fácil, pero imagínese nada más… Yo en realidad tenía como ilusión ser concertista de piano, y desde luego lo cumplí, realicé muchas giras como concertista pero la vida me fue llevando a la enseñanza… Y aquí en este edificio ya tiene la academia Johann Sebastian Bach 54 años así que me fui dedicando a la pedagogía y lo disfruto mucho, mucho. Han pasado muchas generaciones de músicos ya bajo mi enseñanza…

Entrar a la Academia Bach, situada en la Avenida División del Norte, es un verdadero viaje a la historia de la música en México… Los pianos, finísimos instrumentos que fueran casi exclusivos para que el Maestro Del Castillo tocara, son testigos de el paso de grandes figuras por esta academia de música. Así, por ejemplo, el Maestro Luis Herrera de la Fuente, fue alumno de esta bella institución… “Tendría acaso once años cuando acudí a la Academia Juan Sebastian Bach; pretendía un oficio serio en el teclado. Carlos del Castillo, el domine, ostentaba la orla de graduado en el Conservatorio de Leipzig… El edificio me dejó una huella tan íntima que aun suele asomarse por ahí… La fachada: aire toscano… Evocativo… Bayreuth… la reja, la fuente… El Maestro Carlos… Maestro, no un profesor de piano; la palabra y también la mística… Me he preguntado; me pregunto, a qué grado fue atrapable, intelectible, una cátedra como esa…” Hay un clavecín en el fondo que me lleva a hacer la pregunta obligada:

—Cuénteme del Clavecín, Maestra… Y los pianos…

—El Clavecín, es una verdadera pieza de museo… Fue el primer Clavecín que vino a México. Antes de ello no se conocía el instrumento en nuestro país y fue mi abuelo quien lo trajo…

—¡Qué maravilla… Es un verdadero tesoro… Se antoja realizar visitas guiadas a la academia…!

Maria-Luisa-Rasgado4—Sí, es un tesoro… Los pianos también tienen su historia… Este piano se lo regaló a mi abuelo directamente la familia Wilkemann que eran los fabricantes de esos pianos finísimos y este otro es el piano donde tocaba mi abuelo… Nadie más que él podía tocar ahí…

Así, transcurre la entrevista a la Maestra María Luisa Rasgado… Dedicada a la enseñanza desde hace 54 años en la academia que su abuelo fundara… Agradezco la charla deliciosa que me hizo el favor de brindarme… Agradezco también a Norma Del Castillo Wiley, biznieta del Maestro Del Castillo el haberme puesto en contacto con esta maravillosa institución que valdría la pena considerar visita obligada en los viajes a la Ciudad de México… Vendrían ahora las fotos a los pianos, a las bancas datadas de 1920, a los vitrales y por supuesto al clavecín, el primero que hubo en México gracias a la labor del Maestro Del Castillo y su maravillosa Academia de Música Johann Sebastian Bach…

Agradeciendo la visita y recomendando el conocer esta maravillosa institución…

*Cantante, compositor y escritor.

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