Editorial

Editorial: Nº 239

Por domingo 21 de diciembre de 2014 Sin Comentarios

La penúltima edición del 2014 está en sus manos. Durante el año que está a punto de terminar, tuvimos la fortuna de compartir las páginas del semanario en un recorrido formidable por la información cultural; también nos sentimos orgullosos de la presencia de colaboradores consuetudinarios y nuevos, de diferentes partes de la República Mexicana y otros lugares del mundo, que han engalanado el periódico con su participación. La 239 es el prólogo de un nuevo ciclo en que volvemos a reafirmar el compromiso contraído desde el principio con los lectores: La cultura como objetivo para el servicio del hombre.

Se marchó otro de los dioses del rock and roll: Joe Cocker.

“Crees en el amor a primera vista?… Sí, estoy seguro que pasa todo el tiempo. Qué es lo que ves cuando apagas la luz?… No estoy seguro, pero sé que es mío… Oh, lo voy a solucionar con una pequeña ayuda de mis amigos… Lennon/McCartney.

El doceavo mes siempre tiene noticias dolorosas, este diciembre no podía ser distinto, en sus últimos días tenemos que manifestar nuestro pesar, por el fallecimiento -por culpa de un cáncer pulmonar asesino-, en Crawford, Colorado, EE.UU, de John Robert Cocker, “Joe Cocker “mitológico rockero que en los 70s irrumpió con fuerza en la manifestación artística de mayor impacto en el siglo XX y en este tercer milenio que transcurrimos: el rock. Cocker nació el 20 de mayo de 1944, en la ciudad industrial del norte del Reino Unido, Sheffield; inició su trayectoria musical en los sesentas interpretando “rolas” de sus ídolos Chuck Berry y Ray Charles quienes moldearon su forma de cantar y consiguió su primer éxito mundial con las canción de los Beatles, “Con una pequeña ayuda de mis amigos”, With a Little From My Friends de Lennon/McCartney, incluida en la producción discográfica Sgt Peppers Lonely Hearts Club Band e interpretada por el percusionista Ringo Starr y que él recreó de una manera singular en aquel recordado Festival de Woodstock.

Joe, estuvo considerado por la crítica y los rocanroleros uno de los “genios” de su generación, llena de  rutilantes estrellas  en donde el inglés universal ocupó un primerísimo lugar. Junto a Elvis Presley, Janis Joplin, Jimi Hendrix, Jim Morrison, John Lennon, George Harrison, Frank Zappa, Freddy Mercury, Bob Marley, Brian jones, Kurt Cobain, Sid Vicious, tal tal, se encuentra en el cielo de los inolvidables. Con motivo de su deceso los dos sobrevivientes del cuarteto de Liverpool externaron- Paul-: “Era un adorable chico del norte (Inglaterra) que me gustaba mucho, yo adoraba su forma de cantar. Me emocionó cuando decidió cantar una versión de “Con una pequeña ayuda de mis amigos”; – Ringo- Adiós y que Dios bendiga a Joe Cocker, es el deseo de uno de sus amigos. Paz y amor. En La Voz del Norte añadimos, buen viaje Joe te extrañaremos escuchando tu voz.

La muerte sigue llevándose talento en el 2014. Horacio Ferrer. N. 1933, Montevideo, Uruguay, M. Buenos Aires, Argentina, 2014.

Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo/ ¿viste? /Salís de tu casa, por Arenales, lo de siempre en la calle y en vos… Cuando de repente de atrás de un árbol, me aparezco yo, / mezcla de penúltima linyera y de primer polizonte en el viaje a Venus… “Balada para un loco” Astor Piazzolla/ Horacio Ferrer.

En los setentas la Zona Rosa de la Ciudad de México congregaba los mejores espectáculos musicales del país, en uno de los lugares favoritos para el público capitalino se presentaba con éxito Luis” Viví” Hernández, las noches con el “Viví” eran formidables, un auténtico hombre espectáculo hacía pasar deliciosas veladas a los parroquianos. El ex –roquero interpretaba de manera personal una obra maestra considerada una de las cien mejores canciones de la historia. “Balada para un loco” música de Astor Piazzolla y texto del poeta uruguayo, nacionalizado argentino, Horacio Ferrer, considerado el poeta mayor del tango. Este 21 de diciembre falleció Ferrer y con su partida la canción popular, la poesía y el arte otra vez se llenaron de luto. Estoy seguro que donde se encuentre su energía habrá encontrado a mi amigo Luis y juntos continuarán con la bohemia y el canto popular. Para recordarlo cito textualmente un fragmento de “Balada para mi muerte” de su autoría, con música de Astor Piazzolla:

Moriré en Buenos Aires, será de madrugada/ guardaré mansamente las coas del vivir/ mi pequeña poesía de adioses y de balas/ mi tabaco, mi tango, mi puñado de esplín. / Me podré por los hombros, de abrigo toda el alba/ mi penúltimo whisky quedará sin beber… Horacio nos dejó como legado una buena cantidad de textos de canciones, libros de poemas, crónicas de música y citadinas, pero sobre todo nos deja el recuerdo que dejan los poetas: su poesía. Hasta siempre Horacio Ferrer, a pesar de tu partida seguirás entre nosotros.

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