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Relaciones Comerciales en la Region del Istmo de Tehuantepec Durante la Colonia

Por viernes 3 de mayo de 2013 Sin Comentarios

Por Sofia Mireles Gavito*

La región del Istmo de Tehuantepec ha jugado un papel importantísimo en las relaciones comerciales desde la época prehispánica hasta nuestros días. El trayecto de Tehuantepec a Coatzacoalcos, es decir, del Pacífico al Atlántico fue trascendental para enlazar los productos comerciales de Guatemala, Chiapas y el Soconusco hasta el Puerto de Veracruz para poder salir del país a España. Hernán Cortés fue el artífice de la idea de aprovechar la posición estratégica del Istmo mexicano, y unir los dos mares.

La distancia entre Coatzacoalcos y Tehuantepec era de 65 leguas. Por el río se recorrían 40 leguas (222.90 Kms) en 8 días, las siguientes 25 leguas (139 kms) se transitaban a pie. A falta de un camino para carretas desde Utlatepec (punto de embarque y desembarque del río Coatzacoalcos) hasta la Villa de Tehuantepec, las mercancías debían ser cargadas por tamemes.

Relaciones

A mediados del siglo XVI, para todo aquel que quisiera ir a Perú desde la ciudad de México, la mejor ruta era Veracruz- Coatzacoalcos- Tehuantepec- Huatulco. A partir de 1538, desde Huatulco se empezó a comerciar con Panamá y Perú. Este puerto fue muy importante, pues era el punto de embarque para personas y mercancías con destino a Perú, además de lugar de almacenamiento para el cacao que venía de Guatemala (Soconusco y Sonsonate). Así tenemos como ejemplo el viaje por esta ruta del Virrey Antonio de Mendoza en 1550. (Machuca, 2009:68,70).

Esta ruta se utilizó y frecuentó durante el siglo XVI y principios del XVII, pero perdió su papel de vital valor para la comunicación por el descubrimiento de Acapulco y la ruta de Filipinas, además de las medidas proteccionistas de la Corona Española, al prohibir la navegación entre México y Perú entre 1664 y 1774.

RUTAS COMERCIALES DEL SOCONUSCO

Durante la época prehispánica, en la costa de Chiapas, existieron dos rutas: una terrestre y otra marítima. La ruta terrestre que partía de Tenochtitlán, bajaba a Tuxtepec, tomaba por el Istmo de Tehuantepec y cruzaba todo el Soconusco hacia Centroamérica. Este camino fue transitado por los olmecas, toltecas, chiapanecas, mayas y aztecas.

La ruta marítima consistía en una ruta de navegación abierta en el sistema lagunario del mar muerto, se iniciaba en el lugar llamado Rincón Juárez, pasaba por los esteros de la costa hasta la mitad del territorio de Guatemala y continuaba a El Salvador. Estos canales tenían una antigüedad de unos 4,000 a 6000 años antes de Cristo. El viaje se hacía en convoyes de 40 cayucos que tardaban entre 10 y 12 días, dependiendo del tiempo empleado en la entrega y recibo de la carga.

Los principales productos que se comercializaban a través de la costa eran: el cacao, concentrado en Tonalá, cuyo embarcadero estaba en lo que ahora es el ejido Cabeza de Toro; la alfarería guatemalteca y oaxaqueña, pieles de lagarto, camarón seco, pescado salado e iguanas vivas y ahumadas.

En el transcurso del siglo XVIII y principios del siglo XIX, Tonalá significó una opción para el contrabando del añil y del cacao, debido a los ataques de corsarios que infestaban el Caribe. Se desconoce la magnitud y el destino del contrabando por Tonalá-Tehuantepec. (Carvalho, 1994:88)

En los inicios del movimiento de Independencia de la Nueva España, cuando Morelos tomó la ciudad de Oaxaca el 25 de noviembre de 1812, la gente de Guatemala se preocupó porque se ponían en peligro sus productos, principalmente el añil, que pasaba por Tehuantepec y por el río Coatzacoalcos con destino a Veracruz. Esta ruta Tehuantepec-Coatzacoalcos se usó porque durante la guerra de la Corona española con Inglaterra, el comercio de Guatemala que salía por los puertos de Honduras y Belice, había estado amenazado por los corsarios ingleses.

PRODUCTOS Y COMERCIANTES

En el siglo XVIII, las principales mercancías que los comerciantes y arrieros de Tehuantepec introducían al Soconusco eran: la sal, la jerga, carne salada, huipiles, cojinillos.

Los comerciantes de Tehuantepec, de la segunda mitad del siglo XVIII fueron los miembros de la familia Castillejos, que extendía sus lazos comerciales a todo el obispado de Oaxaca y a Veracruz e incluso una rama de la familia se encontraba en Chiapas, en la hacienda Calera. “El criollo de orígenes obscuros Juan Castillejos era el patriarca y casó a dos de sus hijas con los peninsulares: Lorenzo Rodríguez y Sebastián de Larrán, el primero fue su brazo derecho y quién prácticamente acaparó el mercado chiapaneco”.

En Tonalá los comerciantes eran Juan Escobar, miembro de la familia Escobar, dueña de haciendas y con gran presencia en el Soconusco, quién envió al comerciante de Tehuantepec, Andrés Santibáñez: 11 mancuernas y ½ de muletos en 1781. Otro comerciante tonalteco fue Felipe Palacios, propietario de la hacienda Ocuilapa, quién hizo llegar añil a Manuel Fernández Vallejo en 1781. También comerciaron desde Tonalá Ramón Valdez y Manuel Fernández, quienes eran mercaderes viandantes en Soconusco y los dos tuvieron muy buenas relaciones, que iban más allá de lo mero comercial, con los comerciantes tehuanos: Lorenzo Rodríguez, Sebastián de Larrán y los Castillejos. (Machuca, 2006: 5)

Los comerciantes de Tehuantepec eran una especie de intermediarios comerciales, donde los comerciantes de Tonalá, el Soconusco o Tuxtla que enviaban sus mercancías a Oaxaca, o viceversa, podían confiar que su mercancía llegaría sin ningún contratiempo a su destino final, en un viaje donde los caminos eran muy malos y que podía durar, de un punto al otro, dos meses y medio.

*Cronista de Tonala, Chiapas.

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