Nacional

Cartas de amor de una monja portuguesa

Por domingo 27 de julio de 2014 Sin Comentarios

“Yo destiné mi vida no bien  te ví y siento cierto placer en sacrificártela”.

Por José Carlos Ibarra*

En la historia del pensamiento y las expresiones culturales, ha habido intuiciones luminosas sobre el amor, pero ni aun  los espíritus  más penetrantes, han alcanzado a desentrañar del todo, el misterio de tan sublime sentimiento humano.

Al Rey Salomón, famoso por su sabiduría y celebradas sentencias, se le atribuye el excelso poema “Cantar de los Cantares”, que Fray Luis de León tradujera a lengua vulgar, a ruego de su prima la monja Isabel Osario, Platón (Diálogos) “Fedro o del amor” y “Simposio” (Banquete) o de la erótica”, el poeta romano Ovidio “ El arte de amar”, Sthendal “Del amor”, Erich Fromm “ El arte de amar”, William Shakespeare “Sonetos”(154), André Bretón “El amor loco” Pablo Neruda, galardonado con el Premio Nobel de Literatura, entre su deslumbrante obra poética, nos dejó “ Veinte Poemas de amor y una canción desesperada”, “Cien sonetos de amor” , y tantas otras manifestaciones en las que el amor siempre está presente.

Pero, ¿Quién fue la autora de tan vehementes y desgarradores desahogos amorosos, ante la glacial indiferencia y olvido, del que despertara tan ardiente pasión? A la luz de las investigaciones, se trataba de Mariana Alcoforado, monja profesa del Convento de Nuestra Señora de la Concepción, de Beja, Portugal, al cual ingresó a la edad de once años.

Cierto día, desde el balcón del claustro, vìo a un grupo de oficiales franceses que desfilaban, entre ellos a Noel Bouton de Chamily, en quien fijo su mirada con vivo interés, y éste al captar el momento, correspondió galante a aquel inesperado flechazo, y como en aquella época la disciplina conventual no era precisamente rigurosa, más el disimulo de algunas religiosas, propiciaban encuentros furtivos, al interior, de manera que, en tanto Chamily permaneció en Beja, fue recibido por Mariana en su celda, en diferentes ocasiones, seduciéndola.

Por razón  de su oficio castrense, Chamily tuvo que retornan a Francia, olvidándose de aquella aventura, lo cual sumió a Mariana en la angustia y desesperación, y fue entonces cuando le  dirigió las cinco cartas que se cree, fueron  escritas entre diciembre de 1667 y junio de 1668, traducidas al francés, y publicadas por primera vez en 1669, y desde entonces en sucesivas ediciones, a la fecha.

El librito consta de 58 páginas, considerado por la crítica, como obra maestra de la literatura universal, y de acuerdo a la valoración estética de los editores, “pocas veces el acento de la pasión humana resonó con tan ricos matices en una garganta femenina, como en estas cinco cartas”.

José Ortega y Gasset en “Estudios sobre el amor”, se ocupó de esta historia en los siguientes términos: “En las cartas de Mariana Alcoforado, la monja portuguesa, se leen frases como éstas, dirigidas a su infiel seductor, “Os agradezco desde el fondo de mi corazón la desesperación que  me causáis, y detesto la tranquilidad en que vivía antes de conoceros, y me sentiría al punto libre de ellas si os dejase de amar. Pero ¡qué remedio! no; prefiero sufrir a olvidaros.

Ay! ¿Por ventura depende esto de mí? No puedo reprocharme haber deseado un sólo instante no amaros, y al cabo sois más digno de compasión que yo, y más vale sufrir todo lo que yo sufro que gozar de los lánguidos placeres que os proporcionan vuestras amadas de Francia”. La primera carta termina: “Adiós; amadme siempre y hacedme sufrir aún mayores males”.

Mariana había nacido en 1640 y murió 1723 a los  83 años, y Chamily “el infiel seductor” ocho años antes; vivió en el convento 72 años, de portera llegó a ser Superiora, y en la actualidad se ha convertido en museo, y cabe mencionar el hecho de tan singular historia, se han realizado diferentes versiones cinematográficas, lo que demuestra que no ha perdido interés.

*Periodista y escritor sinaloense.

Related Post

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.