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LOS ECOSISTEMAS ACUÁTICOS DE TONALÁ, CHIAPAS

Por lunes 15 de junio de 2020 Sin Comentarios

SOFÍA MIRELES GAVITO

Tonalá cuenta con ecosistemas terrestres y acuáticos. El manglar, ecosistema acuático, se compone de árboles que bordean esteros, lagunas y costas, o cubren porciones pantanosas costeras.

Las especies que habitan en el manglar son plantas leñosas que crecen en condiciones de alta salinidad, suelos fangosos pobres en oxígeno, altas temperaturas, mareas extremas y vientos fuertes.

En el mundo existen más de 50 especies conocidas como mangle, México se encuentra entre los cinco países con mayor extensión de manglares, distribuidos en los 17 estados costeros del país, lo que representa el 5% de la cobertura total mundial.

Los manglares se encuentran en 123 países, en regiones tropicales y subtropicales. En México se tienen identificados 81 sitios con manglares que se encuentran a lo largo de las costas de ambos litorales: 29 en el Pacífico, 27 en el golfo y 25 en la Península de Yucatán. Los cuales suman en 655 mil 667 hectáreas. Chiapas tiene 39, 707 hectáreas de mangle.

Las cuatro especies de mangle que tiene nuestro país son: mangle rojo (Rhizophora Mangle), mangle blanco (lagunculario racemosa), mangle prieto o negro (Avicennia germinans), y mangle botoncillo (como carpus erectus). Dos especies más (avicennia bicolor y Rhizophora harrisonii) se encuentran en Chiapas y Oaxaca, pero sus poblaciones son muy reducidas. Fue el 9 de junio del 2006 que encuentran la especie Avicennia Bicolor en la comunidad de Vuelta Rica, en las inmediaciones del sistema lagunar Mar Muerto en Tonalá. Este hallazgo comprende un área aproximada de 2,600 metros cuadrados y consta de una población de 27 árboles de 7.5 metros de altura.

El mangle rojo es la especie que generalmente se encuentra en la parte exterior de las lagunas y en los bordes de los canales. Es un árbol que llega a medir 25 metros y en algunos casos hasta 35. Sus raíces son como zancos.

El mangle negro se distingue por el desarrollo pronunciado de sus raíces que sobresalen del suelo, éstos árboles llegan a medir hasta 20 metros de altura y su corteza es oscura o negra.

El mangle blanco es un árbol de hasta 20 metros de altura de corteza fisurada, en tallos rojizos, su raíz es corta.

El mangle botoncillo mide entre 4 y 7 metros, su corteza es fisurada. Tienen gran cantidad de semillas, las cuales son redondas y grandes.

Los manglares en el municipio de Tonalá se localizan en Boca del Cielo, Cabeza de Toro, Madresal, La Joya, La Polka, San Luqueño, Vuelta Rica y otros sitios; juegan un papel fundamental en el funcionamiento ecológico de la zona.

Los manglares albergan a especies amenazadas y en peligro de extinción, aportan alimentación, refugio y zona de anidación de aves residentes y migratorias, proporciona además las condiciones para el adecuado desarrollo de diversas especies marinas, muchas de ellas con importancia comercial como el camarón.

La vida de los pobladores en esta zona, está estrechamente conectada con los manglares, pues además de aportarles alimento, estas zonas ecológicas ofrecen la oportunidad de impulsar la actividad turística, como es el caso de Boca del Cielo.

Los pobladores locales tradicionalmente han obtenido de los manglares: alimentos, medicinas, madera y leña, incluso carbón. Además, los manglares poseen un alto valor estético y recreativo, actúan como sistemas naturales de control de inundaciones y como barreras contra huracanes e intrusión salina, controlan la erosión y protegen las costas, mejoran la calidad del agua al funcionar como filtro biológico.

Los manglares de Tonalá están bien conservados, pero no escapan a la amenaza del uso indiscriminado de sus recursos. Son afectados directamente por actividades humanas, como la pesca, la urbanización, etc. En el caso de las comunidades humanas asentadas alrededor de las lagunas, que en muchas ocasiones viven en condiciones de pobreza, los recursos les sirven para complementar sus dietas alimentarias. A estas presiones locales se suman los impactos que ocurren en otras partes y que han provocado que las lagunas reciban una gran cantidad de sustancias provenientes de aguas residuales no tratadas de las ciudades (productos de desechos humanos y animales). Ejemplo de ello, es el caso de la bahía del Mar Muerto en Paredón que recibe los desechos humanos de la cabecera municipal.

Otros hechos que impactan el ecosistema de los esteros y manglares es la desforestación; al igual que los dos huracanes que afectaron la Sierra Madre de Chiapas: el Mitch del 3 al 8 de septiembre de 1998 y el Stan el 4 de Octubre del 2005; ya que las lluvias torrenciales arrastraron árboles, piedras y animales muertes, azolvando los esteros, y teniendo que estar desazolvándolos periódicamente.

Así tenemos que en el año del 2002 se hizo una limpieza del sistema lagunario La Joya Buenavista y Cordón Estuárico, beneficiando a las comunidades siguientes: La Laguna, La Polka, El congreso, Las Manzanas, San Luqueño, San Cayetano, El Naranjo y Belisario Domínguez (La Barra). También se dragó en el año 2014 en Paredón y en el ejido Manuel Ávila Camacho.

Cronista de Tonalá, Chiapas.

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