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Fue queretano el primer Constitucionalista de México

Por domingo 7 de julio de 2013 Sin Comentarios

Por Andrés Garrido del Toral*

Fue-QueretanoEl Estado de Querétaro tiene una larga tradición jurídica al haberse fundado la Escuela de Jurisprudencia de la hoy Universidad Autónoma de Querétaro desde 1827, y que además fue cuna de la Constitucionalización del Derecho Social en 1917. Pues bien, a los anteriores galardones corresponde uno más y que es poco conocido: me refiero al hecho de que el queretano Juan María Wenceslao Sánchez de la Barquera y Morales fue el primer tratadista de Derecho Constitucional en México, al haber editado en 1822 su libro titulado “Lecciones de Política y Derecho Público para Instrucción del Pueblo Mexicano” el cual se desarrolló en 216 páginas y que ojalá la administración del Lic. Burgos reimprima con el objeto de dar a conocer tan rudimentaria pero interesante obra.

Sabemos que la aparición del Derecho Constitucional entre las disciplinas jurídicas autónomas es relativamente nueva, ya que fueron fundadas las primeras cátedras de Derecho Constitucional en Italia a finales del siglo xviii, correspondiéndole el honor a Pellegrino Rossi de haber sido el primer maestro de Derecho Constitucional en el mundo. Si tomamos en cuenta que hasta 1835 se dieron cátedras de DerechoConstitucional en Francia, que era la cuna de la cultura política, apreciamos más el mérito de este insigne queretano quien es conocido en todo México por haber sido quien propuso, en el año de 1825, ante el Ayuntamiento de México, el celebrar el 16 de septiembre de cada año como día de la Independencia.

El Lic. Wenceslao Sánchez de la Barquera nació en la ciudad de Querétaro el 22 de abril de 1779, siendo sus padres don Vicente de la Barquera y doña Manuela Morales. Hace estudios de latín en nuestro Colegio de San Francisco Javier, los de Filosofía en el de San Buenaventura en Tlatelolco y Jurisprudencia en San Ildefonso de México, en cuya Universidad y Audiencia obtiene el grado y la licencia de abogado en el año de 1809.

Periodista de vocación, desde estudiante escribió y luego dirigió el Diario de México, desde 1806 hasta 1810, utilizando un sinnúmero de seudónimos que son realmente curiosos y de los cuales da nota don Fernando Díaz Ramírez en su preciosa obra “Galería de Queretanos Distinguidos”. Forma junto con otras personas una sociedad secreta llamada “Los Guadalupes”, que tantos servicios importantes prestaron a la causa insurgente remitiendo a ésta armas y dinero además de organizar un servicio perfecto de espionaje en favor del movimiento independentista a tal grado que el Tribunal de la Inquisición inicia causa contra el Licenciado de la Barquera.

Consumada la Independencia de México, los servicios prestados por este prócer queretano le fueron recompensados con la Dirección de la Gaceta del Gobierno, periódico que dirigió desde 1821 hasta 1836. Ya después fue síndico del Ayuntamiento de México donde tuvo el honor de promover la celebración de los fastos insurgentes y tuvo tanto éxito su proposición que ningún político de su época le disputó ser el primer orador en la primera festividad.

Nunca más regresaría a Querétaro al ocupar cargos elevados en el Estado de México donde se desempeñó como Presidente del Tribunal Superior de Justicia y como Gobernador del Estado, cargos que supo desempeñar con gran tino en una época especialmente difícil por la inestabilidad política de los mexicanos del primer tercio del siglo xix. También cabe mencionar que fue Ministro del Tribunal Superior de Guerra y Marina.

Dice el maestro Díaz Ramírez que también le tocó al maestro de la Barquera editar el primer periódico dirigido a un público infantil cuando editó “El Correo de los niños”, totalmente dedicado a los pequeños lectores escolares que sirvió como punto para establecer comunicación espiritual con las generaciones futuras. Fue además poeta, aficionado a temas religiosos y bucólicos, lo que no constituyó un obstáculo para que en 1833 fuera declarado Senador de la República y en 1839 Ministro del Tribunal Supremo de Justicia del Departamento de México. En este último puesto lo sorprendió la muerte el 25 de febrero de 1840.

El suscrito se compromete a localizar dónde quedaron sus restos con el propósito de que pudiera recibir un homenaje más cálido de parte de su patria chica, ya que hasta la fecha solamente cuenta con una calle que lleva su nombre en la colonia Cimatario, el cual se le impuso a finales de los años cincuentas cuando era gobernador el Lic. Gorráez y alcalde de Querétaro el Sr. José Barredo.

*Cronista del Estado de Querétaro

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