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Corridos “prohibidos” y alterados: ¿Una subcultura?

Por domingo 4 de mayo de 2014 Sin Comentarios

Por Carlos Varela Najera*

La moda de los corridos prohibidos y/o alterados, es ya de uso corriente en nuestra población debido a su carácter totémico, que ensalce casi siempre a los protagonistas del narcotráfico como figuras épicas e invencibles, esto debido a las creencias donde el tótem toma la delantera frente a otras explicaciones sociales o psicológicas. El mal llamado “narco corrido” (hasta ahora no existe corridos que sean narcos, si acaso corridos pro narcos, a lo cual formaría parte de una subcultura), es un relato donde pone en escena algunas cualidades del supuesto héroe, uniéndose en ese relato origen desarrollo y tragedias; es decir, los temas de estos corridos intentan sostener una herida abierta hacia lo imaginario donde el duelo queda velado, algo queda a deber, y con su repetición se genera una suerte de goce ominoso para quien lo escucha, el relato del corrido (“priohibido”), sería en términos lacanianos lo real, que irrumpe en lo simbólico apuntando hacia un goce necrofílico del sujeto que lo tararea convirtiéndolo en una suerte de insepulto.

Estos corridos de moda, si se quiere propios de la subcultura por narco, envuelven al oyente en la tragedia amarrándolo simbólicamente o bien haciéndole coparticipe del heroísmo espurio que sus letras encarnan en quien lo escucha. Recuerden que repetir la canción cumple una suerte de hipnosis colectiva donde el sujeto se sugestiona, asumiéndose identificatoriamente con el protagonista o bien solidarizándose con esos personajes, estas melodías instalan un supuesto poder del sujeto a quien se le dedica, invistiéndolo de semblantes necesarios para que sobreviva en el mercado de intercambios simbólicos llamado vida, y de esa manera sobreviva a la muerte aunque muertos estén.

El poder con el que se arropa a estos sujetos va de lo cómico a lo trágico, por ejemplo, hace varias décadas, sin considerar entonces la subcultura actual del narco instalada hoy en el imaginario de algunos colectivos, ya se venían cantando temas como Catarino y los rurales, que se curaba los balazos con saliva, o, Catarino echaba bala y los rurales cañonazos, vemos en esta mistificación un héroe superior a superman, o bendecido no se con que atributo celestial o divino, lo que hace de este personaje un héroe al asesinar, o ser asesinado es el significante que se pone a operar al nombrar los hechos magnificándolos, cuando se escucha corridos alterados, vemos en ellos un rompimiento de lo simbólico que amenaza con la catástrofe del asesinato a los rivales, lo alterado es sinónimo de loco, psicótico, ese que sin ley transgredirá al otro convirtiéndolo en víctima.

Lo alterado viene a romper los lazos que sostiene al frágil sujeto, colectivizando el mal en nombre de lo alterado, este significante, alterado, sería una forma de nombrar lo real que pone a temblar lo civilizado, puesto que con sus crímenes amenaza la propia vida, el corrido en ese sentido con lo alterado produce afectos, desencadenando odio, rencor a los contras, para tomar venganza y de ese modo los corridos alterados, son un grito de batalla para armar de fuerza y valor, cuyo fin es combatir los carteles contrarios, es como si fuera una alabanza para bendecir el descuartizamiento del enemigo, en ese sentido, el mal se encarna en lo alterado, el mal no es lo diabólico en términos religiosos, sino que el mal sería un desliz de la pulsión de muerte freudiana, bajo esta óptica lo alterado hace una convocatoria al exterminio del enemigo, por ello el psicoanálisis ve con cierto pesimismo la obra humana, porque tal parece que los sujetos trabajarían para su propio exterminio.

El corrido es un decir, que pone de manifiesto la trama del sujeto, su historia, donde este es protagonista, por ejemplo de que se murieron los quemados, corrido cuyo título a mis enemigos, que se supone hizo enojar a un cartel  y que inclusive asesinaran al cantante cuando finalizo su concierto. Por ello es importante señalar que estas melodías también ponen en escena dolor, muerte, venganza, injurias en fin, dan a conocer fragmentos representativos del protagonista, que pueden ser una convocatoria para ejercer una suerte de venganza en nombre del protagonista: …y esto va pa toda la bola de envidiosos, de que se murieron los quemados, siguen ladrando los perros, señal de que voy avanzando, así lo dice el refrán para aquellos que andan hablando de la gente que trabaja y que no andan vacilando… Entonces, nuestra interrogante sigue: Corridos “prohibidos” o alterados: ¿una subcultura?

*Licenciado en Psicología y Doctor en Educación, Profesor e Investigador.

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