Nacional

Tiempos modernos, un canto a la esperanza

Por sábado 28 de febrero de 2015 Sin Comentarios

Por Jose Luis Aguirre Huerta*

CHARLES CHAPLIN, el astro que logró recopi­lar en su homenaje las narices rojas de los mimos del mundo, nacido en abril, de 1889, en una roulotte de Black Park, dentro de un campamento gitano de Sme­thwick, cerca de Birmigham, Inglaterra, de padres ar­tistas, en el Music Hall, Charles Spencer Chaplin sénior, fue actor y cantante, su madre conocida en el espec­táculo como Lily Harley, de nombre Hannah Chaplin, ambos se separaron cuando Chaplin tenia poco más de dos años. Su niñez estuvo rodeada de precariedad, ante las enfermedades psiquiátricas de la madre y el alcoholismo de su padre, por eso decía que “la navidad le representaba una temporada triste de su vida, ante lo contrastes de la miseria y la opulencia que aparecen en esa época”; Paradójicamente falleció en la navidad de 1977, a los 88 años, en su residencia de Manoir de Ban, en Consier sur Vevey, Suiza, inhumado en el ce­menterio del cantón de Vaud, su cuerpo fue robado por unos mecánicos polacos, para pedir rescate, sin lo­grarlo, al ser aprehendidos once semanas después, el cadáver de Chaplin, fue sepultado bajo 1.8 metros de hormigón, para evitar asaltos.

El mimo creador de la película “Tiempos mo­dernos” despliega una remembranza de la explotación capitalista deshumanizante de la época de la primera postguerra, que sufren los Estados Unidos. Siendo un vagabundo, siempre con el estilo de un dandy, con­siguió trabajo en una empresa sin ningún desarrollo humano que no fuera la labor de apretar tornillos en serie, dentro de la enorme fábrica rodeado y engulli­do por grandes engranes, pierde la cordura de manera repentina, al grado de imaginar tuercas y tornillos a la hora de comer su sopa, confundiendo la cuchara con la llave aprieta tuercas, el drama se trastoca en su des­pido del empleo. En el arroyo del desempleo sufre un encuentro con una manifestación obrera, que le per­mite hallar una banderita roja y al blandirla la policía lo atrapa endilgándole la calidad de líder comunista y di­rigente de la manifestación y para su fortuna es condu­cido a prisión lugar donde encuentra café y comida ca­liente, el destino lo coloca en una situación de ejercicio de dominio sobre dos presos en fuga a quienes somete rápidamente ante la graciosa fortaleza que le imprime un polvo mágico obtenido de un salero, escondite de ciertos psicotrópicos propiedad de otros presos.

Se observa en la película, la fobia americana contra el comunismo, al que se perseguía ferozmente en esa época, fobia que llevó a la silla eléctrica con es­candalos a Nicola Saco y Bartolomeo Vanzetti, dos tra­bajadores, perseguidos por un doble homicidio y asal­to a una fabrica, que no perpetraron, pesando sobre ellos el estigma de ser anarquistas. Igualmente fue investigado por la FBI, el cómico y cineasta Grouncho Marx, bajo sospechas de ser partidario comunista y Chaplin continuamente asediado e investigado con di­versas persecuciones policiacas con el etiquetamiento de ser comunista, liberal e inmoral, teniendo la nece­sidad de contraer sus segundas nupcias en Empalme, Sonora México, con la actriz Lita Grey quien contaba con casi dieciséis años, quien se encontraba embara­zada y ante las persecuciones que sufría Chaplin por parte del gobierno estadounidense, para evitar la ex­cusa del embarazo de Lita arribó al estado de Sono­ra, donde se encontraba viviendo en una comunidad norteamericana amigos de Charles Chaplin, impidien­do ser arrastrado a la cárcel por sostener relaciones maritales con una menor de edad, al estilo de Román Polanski, quien no puede poner pie en Estados Unidos, habiendo sido acusado por violación estatutaria hace más de treinta años .

Charles Chaplin con su película nos enseña la luminosidad del optimismo al conminar a su peque­ña acompañante la bella Paulette Godard.- nunca te rindas, cuando al final transita por el camino hacia el horizonte, tomado de la mano de esa linda pareja, pro­yectando un canto a la esperanza, siempre sonríe, no importa que tengas que buscar la comida en el arro­yo de las calles. Tiempos Modernos nos permite ob­servar a Chaplin, como un talentoso compositor, una arista poco conocida en el, la canción que compuso Smill, para esta película, después fue interpretada por Nat King Cole, así “This is my song”, quien posterior­mente fue reproducida por Petula Clark. Con “Tiem­pos Modernos” se hace implícita la recomendación de Chaplin.: “Nunca te olvides de sonreír, porque el día que no sonrías será un día perdido, imbricando el can­to a la esperanza.

“La vida es una obra de teatro que no permite ensayos, por eso canta ríe, baila, llora y vive cada mo­mento, antes de que baje el telón y termine la obra sin aplausos. Hay que tener fe en uno mismo, aun cuan­do estaba en el orfanato o recorría las calles buscando que comer, me consideraba el actor más grande del mundo, la vida es maravillosa sino se le tiene miedo, sin haber conocido la miseria es imposible valorar el lujo, más que maquinaria necesitamos humanidad y más que inteligencia amabilidad y cortesía, fui perse­guido y derrotado, pero mi único credo político, siem­pre fue la libertad”. Una expresión más del cántico es­peranzador contra la derrota.

Tales presupuestos de vida, son reiterados por Fellini en su película inmortal: “Las noches de Cabiria”, aquella hermosa niña, interpretada por la esposa de Federico, su inseparable Giulieta Massini, quien a pe­sar de las vicisitudes, esta hecha, para caer en el polvo, sacudirse, levantarse y seguir adelante, buscando la esperanza. “Nunca te rindas” le dice Charlot a la pe­queña Paulette Godard. Como la caja de pandora la luz verde la esperanza salió al último, a pesar de la volun­tad de los dioses. Charlot, el director más reconocido en los Oscares, por “La quimera del oro”, aplaudido durante doce minutos, el 16 de abril de 1972, al otor­gársele el Oscar por la mejor música original en su pe­lícula Candilejas. Un año antes de su muerte en 1976 logra el filme:” Una mujer en Paris”. A propósito de actores y directores suecos, brindo un recuerdo, a la recién fallecida Anita Edberg la hermosa rubia de la Dolce Vita, dirigida por Federico Fellini, llevando en el reparto al genial Marcello Mastrollanni.

*Licenciado y autor.

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