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FIESTA PATRIÓTICA EN CULIACÁN EN 1845

Por domingo 15 de septiembre de 2019 Sin Comentarios

SERGIO UZÁRRAGA ACOSTA

En mayo de 1845 el gobernador Rafael de la Vega descargó en Altata, en su bergantín Prady, mercancías de contrabando. El 15 de agosto de 1845 el periódico Jalisciense censuró a la autoridad de Sinaloa porque, dijo, el gobierno y la Junta Departamental eran los más decididos protectores del fraude contra el erario nacional. Como en días recientes en Mazatlán se había dado un contrabando de mercancías de las que, se decía, el dueño era Pomposo Verdugo, hermano político de Rafael de la Vega, se citó este caso y, como además se sabía que el bergantín Prady, del que era dueño Rafael de la Vega, estaba considerado contrabandista, la autoridad sinaloense estaba desprestigiada. El periódico Jalisciense dijo que en la Excelentísima Asamblea o Junta Departamental había 5 vocales que eran hermanos del gobernador y la calificaban como una Compañía Mercantil. Los integrantes de esta agrupación se defendieron, y en sesión realizada con este fin el 12 de septiembre dijeron que eso era falso. Afirmaron que existía sólo un hermano del gobernador, el señor Manuel María Vega, y que los demás sólo eran cuñados.

El 16 de septiembre de 1845, aniversario del glorioso grito de Independencia, el señor Pomposo Verdugo, director de rentas y vocal de la Asamblea Departamental, pronunció en Culiacán, capital del Departamento de Sinaloa, una elocuente Oración cívica, en la que se propuso hacer un elogio público de los héroes de la patria. Primero informó que si estaba ahí no era usurpando un lugar que correspondía o era digno de otro, sino que estaba llenando un hueco o supliendo a los que comisionados debidamente al efecto por la junta patriótica tuvieron inconvenientes para aceptar su nombramiento. Agregó que estaba haciendo un sacrificio que consagraba gustoso a la celebridad de ese día, identificado con la gloriosa memoria de los ilustres mexicanos que iban a ser objeto de su Oración, y dijo: “La principio, pues, contando con vuestra benévola atención.” Habló de virtud, de las condiciones en que se encontraba el mexicano en el momento que se dio el grito de Dolores, pero destacó en su intervención la opinión que dio respecto a los españoles:“Veo en los actuales españoles, y aprecio en ellos, no a las generaciones anteriores que tan injustas y feroces fueron dominando a México, sino a un pueblo nuevo lleno de virtudes a quien en nada tildan las tachas de sus antepasados.”Refiriéndose a la situación de fanatismo y crueldad que imponía la Santa Inquisición en México y al valor de Miguel Hidalgo, Pomposo Verdugo preguntó: “¿quién había de esperar un libertador? ¿quién había de creer que de entre los patricios envilecidos y abyectos, saliese el que había de pronunciar el hasta aquí, á las usurpaciones?” Dio su larga respuesta, y después elogió a los héroes:“¡Oh Hidalgo, Allende, Abasolo, Aldama y Jiménez, modelos de desprendimiento, heroísmo y patriotismo! en vosotros reconoce y saluda la patria á los verdaderos factores de su emancipación.” Después mencionó a Morelos, Rayón, Matamoros, Guerrero, Victoria y Terán, y afirmó que todos fueron quienes crearon y alentaron el sagrado fuego de la libertad.

Aunque el discurso tuvo incoherencias, su participación se consideró buena, y el gobernador, a través del secretario Francisco Ceceña, el 19 de septiembre le mandó decir a Pomposo Verdugo que por haber sido bien desempeñada la comisión que le encomendó facilitara el original de su discurso para mandarlo imprimir. El mismo día dio la respuesta diciendo que estaba en la convicción de que su obra no pasaba de ser una producción comunísima y que la juzgaba indigna de la luz pública. Agregó: “No podría esperarse otra cosa de mis escasas luces, y del cortísimo tiempo de veinte días que tuve para el desempeño de tan difícil encargo.” Le dijo al secretario: “Aseguro a V [uestra) S [eñoría] que al aceptarlo, no fue el conato de lucir el que me guió, y sí sólo el de desahogar mi gratitud, haciendo un elogio público, aunque balbuciente é informe, de las ilustres y primeras víctimas de la libertad mexicana.” Lo envió, y dijo que lo hacía tan solo por obsequiar los deseos del excelentísimo señor gobernador.

* Culiacan-foto antigua

* Maestro en Historia del Arte UNAM

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