Estatal

El vitralista Guillermo Gallegos

Por sábado 28 de febrero de 2015 Sin Comentarios

Por Gilberto J. López Alanís*

Culiacán tiene sus vitrales, quizas los más sig­nificativos sean los del templo de Nuestra Señora de Gudalupe en la Lomita que represntan pasajes de la aparción de esta deidad; unos muy discretos se en­cuentran en la iglesia de la Sagrada Familia en la co­lonia Chapultepec; el vitral de Revueltas en la Torre Académica de la Universidad Autónoma de Sinaloa es notable; recuerdo otro vitral con la alegoría de las ma­riposas que se ubicó a la entrada del Museo de Arte de Sinaloa y que inexplicablemente ya no admiramos. El tema debe explorarse para la historia del arte en Sina­loa.

Con el propósito de los vitrales traigo a cola­ción al maestro Guillermo Gallegos Sandoval, el cual llegó a Culiacán por los años setentas del siglo XX, lo­grando integrarse a la vida social y cultural de la ciudad en el ejercicio de su profesión de contador público.

Su contacto cotidiano con el arte y la cultura sinaloense, se acrecentó al desempeñarse en labores administrativas de la Dirección de Investigación y Fo­mento de la Cultura Regional (DIFOCUR), donde tuvo la oprtunidad de contemporizar con artistas de todas las disciplinas.

Oriundo de la ciudad de México, desde su ni­ñéz tanto él como sus hermanos laboraron en diferen­tes actividades, desde ayudantes y dependientes en las populares miscelaneas del barrio de Tepito en la plazuela del Cármen en la colonia Morelos.

Su casa fue un taller de maquila de costura que dirigió su mamá y hasta ahí, llegaban obreros de am­bos sexos para intercambiar sus experiencias y en esta relación aprendió el A.B.C. de la técnica de fabricar vi­trales, actividad que experimentó con mucha avidez, pero su deseo de obtener una profesión para ayudar a su familia lo incitó a estudiar contaduría pública en el Instituto Politécnico Nacional, pasado a inscribirse en la famosa Vocacional N°5 de Ciencias Sociales, situada contra esquina de la Plaza de la Ciudadela, en aquel hermoso edificio decimonónico que fue derruido para dar paso a otro de arquitectura funcional. Todavía re­cuerdo el auditorio con murales neoclasicos en el te­cho donde se practicaba danza regional, teatro y otras actividades culturales; quien diría que ahí se inició el Movimiento Estudiantíl de 1968.

Después de muchos avatares, Guillermo Galle­gos Sandoval formó su familia, afincándose definitiva­mente en Culiacán hasta liberarse de la contabilidad, sin embargo en el cultivo de profesión conoció el en­torno sinaloense, manteniendo en alto el orgullo de ser egresado del IPN.

Para dar cauce a su inquietud artística y ar­tesanal montó un taller de vitrales en su hogar y co­menzó a ofrecer su propuesta cultural; primero con pequeñas piezas y algunas de regular tamaño hasta ser incluido en la remodelación del antiguo Casino de Culiacán, que a la postre lleva el nombre de Casino de la Cultura, donde actualmente se ubica la Biblioteca Gilberto Owen.

En efecto, al remodelar la planta alta de dicha edificación ubicada en las riveras del río Tamazula, en la administración del gobernador Ing. Renato Vega Al­varado, se colocó un vitral sobre el plafón del techo con la imagen del escudo de armas de Nuño Beltrán de Guzmán, personaje al que se le atriubuye la fundación española de la villa de San Miguel de Culiacán en sep­tiembre de 1531.

Todavía recuerdo cuando le proporcióné la imagen del escudo de referencia, el cual viene impreso a color en la obra “Documentos Inéditos e Interesan­tes para la Historia de Culiacán” publicada por el Go­bierno del Estado de Sinaloa en 1952, con la autoría de don Antonio Nakayama. Para esos momentos esa fue la mejor imagen que se pudo rescatar respetando la propuesta de Don Antonio y que ya estaba acreditada en los circulos de cronistas e historiadores de Culiacán.

El escudo vitral de Gallegos sigue ahí, testigo de inumerables acontecimientos sociales y culturales, bodas, presentaciones de libros, conciertos de rock, conferencias, mitines políticos, bailes, muestras pro­peosográficas y exposiciones de diversa factura.

Esta pieza artistica existente en el Casino de la Cultura, es patrimonio cultural de los sinaloenses y como obra de arte debe integrarse al inventario cultu­ral respectivo del Estado de Sinaloa.

Guillermo no es autor de una sola obra, aun­que esta ya lo distingue en la permanencia cultural de los sinaloenses; otras se encuentran en hogares y empresas, ratificado su fina perscepción del color y la orientación, para que sus vitrales en conjunción con la luz, nos asombren constantemente.

Como egresado del IPN en Sinaloa, me com­palce integrar al CPT. Guillermo Gallegos, sinaloense por adopción, como miembro del Seminario Cultural Politécncio de Sinaloa, que poco a poco levanta luces para mostrar la creatividad artística y cultural de los politécnicos.

*Director del Archivo Histórico del EDo. de Sinaloa.

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