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PROGRESO Y ORDEN ORÍGENES DEL TELÉGRAFO EN SINALOA

Por sábado 31 de agosto de 2019 Sin Comentarios

FÉLIX BRITO RODRÍGUEZ

La primera demostración pública del servicio telegráfico (otorgado en concesión por el gobierno mexicano al empresario Juan de la Granja), se realizó el 13 de noviembre de 1850, entre el Palacio Nacional y el Colegio de Minería. Sin embargo no fue sino hasta el 5 de noviembre del 1851 que quedó concluida la primera línea telegráfica, localizada entre la capital de la República y Nopalucan, Puebla (hoy Nopalucan de la Granja, en honor de Juan de la Granja). Así que en el presente año celebramos el 169 aniversario del arribo del telégrafo a México, y 168 del establecimiento de una primera línea.

En Sinaloa, los orígenes del telégrafo se remontan hacia el año de 1869, cuando durante la administración del Lic. Benito Juárez se entregó una concesión para el establecimiento de una línea telegráfica entre Durango y Mazatlán, a una compañía privada, que recibió por parte del Gobierno Federal un subsidio por la cantidad de32 mil pesos como estímulo económico para su construcción. Además del subsidio, los empresarios lograron que el Gobierno de Sinaloa, autorizara el establecimiento de una lotería conformada por 15 mil billetes o acciones, mismos que fueron puestas en circulación por la cantidad de 4 pesos cada una. Reuniendo un total de 60 mil pesos, de los cuales el 50% se destinaría a los premios y el resto serían suministrados para la construcción del telégrafo.

Al llegar el tendido de las líneas telegráficas a los poblados, los vecinos se encargaban de proporcionar la mayor parte de los postes de madera empleados en ella, no ofreciendo más costo que el de su corte, sobre el trayecto mismo del sendero.

Los postes por lo general de madera resistente (mora, palo colorado, vendadillo, amapa, ébano, pino colorado, etcétera)tenían seis varas de largo y cuando menos cuatro de diámetro y se tendían a razón de 15 palos por kilómetro.

No contamos con la fecha precisa del arribo de telégrafo al puerto de Mazatlán, pero sabemos por la prensa de la época que a principios de octubre de 1871 el hilo telegráfico ya comunicaba al importante centro minero de Copala con la ciudad de Durango y en agosto de 1872, nos percatamos que el puerto de Mazatlán contaba con servicio telegráfico, esto debido a un remitido enviado desde el citado puerto,por el general Prisciliano Flores, con fecha 1º de agosto, mismo que fue recibido a las 19:40 horas del día siguiente en la ciudad de México. En dicho comunicado el general informaba al ministro de Guerra que Porfirio Díaz y jefes oficiales con cerca de 200 hombres habían ocupado la población minera de El Rosario, Sinaloa.

En 1875, los diputados federales Jesús M. Ferrerira y Manuel Escalante realizaron las gestiones correspondientes ante la Secretaría de Fomento en la ciudad de México, a fin de que se tendiera una nueva línea telegráfica entre Mazatlán y la población de Ures, Sonora, pasando en su trayecto por los distritos de Culiacán, El Fuerte, Álamos, Guaymas y Hermosillo; motivo por el cual dicha secretaría suscribió un convenio con los señores Joaquín Redo, Eustaquio Buelna y un señor Bustamante, de Guaymas, para la realización de los trabajos. Sin embargo los inicios de la obra no pudieron efectuarse, debido a los disturbios causados en el estado por la rebelión de Tuxtepec.

Además de las constantes rebeliones que desestabilizaban la economía y regímenes políticos del país, la necesidad de adquirir e importar los implementos necesarios para el tendido de las líneas telegráficas, tales como el cableado y los aparatos de comunicación, significaron otro de los principales obstáculos debido a que no se fabricaban en nuestro país.

Este último fue uno de los problemas que afrontó el médico Ramón Ponce de León, cuando en abril de 1877, como representante del gobierno del estado de Sinaloa, dio inicio al tendido de la línea que uniría la capital del estado con Mazatlán, pasando por La Noria, San Ignacio y el importante mineral de Cosalá. Tres meses después de su inicio, dicha obra fue suspendida ante la falta de material, por lo cual el gobierno del estado mandó traer desde el puerto de San Francisco, California, cien rollos de alambre para continuar el tendido.

En septiembre de 1885, el distrito de Badiraguato, el único de los cuales permanecía para esa fecha sin comunicación telegráfica, finalmente quedó unido al construirse la red Culiacán- Badiraguato- Guadalupe y Calvo; esta última población, era un importante centro minero perteneciente al vecino estado de Chihuahua.

Después de la instalación telegráfica de Mazatlán a Álamos comenzaron a construirse una serie de ramales que comunicaban con los importantes centros mineros.

