Estatal

Tus agonías maravillosas

Por domingo 30 de octubre de 2011 Sin Comentarios

Por Teodoso Navidad Salazar*

La tarde se incendió con tus dulces quejidos
y el crepúsculo atestiguó tus agonías maravillosas
en aquel instante total.

La belleza de la tarde aquella se desnudó ante mi,
y justo al chispazo esmeralda del sol
al hundirse en el agua,
aquel crepúsculo bendito
incendió no sólo el horizonte,
sino también nuestras ansias.

Suavemente nos perdimos
en el mar de tus y mis deseos
para reencontrarnos con el estruendo de las olas
llegadas a la orilla…
cada quien al límite de los sentidos
y con la fuerza de quien desea superar el naufragio
te oí exhalar lo mejor de tus suspiros.

No supe en que momento dejé de escuchar aquel oleaje,
s
olo recuerdo tus dulces lamentos
que encendieron el horizonte, con el crepúsculo por testigo
y tus agonías maravillosas
frente a las olas, aquella tarde desnuda.

Envuelto en llamas el horizonte se fue desvaneciendo,
la muerte lo encontró en la otra orilla
yo volví a hundirme en la marejada de tu cuerpo
y también fui muriendo suavemente
mientras volví a escuchar aquel oleaje, una y mil veces
en su camino hacia la orilla.

*Locutor e historiador

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