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El primer mercado de Guamúchil

Por domingo 21 de noviembre de 2010 Un comentario

Por Jesús Rafael Chávez Rodríguez*

Mercado

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Debido al crecimiento que tuvo Guamúchil hacia fina­les de la segunda década del siglo XX, la sociedad, y especialmente los dueños de algunos locales comer­ciales empezaron a manifestar su inquietud ante el municipio de Mocorito para que se construyera un mercado en este lu­gar. Cabe aclarar, que hasta la fecha, el incipiente pueblo de Guamúchil había pertenecido políticamente a tal municipio con rango de comisaría y recién se había constituido como sindicatura. Fue en 1920 cuando se empezaron a hacer las solicitudes para construir dicho espacio público. Empero, el ayuntamiento aplazó sus peticiones sin dar una respuesta concreta sobre la situación. En febrero de 1923, siendo presi­dente municipal Nabor G. Sánchez, se retomó el caso y se dio una solución práctica al problema, esto, por medio del decre­to municipal número cuatro.

Como el movimiento comercial de la localidad se encon­traba en la calle contigua a la estación del ferrocarril, debido a la actividad agro-comercial que generaba el inicio de la época del garbanzo, el gobierno municipal optó por colocar el mer­cado de manera provisional en la calle principal (actualmen­te Boulevard Rosales), muy cerca del bullicio cotidiano que atraía dicha actividad, abarcando desde la parte más cercana al ferrocarril hasta la calle Libertad (ahora Silverio Trueba). El nuevo mercado estaba compuesto por carpas y pequeños puestos, inclusive por portales de las mismas casas que se en­contraban construidas en ese espacio, ahí los locatarios ofre­cían sus variadas mercancías, con negocios de ferreterías, tiendas de ropa y de calzado, fruterías, abarrotes, fondas o pequeños restaurantes, entre otras.

Dice Arturo Avendaño que en el improvisado mercadito que estaba ubicado por Rosales y Libertad, el tráfico diario se iniciaba a las cinco de la mañana; el machacante chaz, chaz del motor Fairbanks del molino de nixtamal de Miguel D. Sán­chez anunciaba el despertar. Las amas de casa al despuntar el alba, canasto bajo el brazo acudían a las compras necesarias del día. Los pregoneros se desplazaban de un punto a otro anunciando sus mercancías: sayas, quelites, elotes, cocido, gallinas, huevos, asaderas y calabaza cocida, que eran algu­nos de los productos.

El escenario que dibuja es difícil de imaginar, cuando ve­mos en la actualidad dicho espacio cubierto por las calles pavi­mentadas y los nuevos o remodelados edificios, pues en aque­lla época Guamúchil era un reducido poblado, con sus calles amorfas y polvorientas en tiempos de secas, o bien, sumidas en charcas y lodo en tiempo de lluvias, por donde circulaban manadas de burros cargando sobre sus lomos árguenas con verduras; vendedores de leche con el producto embotellado en “mulitas” y “tequilas” con tapón de olote en morrales que pen­dían de ambos lados de las bestias de carga. En el transcurrir impávido y sereno del pueblecito iban y venían cotidianamente los compradores y vendedores de los poblados circunvecinos, siendo el punto principal “el mercadito”.

Esta fué la primera plaza del mercado en la población, un mercado improvisado que paradójicamente fué provisional por más de veinte años, tiempo en el que se consolidó como punto de reunión obligado para los comerciantes, amas de casa y vendedores ambulantes, donde circulaban carretas y asnos; cruzándose ya entrada la década de los treinta, con el paso de los pocos automóviles, el esporádico tranvía y los ve­hículos que transportaban pasaje de las comunidades cerca­nas. Era un espacio con aspecto pintoresco y campirano, que, para la época, mucho distaba de ser urbano.

La situación cambió cuando se construyó el edificio del mercado en el espacio contiguo de la plazuela, edificación que transformó el aspecto de la localidad, contribuyendo a dismi­nuir la aglomeración que se formaba en el deficiente merca­do improvisado de la calle principal. Para dicha construcción, en 1943 se aprobó solicitar del Banco Hipotecario Urbano y de Obras Públicas de la Ciudad de México un crédito suficiente para la construcción de la planta principal del mercado, que quedó concluida en 1950 durante el gobierno de Pablo Macías Valenzuela. En lo sucesivo, el nuevo mercado tuvo algunas modificaciones, ya que se amplió notablemente, además de haberse anexado la terminal de camiones regionales; en la ac­tualidad a este espacio se le conoce como “el mercado viejo”.

*Maestro en Historia/UAS.

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