En junio de 1890 se inauguró una nueva línea que unió la cabecera distrital de San Ignacio con el poblado minero de San Dimas, haciendo más expedita la comunicación entre ambos poblados. En dicha construcción participó el minero de origen estadounidense Daniel M. Burns, quien cooperó con el costo total del hilo telegráfico utilizado (83 rollos de alambre de línea para un total de 83 mil 340 kilómetros). En el tendido se pagó a cada uno de los trabajadores la cantidad de .75 centavos diarios, además se utilizó alambre conductor galvanizado inglés del número 8; 14 arrobas de clavo de fierro cortado; 6 arrobas de fierro galvanizado, para amarrar; mil 298 aisladores de vidrio; mil 298 espigas y mil 298 postes.

En 1904, Topolobampo y Los Mochis, quedaron comunicados a la red telegráfica nacional mediante el tendido del hilo desde el puerto hasta la población .

COMERCIO, EDUCACIÓN, PAZ Y ORDEN.

Durante el porfiriato los medios de comunicación acortaron distancias, integraron mercados y coadyuvaron a mantener la paz, motivo por el cual fue preocupación constante de todos y cada uno de los gobernadores lograr mejoras en este rubro.

En sus inicios la construcción de vías telegráficas fue limitada, debido a la penuria guardada por el erario estatal y a los constantes disturbios y revoluciones que tuvieron lugar en ese entonces; si tomamos en cuenta lo anterior, resulta significativo que la edificación de las pocas líneas que pudieron construirse fueron obras por demás meritorias, si se les estima en función de la escasez los recursos disponibles.

Resulta posible que para la introducción y dirección de las líneas telegráficas no se contara con personal local capacitado y tuvieran que contratarlo fuera de Sinaloa. Sin embargo, esto no fue por mucho tiempo, ya que la enseñanza de la telegrafía irrumpió en la educación regional ayudando así a formar los cuadros técnicos estatales necesarios para su operatividad.

El año de 1877, en Mazatlán existía un colegio que anunciaba en la gaceta el estado de Sitio, la apertura de las clases de telegrafía, con un solo maestro, Jesús Loreto, quien tenía un total de 17 alumnos.

La construcción de líneas telegráficas continuó a un ritmo acelerado en los inicios de la gubernatura del ingeniero Mariano Martínez de Castro; durante su administración dio inicio la conexión telegráfica con Tepic y con el vecino estado de Sonora.

Hoy resulta evidente que las líneas telegráficas fueron diseñadas estratégicamente, ya que unían a los principales centros mineros (Cosalá, Guadalupe de los Reyes, Badiraguato y otros) con los principales centros comerciales: Culiacány Mazatlán. Pero además el telégrafo sirvió para un mejor desempeño de los diversos departamentos estatales, como el Poder Judicial, las prefecturas de los distritos, jefes y oficiales de las fuerzas policiacas del estado, recaudadores de rentas y demás empleados fiscales.

Para su buen funcionamiento la red telegráfica del estado fue administrada por un inspector general, cuyo nombramiento dependía directamente del gobernador y tenía como atribuciones iniciar la construcción de líneas convenientes, reparar y conservar las ya existentes y visitar cada cuatro meses las líneas y oficinas foráneas.

Las oficinas abrían sus servicios al público de lunes a sábado de 8 a 12:00 y de 14:00 a 18:00 horas.

La oficina central de la red telegráfica estatal se encontraba ubicada en el puerto de Mazatlán, lugar estratégico por significar un importante centro marítimo, comercial y de negocios.

El orden y el progreso fueron condiciones imprescindibles para el seguro arribo de capitales a Sinaloa; en estos dos renglones el telégrafo desempeñó un importante papel.

En 1882, durante el discurso de su informe de gobierno, el Ejecutivo del estado reconoció las grandes ventajas que brindó el telégrafo para el establecimiento de la paz y tranquilidad en Sinaloa:

“A mantener la tranquilidad concurren los oportunos servicios de la gendarmería…y mucho también las facilidades de comunicación que ofrecen las varias líneas telegráficas con que cuenta el estado, que permiten conocer sin demora todo aquello que puede en manera alguna perturbarla.”

Militarmente el telégrafo y los telegrafistas fueron instrumentos estratégicos, durante la captura del mitológico bandolero social Heraclio Bernal, fue un instrumento importante de comunicación. Mediante él se solicitaban refuerzos militares al gobierno del estado para defenderse de los constantes atracos que cometiera Bernal y durante la etapa revolucionaria ningún ejército pudo prescindir de tan importante servicio, sólo basta recordar el papel que este instrumento efectuó durante la toma de Cd. Juárez, el rompimiento de Francisco Villa y Venustiano Carranza, durante la Convención de Aguascalientes y el telegrama Zimmerman, enviado en clave a Carranza por el gobierno alemán y que fue interceptado por las autoridades norteamericanas.

Sobra puntualizar que sus postes sirvieron además como soporte, ya que de ellos pendieron colgados numerosos revolucionarios ejecutados en forma sumaria por sus opositores a través de la terrible horca.

* Profesor investigador de la Facultad de Historia de la UAS

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