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LOS CANTORES TÁRTAROS

Por domingo 8 de diciembre de 2013 Sin Comentarios

Por Juan Cervera Sanchís*

Los-Cantores-TartarosEn Mongolia Oriental vive y canta el pueblo tártaro. La lengua de este pueblo es candenciosa. Hablar es casi cantar en Mongolia Oriental. Este idioma tiene influencia del tibetano, el turco y el sánscrito. Entre los tártaros la función poética se cumple en la comunión del pueblo con sus Yangaryis, es decir, sus poetas. Los Yangaryis se reúnen con su pueblo en la plaza pública –donde concurren ancianos, mujeres y hombres, así como niños- y allí elevan sus cantos, que relatan las historias de sus héroes y las de amor.

El poeta o Yagaryis es el depositario de la memoria nacional y cuando aparece en la plaza pública, el público lo rodea y lo escucha como respeto y devoción. Estas recitaciones poéticas, que se suceden con harta frecuencia en Mongolia Oriental entre los tártaros, suelen durar una hora con descanso entre poema y poema, que sirven para que el público cante y baile a su vez. Suenan los tamboriles y las trompetas para callar más tarde respetuosamente y permitir a la voz del poeta ser escuchada por todos nuevamente. El rapsoda o bardo tártaro es extraordinariamente apreciado por su pueblo.

En Mongolia Oriental fue donde estuvo la célebre corte de Tchi-Tsú, donde el comerciante veneciano Marco Polo vio y contó tantas y tantas maravillas. Entre esas maravillas podemos recordar las recitaciones apasionantes y sonoras de los Yangaryis.

Aunque sin acompañarse de ninguna música, los poetas tártaros pueden considerarse como cantores, pues salmodian de tal manera sus versos que seducen a su auditorio como si entonaran una melodiosa canción.

Los Yangaryis viven de lo que el pueblo les da después de sus recitaciones. Son como aves canoras, cantan y reciben su porción de alpiste y levantan el vuelo para continuar cantando en otro lugar. Es así como van de aldea en aldea y en todas son recibidos con gran regocijo y cariño.

La mayoría de los Yangaryis no están interesados en la fama ni en la posteridad. Disfrutan de la emoción del momento en comunión con su pueblo. La poesía tártara busca y el disfrute inmediato y vivo en un cálido abrazo con su pueblo. Un abrazo real.

Entre sus poetas, no obstante, hay uno que ha trascendido y su nombre ha llegado hasta nosotros. Se trata de Yangary- chack, el poeta Tachak. Este poeta fue especialista en cantos de bodas y su poema a la hija de un Khan se sigue recitando todavía entre los tártaros durante las celebraciones nupciales.

Canta Tchack:

Mujer, que sobre tu divino ser y sobre tu raza entera se derraman todas las bendiciones sin cuento del Creador del Cielo y de la Tierra, todas las bendiciones de los espíritus bienhechores emanados de su Espíritu, todas las bendiciones de todos los ancianos que viven en nuestra tribu.”

Y el poeta pide:

Que tus descendientes sean tan numerosos como nuestros rebaños de bien cebados carneros y hermosos caballos”. Otro poeta, éste anónimo, canta:

Si pretendes saborear la miel que se encuentra bien pegada en los labios de una mujer, hazlo, pero no pases jamás de los labios, porque adentro, amigo mío, te encontrarás con el áspid”. La tribu y la mujer, es decir, la vida misma, es la temática central y constante y fundamentalísima, de, y en, la poesía tártara que alcanza a fundir a sus poetas con su pueblo.

Los Yangaryis, de ninguna manera son hoy, una resonancia histórica en la Mongolia Oriental, sino una presencia cotidiana como el sudor y el trabajo de cada día y el amor y los sueños y la poesía de cada noche.

Poetas que cantan y se decantan en el corazón apasionado de un pueblo con los pies en la tierra y a su a vez atento al titilar de las estrellas y la música inaudible de las esferas, que sus cantores perciben en las risas de los niños y en la sabiduría de los ancianos.

*Poeta y periodista andaluz.

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