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ENRIQUE HUBBARD URREA; DIPLOMÁTICO DE CARRERA

Por jueves 31 de marzo de 2016 Sin Comentarios

Por: Teodoso Navidad Salazar

El embajador llega puntual. Viste con sencillez; camisa manga corta beige, pantalón café, zapatos de igual color. Es austero. No le veo mayores accesorios; observo un reloj dorado en la muñeca izquierda. Frisando los 70, se conserva vigoroso. Posee excelente humor blanco (“negro también”). Es culto y buen conversador; se aficionó a buenas lecturas desde niño, orientado por su padre. Eso le fue útil para una buena ortografía y facilidad de palabra, perfeccionada a través del ejercicio profesional. No fue un chamaco común.

Pide agua mineral; yo, café americano. Son las diez de la mañana, el local está atiborrado. Muchas voces en el ambiente, por lo que me invita a las mesas del patio; hay buena sombra, aun se siente la frescura del otoño a punto de irse. Sus ojos vivaces miran de frente, mientras responde a preguntas de su interlocutor. Mueve sus manos como para dar fuerza a sus palabras. Sonríe al recordar algunos pasajes chuscos de su vida, pero se torna serio, de acuerdo a los temas que va tocando. Procura estar al día sobre el acontecer político, económico y social del mundo. Es un Diplomático de carrera, prestigiado. Dejamos de lado formalidades y tocamos temas de todo tipo; como si el entrevistador fuera “experto”.

Acostumbrado a la oratoria, la investigación histórica y la escritura, narra con naturalidad sus vivencias. Su trato es sencillo. Es alegre, proviene de familia afecta a la música y a las letras. Su padre fue Carlos R. Hubbard, periodista, cronista, escritor e impresor y la autora de sus días, fue Rosalba Urrea; hacían magnífico dueto; don Carlos fue excelente trovador y Rosalba poseyó una maravillosa voz, que aunada a la de su esposo, hacían las delicias de asistentes a tertulias familiares. Herencia musical que los hermanos Hubbard Urrea privilegian, también en amenas reuniones de amigos cercanos; las guitarras siempre están listas para disfrutar el amplio repertorio romántico, amén de tratar temas de carácter político y otros, “para componer el mundo”. El embajador Hubbard, hilvana vivencias, en el viejo e histórico mineral de El Rosario, donde nació el 16 de diciembre de 1945.

Está casado con Mariana Evelina Frías Castro, abogada como él; ambos egresaron de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Enrique desde niño destacó en los liderazgos y ya en los estudios superiores, no fue la excepción, participó en la Federación de Estudiantes de Sinaloa (FEUS). Hubbard, recordó a su maestra del jardín de niños Blanca Osuna y a la señorita Guadalupe Sánchez, quienes lo alentaron y orientaron; rememoró a la maestra Moncayo (en secundaria)…que exigía habláramos bien. Califique el éxito- nos decía. Todo ello fue determinante en mi formación. Recordó que en El Rosario no había preparatoria; que su padrino el Embajador Francisco Apodaca, le ofreció empleo en México (tenía 15 años), allá entró a la preparatoria 7 (nocturna), por lo que pudo trabajar durante el día…conviví con gente adulta, todos trabajaban, me dio clase de filosofía, ética y estética, Jaime Labastida el poeta. Le tomé aprecio. Yo creí que iba estudiar economía, pero no fue así. Mi padrino fue cambiado a Nicaragua y entonces regresé a El Rosario y luego a Culiacán, no quería estudiar derecho, pero mis amigos influyeron. Me convencí y entré. Viví en casa de asistencia de unos rosarenses. Tuve buenos maestros como el Lic. Leopoldo Rodríguez Arvizu, cuando pasó su lista, me dijo- no se me va olvidar su nombre, así es que estudie; y sí, todos los días me preguntaba en clase. Fui un estudiante participativo en clase y en las lides estudiantiles. Otros maestros fueron Salvador Antonio Echeagaray, Juan M. Zambada, Juan B. Vega, Alberto Sánchez González, Raúl Valenzuela Lugo, Amado Zambada y Rodolfo Monjaraz.

Relación con la familia Infante Cruz.- Los Infante Cruz, vivieron en El Rosario…Hubo una buena relación con los Hubbard Urrea. Esa amistad persistió por siempre, ya que Pedro nos visitaba en El Rosario, o mi familia visitaba a Pedro en la Ciudad de México. Por ello, siendo niño, el futuro embajador, trató a Pedro Infante…mi padre en realidad inició esa relación en El Rosario, siendo amigo de la familia. Pasado el tiempo, los Infante se fueron a Guamúchil y mi papá, fue designado Jefe de Rentas en Navolato. Entonces, Culiacán fue el punto de reunión convocados por Enrique Sánchez Alonso El Negrumo. Pedro era más chico que Ángel (su hermano) y mucho más carismático, las muchachas lo acosaban y se acercaban más a Pedro que al resto del grupo; mi papá enseñó a tocar la guitarra a Pedro Infante, hasta que lo logró. Tenía más pegue con las chicas, esos fueron los principios del éxito mundial-señala nuestro entrevistado.

Carrera diplomática y liderazgo. En 1972, la Secretaría de Relaciones Exteriores convocó al examen del Servicio Exterior, Enrique, que por ese entonces laboraba en la oficina de Transportes del Estado, renunció y fue a la ciudad de México a capacitarse en un diplomado en la UNAM. En febrero de 1973 presentó examen y fue el tercero mejor calificado, de un total de 21. A los 25 años se inició en la carrera diplomática, pero antes tuvo que tomar un curso en la OEA y luego en la ONU.

