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MOCORITENSES EN LA ACADEMIA MEXICANA DE CIENCIAS

Por lunes 31 de agosto de 2020 Sin Comentarios

SANTOS LÓPEZ LEYVA

Este 29 de julio en la 60ª. Asamblea Anual de la Academia Mexicana de Ciencias, tuve la dicha de recibir el nombramiento como miembro de ese organismo, lo cual, considero, es un gran reconocimiento a mi carrera académica. Desde 2014 se me invitó a participar en la convocatoria anual, pero no había atendido a estos llamados; fue en 2019, que el doctor Alejandro Mungaray Lagarda, me envió la convocatoria y la invitación a participar, también el director de mi facultad, doctor Natanael Ramírez Angulo, me hizo ver la importancia de participar, porque tenemos el interés de que nuestros posgrados alcancen la categoría más alta que ofrece el Conacyt, que es la de Competencia Internacional, para ello sus profesores deben contar con reconocimientos; además, para mejorar la posición de nuestra universidad en los rankings internacionales, -me dijo- y atendí su llamado.

Mi formación y agradecimiento

Además de ser profesor de educación primaria, en la Universidad Autónoma de Sinaloa obtuve la licenciatura en Economía y esta institución, mediante su programa de formación de profesores, me brindó la posibilidad de realizar estudios de posgrado. Mi maestría y doctorado los cursé en la Universidad Nacional Autónoma de México y mi posdoctorado en la Universidad de Arizona. La labor académica a nivel superior la desarrollé en la Universidad Autónoma de Sinaloa, donde laboré por 34 años; después pasé a la Universidad Autónoma de Baja California, en la cual sigo trabajando. Pero también he tenido la posibilidad de impartir cursos en otras universidades de México y del extranjero.

Obtuve el grado de doctor en Economía, con orientación a la Economía de la Ciencia y la Tecnología, en septiembre de 1996, a partir de entonces he dirigido 125 tesis, tanto de licenciatura, maestría y doctorado. He publicado 48 artículos en revistas indexadas, 57 capítulos en libros y 31 libros. Esta fue la labor que reconoció el comité evaluador.

Agradezco a la Academia Mexicana de Ciencias por integrarme como miembro, también hago llegar mi agradecimiento a todas las instituciones que me han apoyado; a mis amigos y colegas que han participado conmigo en diferentes proyectos, a mis maestros que tanto han influido en mi formación; sobre todo a los doctores Felipe Lara Rosano, Leonel Corona Treviño y Gary Rhoades, quienes fueron y siguen siendo mis tutores, mi profunda gratitud a quienes han sido mis estudiantes durante todo el periodo de trabajo.

Mocoritenses en la Academia

Al escudriñar en mi mente, recuerdo sólo a otro mocoritense reconocido por la Academia, el doctor Octavio Paredes López, incluso llegó a ser presidente de la misma, él es investigador del Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional en la Unidad Irapuato, donde llegó a ser director. Sin duda, es un orgullo para mi terruño, que dos académicos oriundos de esta morada lleguen a formar parte de tan distinguida institución científica. Deseo que un mayor número de estudiantes de mi pueblo se formen como investigadores y un día puedan participar en organismos científicos nacionales e internacionales.

La Academia de Ciencias y las asociaciones científicas en México

A 60 años de fundación, la Academia de Ciencias de México cuenta con 2890 afiliados a nivel nacional y científicos mexicanos que trabajan en otros países. En el noroeste de México, los estados de Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa, la Academia integra a 168 académicos, los cuales son números muy reducidos para nuestra región y para un país tan grande como el nuestro.

Las Academia ha impulsado una serie de galardones como los Premios de Investigación de la AMC, Premio Weizman, becas para mujeres en la ciencia, éste con la empresa L’oréal, premios a tesis doctorales. Otros programas son: Domingos en la Ciencia, Olimpiada de Química, Biología, Historia, Verano de la Investigación Científica, Ciencia en tu escuela, entre otros. Como se puede ver, este organismo cuenta con una serie de acciones para el impulso de la ciencia en México, todas encaminadas a mejorar el estado y la comprensión de las actividades científicas en nuestro país. Una mala noticia es que estas actividades se encuentran en peligro de menguar por falta de recursos, pues cuando en 2018, se aprobó un presupuesto de 50 millones de pesos, pareció una gran reducción; sin embargo, para 2019 se aprobaron 32 millones, y para 2020, la cantidad fue de 22 millones y entregados en partidas. Por este camino y con la ley que restringe las asociaciones, todas las sociedades científicas mexicanas corren peligro de ver reducidas sus actividades. México debe seguir el ejemplo de los países desarrollados en la protección a sus organizaciones científicas, ojalá nuestros dirigentes entiendan que la ciencia es importante para el desarrollo del país y para el bienestar de la población.

Profesor de la Facultad de Economía
y Relaciones Internacionales de la
Universidad Autónoma de Baja California

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