Estatal

Rosa Hilda Valenzuela Rodelo, medalla Ignacio Manuel Altamirano

Por domingo 27 de julio de 2014 Sin Comentarios

* El maestro debe ser factor de unidad entre las familias y la sociedad.
* Educación y cultura, para afianzar valores
* Cuiden a los hijos; darles un carro último modelo,no los hace mejores

Por Teodoso Navidad Salazar*

pag 15 teodoso navidad1“Siendo una jovencita mi aspiración era ser doctora, y dentro de esa ciencia me interesaba la psiquiatría; pues me parecía (y a medida que fui madurando me di cuenta que no estaba equivocada), que el ser humano es algo maravilloso.

En Sinaloa no había medicina y mi padre no aceptó que me fuera de México, entonces decidí entrar a la escuela Normal de Sinaloa.

Creo que esa decisión fue determinante en mi vida. Impartí cátedra en todos los niveles educativos. Ingresé a la política desde la escuela Normal, desde donde ejercí el liderazgo con ideales muy claros: el respeto a la dignidad humana y los derechos de mis compañeros; ya profesionista luché por las reivindicaciones salariales y los derechos de escalafón de los maestros. Hubo que enfrentar los cacicazgos sindicales de la época y lo hice, pero siempre con respeto, y así fui tratada”.

Quien así se expresa es Rosa Hilda Valenzuela Rodelo. A decir de ella fue maestra porque no pudo ser doctora, economista porque los horarios se lo permitieron y  estudiante de derecho por circunstancia. Señala que todos esos elementos le fueron de gran utilidad en el desenvolvimiento personal y profesional. Nuestra entrevistada viste con sencillez, es aficionada a las plantas y a la lectura, hábito que su madre le inculcó desde que era niña. Su casa luce limpia y el jardín le da un toque especial de frescura.

Comenta que la tesis presentada para titularse como economista fue la mejor, y recibió el reconocimiento del Colegio de Economistas de México. Ha recibido múltiples reconocimientos tanto de Asociaciones civiles, políticas y culturales como las Medallas al Mérito Magisterial Rafael Ramírez e Ignacio Manuel Altamirano. Afirma que la política va siempre muy ligada al ser humano ya que está presente en todos los ámbitos donde éste, se desenvuelve.

En amena charla en la sala de (interrumpida solamente por llamadas telefónicas de sus amigos y uno que otro vendedor), su casa donde se observan figuras de elefantes en miniatura, cuadros al óleo, fotografías familiares, un bien surtido librero, me confiesa que tuvo una Infancia feliz.

Ya que fue  primer hija, primer nieta, primer bisnieta y primer sobrina. Tal vez por ello, Rosa Hilda considera que fue una niña que disfrutaba la soledad. Cuando por alguna situación se le reprendía sin dejarla salir a jugar con sus amiguitos, ella disfrutaba de la lectura y los juegos. No obstante, recuerda la rigidez en la disciplina que implantaban su abuela y su madre.

“He sido una mujer  muy afortunada. Desde  siempre me ha gustado el trato con la gente, grande o de mi edad. Fui una estudiante muy inquieta; de liderazgo; deportista. Tuve maestros excelentes como Dora Josefina Ayala Castro, Emilia Obeso López, Rodolfo Monjaraz Buelna, Silvia Millán, por mencionar solo algunos. Con todos  afiancé mis valores y abrevé los conocimientos que fueron las bases para empresas mayores. Mis maestros me quisieron mucho y guardo el mejor de mis recuerdos de todos ellos.

Recuerdo que cierta ocasión convoqué a mis compañeros a presenciar un juego de béisbol en burro, en un campo que estaba a la salida norte de la ciudad, y allá vamos, desde la Victoria hasta el otro lado del río; mi querida maestra Emilia Obeso López, no me castigó, pero (a sabiendas de que ella estaba enterada), en cierta forma me pidió que le ayudara a encontrar a quienes habían convocado a irse de pinta”. Con eso me dijo todo.

Nuestro personaje se tituló como maestra en 1968. En la lucha sindical siempre actuó con respeto a sus adversarios y siempre en la defensa de los derechos de los compañeros. “No fue una lucha personal. Como todos los jóvenes, fui idealista, veíamos por los derechos, la justicia y la dignidad. Una de las demandas que encabecé fue la creación del escalafón y lo logramos. Mis acensos fueron en concurso, ganados. Estoy convencida de que la mujer debe ser decidida, valiente, osada, sin importar que se nos cuestione o critique; esas son  cualidades que debemos tener en todo momento. Históricamente siempre hemos estado a la palestra en la transformación del mundo.

Creo en la política sindical; creo que hay muchas cosas que seguir construyendo, transformando, no importa lo complejo, aunque muchos proyectos no salgan adelante, no debemos quedarnos quietos, nadie nos va a solucionar nuestros problemas. Cultura y educación tiene que ver en todos los sentidos con el desarrollo del ser humano. Esos elementos son los más vigorosos para contrarrestar la violencia en las nuevas generaciones”.

Rosa Hilda Valenzuela Rodelo nació  en Villamoros, Navolato. Es licenciada en Pedagogía, fue maestra fundadora de la escuela Preparatoria Emiliano Zapata. Impartió cátedra en la escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Maestra de tiempo completo e investigadora de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Facultad de la que fue directora, en dos ocasiones. En la UAS, se ha desempeñado como Jefa de Servicios Escolares y Secretaria General de la misma Institución y rectora de la máxima casa de estudios por ministerio de ley, en 1973. Su trabajo literario le ha permitido ser miembro de la Asociación Civil de Escritores y de la Confederación de educadoras de América; Miembro y asesora del Colegio de Economistas y Vicepresidente de la Federación Nacional de Mujeres Economistas, delegación Culiacán, amén de otros reconocimientos a nivel nacional. Dirigió la Fundación Colosio A.C. Filial Sinaloa. Fue electa diputada Federal, primero suplente y posteriormente propietaria, para el período 2004-2006.

Con gran emoción expresa: “Me sentido maravillosamente. He aprendido, en todos lados, pero también he enseñado. Lo mejor que pude, no lo que hubiese deseado, porque no siempre es así. Aspiro a seguir viviendo muchos años para seguir siendo útil a mi estado y a mi país. Seguir teniendo la capacidad de amar y que me amen. Seguir vigente, con capacidad para hacer amigos, seguir escribiendo, cuento, poesía, relato, análisis económicos y políticos. Estoy satisfecha conmigo misma. Me siento realizada, en todas la etapas de mi vida”.

*La Promesa, El dorado, Sinaloa, Mayo de 2014.
Comentarios y sugerencias a teodosonavidad@hotmail.com

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