El embajador Francisco Apodaca (su padrino), influyó para que Enrique se inclinara por el Servicio Diplomático… mi padrino era Embajador en Líbano y me dijo que inmediatamente pasará el examen pidiera trabajo en Líbano, pero “me hice pato” y me fui a Chicago. Gracias a mi preparación fui forjando un liderazgo. Yo quería sobre salir; hacerme de un nombre y servir a mis paisanos. Aunque había unos mayores que yo, no tenían el interés que yo tenía por destacar.

Diplomático de carrera desde 1973, obtuvo rango de Embajador, en 1988. Recorrió toda la escala consular. Se inició en Chicago como vicecónsul durante 7 años, luego fue a Brownsville, Texas, y posteriormente a Sao Pablo, Brasil. Hubbard, fue un líder desde su niñez. Fue alumno sobresaliente. Aprobado el examen como diplomático, asumió el liderazgo para que fuera admitido un compañero más, ya que había 20 plazas y aprobados eran 21: ¡Lo logró! Por ello ganó el respeto de sus nuevos compañeros. Estaba preparado, se sentía seguro de sí, dominaba el inglés y era abogado de carrera.

Al respecto, el Embajador señala -aprobamos 21, pero solo había 20 plazas, fuimos con Emilio Rabasa, entonces ministro de Relaciones Exteriores, para solicitarle una plaza adicional para que entráramos todos, y así fue; el 16 de marzo del 1973 ingresamos al Servicio Profesional Exterior. Resultó que mi inclinación (mi padrino me aconsejó), por mi carrera de abogado, se fue por el lado jurídico. Cuando hablé con los funcionarios, dije que me iría al servicio consular. Me enviaron a Chicago, duré como vicecónsul, cónsul de segunda y tercera y cuarta hasta que ascendí a titular: Cónsul general, y con esa categoría fui a San Paulo, Brasil.

Como puede advertirse la hoja de servicios de este Sinaloense Ejemplar, es impresionante, por lo que, a falta de espacio únicamente destacaremos lo siguiente: en octubre del 1994, adquirió el titulo de Embajador (aunque ya lo era desde 1988, por la equivalencia consular). Hubbard es Maestro en Seguridad Nacional Militar para la Defensa de la Nación, egresado del Colegio Militar, con la equivalencia de General Brigadier. Gracias a su preparación como abogado, era consultado sobre situaciones jurídicas en el ejercicio de la profesión, que lo fue prestigiando como Diplomático de Alto Nivel.

Fue comisionado como Vicecónsul y Cónsul, en el Consulado General de México, en Chicago, Illinois, EUA (1973-1980); Cónsul en Brownsville, Texas, EUA (1980-1986). Cónsul General en Sao Paulo, Brazil (1986-1989); Cónsul General en Miami, Florida, EUA (1989-1991). En la Secretaría de Relaciones Exteriores se desempeñó como Director General Adjunto, en el Programa para Comunidades Mexicanas en el Extranjero (1991-1992) y Coordinador de Litigios en el Extranjero, Asesoría y Defensoría a Mexicanos, en la Consultoría Jurídica (1994-1995). Embajador en Belice de 1996 a 2001 y en Filipinas de julio de 2001 a diciembre de 2004; (ambos países lo condecoraron con la más alta presea que se otorga a los no nacionales). Cónsul General de México, en Dallas, Texas, (2006-2009).

Hombre de letras y académico.-Nuestro entrevistado ha sido catedrático en diversas áreas del Derecho en la Universidad Autónoma de Sinaloa, Universidad del Noreste, en Matamoros, Tamaulipas; y en la Universidad Autónoma de Durango. Hubbard es autor de varios libros, entre ellos Nacionalidad, Ciudadanía y Voto en el Extranjero (tres ediciones); Belice, Vecino Ignorado (dos ediciones); Décadas; Diplomático de Carrera y Las Islas Mexicanas del Pacífico; también tradujo del inglés al español dos novelas: La Hija de la Chuparrosa y Rumbo al Hermoso Norte, ambas del escritor mexicano-norteamericano Luis Alberto Urrea.

Reconocimientos.-El Embajador Hubbard, ha sido reconocido como ha quedado dicho ya, por gobiernos de otros países donde desempeñó su trabajo como diplomático; también ha sido profeta en su tierra: el 29 de marzo del 2007 fue distinguido por el gobierno del Estado como Sinaloense Ejemplar en el mundo; en 2008, El Sol de Sinaloa, lo reconoció con el premio Sol al Mérito Profesional. Es colaborador permanente de la revista virtual Diplomáticos Escritores, y ha colaborado también en las revistas Quórum y Politeia, de Durango y Sinaloa, respectivamente; ha sido conferencista frecuente en diversos foros, universidades de México y USA, clubes de servicio, asociaciones de exalumnos, centros de estudios y Colegios de Profesionistas. Actualmente es profesor invitado por la Facultad de Estudios Transfronterizos de la Universidad Estatal de Arizona, en Tempe, Arizona. Apenas el pasado mes de octubre de este año, fue incorporado como asesor en la Oficialía Mayor de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Sugerencias y comentarios a teodosonavidad@hotmail.com
Marzo de 2016, La Promesa, Eldorado, Sinaloa.

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