Nacional

Fracaso escolar

Por domingo 27 de octubre de 2013 Sin Comentarios

Por Verónica Hernández Jacobo*

Freud escribe un texto muy interesante llamado Los que fracasan al triunfar, donde el sujeto después de realizar algún fin, conseguir un trabajo o bien realizar una actividad por la cual lucho demasiado, empresa, esposo, trabajo etc., posteriormente fracasa, como si el ideal esperado cuando llega nos deprime, se cae el deseo y entonces se fracasa, lo obtenido y ganado, no es lo que esperaba.

Todo fracaso, aun el llamado escolar esta tejido desde una dimensión de novela, drama, que empuja a que se dé el fracaso, influyen múltiples factores donde el que más nos interesa para nuestra practica psicoanalítica es la familia, en ella el modo en como los padres se impliquen con lo escolar del niño y niña de ahí se sobredimensionara lo que conocemos como triunfo o fracaso.

Este derrumbe del deseo, llamado fracaso escolar se cierne sobre todos los estudiantes, porque cada uno de ellos teje su propia historia, en ella va implícito la demanda escolar que es de alguna manera propiciadora del malestar escolar al ponerse metas y exigirle al estudiante que las cumpla y muchas veces bajo presión, de igual modo en el niño algo deja de operar y el deseo se cae cuando esto sucede, el fracaso toma el lugar y de ahí se deduce la falla sin darnos cuenta que el fracaso es un decir que se da a escuchar tanto al padre como al otro de lo institucional de que algo hace síntoma o bien un síntoma se ha realizado por medio del fracaso un tanto como expiar lo que desde Lacan llamamos goce.

Cuando el alumno fracasa, arrastra consigo todo lo institucional como fallido, al igual que las inundaciones que golpearon Sinaloa, por el huracán Manuel pone en entredicho al propio Estado y que este es omiso a las necesidades reales de la población, el huracán sólo muestra la incompetencia de los gobiernos, algo similar sucede con el fracaso escolar no solo es del estudiante sino también los modelos psicopedagógicos e institucionales que manifiestan su falla, lo oculto curricularmente.

El supuesto de entender la escuela como si fuera una fábrica de competencias amenaza al estudiante, el estudiante es acosado por las competencias, muchos estudiantes se angustian porque lo competente se plantea como un objeto curricular persecutor que traumatiza al estudiante al volverlo competente, es decir que la escuela alardea el triunfo a alcanzar, faltaría ver si la entrega a estos modelos se ve coronada con un buen trabajo y un buen sueldo, entonces el malestar escolar nos viene desde el futuro anterior, se puede incluso afirmar que como en nuestro país no hay muchas oportunidades de desarrollo sólo para unos cuantos la inversión educativa se ve infructuosa, como echarle dinero bueno al malo.

Cuando se ve un futuro incierto por la falta de oportunidades y esto se observa en los sectores más desprotegidos, hace que se tenga poca confianza en la inversión educativa porque en el futuro anterior no se ve claro y entonces el desgano gana, floreciendo la apatía, el aburrimiento y otros tantos malestares donde el fracaso es uno de ellos.

Aunque habría que decir que no para todos el fracaso escolar es asfixiante sino al contrario puede hacer su vida emprendedora cuando no le entraban las letras, invirtió en un changarro posiblemente funcione. Otro de los factores del fracaso es que frente a la modernidad tecnológica los docentes somos obsoletos, al no manejar las tics totalmente y eso hace que el docente sea parte integral del fracaso, se puede afirmar que el docente no está a la altura que las tics le demandan, convirtiendo al docente en una simple chatarra obsoleta e intercambiable y frente a las reformas educativas que se cuide el profesor ya que si no es formado desde las exigencias del estado hay que expulsarlo del aula o bien que forme su escuela privada.

“Es fácil entender que haya una relación de rechazo con el saber, el mal llamado fracaso escolar, si las instituciones y los profesionales rechazan la cultura. El niño está hecho para aprender algo, ¿por qué? para que su aparato psíquico se anude, para que construya su síntoma que es algo muy diferente a ser transformado en ese objeto del que se quejan los profesionales, fijado allí como síntoma pero esta vez del maestro, de un equipo” Hebe Tizio El dilema de las instituciones: segregación o invención.

*Psicologa, investigadora,maestra.

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