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Renato Leduc Su Poesía Romántica

Por domingo 7 de julio de 2013 Sin Comentarios

Por Juan Cervera Sanchís*

Renato-Leduc1Al hablar de Renato Leduc (1897-1986) se suele evocar al periodista de “Banqueta” o al poeta crítico y antilírico. Raro es quien al pensar en él se acuerda del otro Renato: el tierno y romántico. El de los versos dulces y sencillos, que tal vez sea el más genuino y hondo de todos los Renatos posibles.Tras el Renato cantinero, crítico y callejero, despeinado y bohemio, así como el retórico y alambicado de los ejercicios literarios, como el del soneto “Tiempo”, está ése otro Renato con trasfondo de salón dieciochesco, romantiquísimo, del que él parecía avergonzarse, pero que no puede evitar al escribir versos como los siguientes:

Aquella pequeña estancia/ era tibieza y fragancia/ porque tú estabas allí…! Nerviosamente tu mano/ jugueteaba sobre el piano/ do-re-mi-fa-sol-la-si…/ Hablaste con voz muy queda,/ y en la penumbra propicia/ sentí la suave caricia/ de tu epidermis de seda”.

Renato Leduc, sin embargo, es mucho más conocido y recordado por sus desplantes agrios e incisivos de viejo terrible y es que Renato se puso una máscara de espanto que impresionó a muchos. La ternura de su alma sentimental y romántica es, no obstante sus simulaciones, lo más auténtico que, contra la visión y opinión generalizada que se tenía de él, y cuanto dejó escrito. Es en sus versos románticos donde nos muestra sus genuinos sentimientos y la infinita ternura que abrigaba en su tierno corazón que, externamente, podría parecer sarcástico y duro. Renato Leduc, por más que se mostrara duro, fue un hombre tierno y a la vez apasionante y vivamente enamorado. Sus versos, cargados de humanidad, así nos lo retratan. Veamos:

Renato-Leduc2Luz amarilla del sol,/ sesgando sobre un trigal/ -tu cabello y las ventanas/ abiertas de par en par/ Postes… alambres…amor/ vislumbrado al transitar:/ furia de macho cabrío,/ candidez de recental/ y un pobre muchacho absorto/ ante el milagro carnal./ Alambres y golondrinas/ -afán tendido a secar/ desterrado en el desierto,/ ese árbol tiende las ramas/-brazos de desesperanzas-/ como queriendo volar./ Sol azul como tus ojos,/ nunca volveré a encontrar.”

Un hondo y conmovedor romanticismo transpira esta poesía de Renato que, los habituales lectores del columnista, más dados a solazarse con la crónica rimada y el ataque hecho verso punzante y caricaturizando al burócrata o al diputado, no tomaban en cuenta y pasaban la hoja sin apreciarlos en lo más mínimo. Pero he ahí que la verdadera poesía y la verdad de Leduc la encontramos hoy en sus versos intimistas y en estrofas como esta:

Todo el candor que nos quito la vida/ toda la fuerza que nos dio el dolor, todo es ahora luz desvanecida,/ tibieza, soledad, último amor.”

El poeta nos permite entrever, en esta parte esencial de su poesía, la nostalgia que lo ablandaba por dentro, soñando y anhelando la inocencia perdida:

Turbia serenidad que otrora tuve,/ perdida ya para fortuna mía./ Desgarradora condición de nube/ ardida al rojo blanco, pero fría”. Y que culmina de esta manera:

Cándida confesión que no hice nunca,/ amor buscado y nunca conseguido,/ poema nunca escrito, vida trunca,/ vuelo el acto de arrancar, fallido.”

En estas estrofas, en estos versos románticos, donde descorre las cortinas de su alma, es donde está el Leduc que quiso ser Renato y nunca pudo ser del todo, aunque no logró ocultar y, enternecidamente, se hizo romancillo de las mercedes:

Una ciénaga y el ave/ más limpia que nunca vi./ Merced de tu continencia,/ morena garza en desliz./ Caoba de tu cabello/ aromática merced/ la canela de tu cuello./ Merced de verte y perderte/ para no me atormentar./ Verte desnuda y vestida/ de celeste castidad./ El carbunclo de tu llanto/ se apagó/ sólo de alumbrarme tanto./ Café merced de tus ojos,/ que apuré por no dormir./ Albo azúcar de tus dientes,/ merced de tu sonreír./ Merced que me hiciste un día,/ cuando ya nunca esperaba/ llamarte mía. /Merced de mostrarme el alma/ como una tarde en quietud:/ semivestida de blanco,/ semidesnuda de azul…”

Sí, contra el tópico del Renato Leduc del verso acanallado, poeta casi maldito y periodista, entre agrio y satírico, de “Banqueta”,nosotros nos quedamos con este otro Leduc del verso embellecido y sentido, romántico ytiernamente humano, pues como bien se preguntó Rubén Darío:

¿Quién que es no es romántico?”

*Poeta y periodista andaluz.

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