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Para no morir a destiempo

Por domingo 21 de julio de 2013 Sin Comentarios

Por Sylvia Teresa Manríquez*

Para-No-MorirMientras encendía una veladora, Angela dijo “Yo prefiero morir de un solo golpe…” Su cuerpo muestra el intenso desgaste físico que le provocó atender a la enferma que recién falleció. El dinero se acabó y él ánimo para seguir adelante también.

Lourdes, su hermana, murió a destiempo, a causa del cáncer de mama. Como muchas mujeres se realizaba su mamografía cada año. Cierto día recibió una llamada de una empleada del centro médico preguntando por qué no ha regresado a su tratamiento.

– “¿Cual Tratamiento? Pero… ¿Por qué?, se supone qué sólo debo regresar si se descubre algo anormal en la mamografía…”
Pues si, pero es que si su estadio cambia puede haber complicaciones…
¡Qué! ¿Cómo que estadio? ¿Hay algo malo? ¿Por qué no me habían llamado?

La clínica donde se dio esta lamentable situación mudó sus oficinas, en este proceso extraviaron algunos estudios, entre ellos el de Lourdes, con los resultados comentados, si esto es impactante, no quiero imaginar lo que habría sucedido si jamás hubiera aparecido la mamografía, o si a los responsables les hubiese faltado el valor de admitir su error, por supuesto, a destiempo.

Angela tiene ahora otra fotografía que colocar en el altar de muertos, entre esas que cada año acomoda con esmero entre velas y ofrendas. La imagen que seleccionó le devuelve una mirada dulce, que la hace sonreir, la coloca con respeto y murmura una oración. Reflexiona de nuevo si vale más morir de un sólo golpe… Irremediablemente lleva grabada la imagen desgastada, apagada e irreconocible de su joven hermana distinta a la de la foto.

En México, este tipo de cáncer se ha vuelto un desafío en materia de salud pública ya que es la segunda causa de defunción por enfermedades en la población femenina, después del cáncer de cervix. Según cifras del INEGI diariamente mueren de 10 a 12 mexicanas a causa de cáncer mamario.

Afortunadamente, casos como el de Lourdes son pocos. Sin embargo, surgen las preguntas: ¿Qué sucede? ¿Por qué las mujeres siguen muriendo por esta causa si se puede evitar?. Las instituciones responsables destinan grandes cantidades economicas a desarrollar importantes campañas de información. Además, cifras oficiales aseguran que en éste país la seguridad social cubre alrededor de 40 a 45% de la población, lo que significa que el porcentaje que corresponda de mujeres tiene acceso a tratamiento contra el cáncer de mama. Desde el 2007, quienes están afiliadas al Seguro Popular también tienen derecho a disfrutar de tratamientos contra este mal. ¿Entonces por qué siguen muriendo mujeres a causa de éste mal?

La madre de Angela tiene 75 años y está tan sana como su edad lo permite, o sea, muy bien. Angela reflexiona, al igual que nosotros, ¿Cuál es la diferencia entre su madre y su hermana? La primera empezó a realizarse los papanicolaus cuando ya tenia mas de 40 años, y las mamografias más tarde aún, y no ha tenido problemas de salud; pero su hermana, que siempre se preocupó por realizarse esos examenes desde edad temprana no tuvo tan buena suerte. -¿Por qué?- Se pregunta. ¿No se supone que lo importante es prevenir y no curar?

Decidirse a acudir a hacerse un estudio papanicolau no es fácil, a pesar del benficio que representa, es un método agresivo e invasivo, y que decir de la mamografía, que además es dolorosa. Sin embargo las mujeres acudimos a estos examenes. Pero seguimos siendo pocas. Si bien, el estudio sólo nos indicará si hay o no hay cáncer o riesgo de padecerlo, lo importante es que representa la diferencia entre vivir o morir.

En la familia de Angela, como en la de la mayoría, el asunto de los estudios para detectar cáncer de la mujer sigue siendo, precisamente, sólo cosa de mujeres. Esta perspectiva debe cambiar, el cáncer, de mujeres y de hombres, es asunto de todos y todas. Informándonos, promoviendo la cultura de la prevención y conminando a quien está cerca a que se realize los estudios pertinentes para mantenerse sano o sana, fortalecemos la cultura de la prevención.

Ahora, Angela vive con el temor de también padecer cáncer algun día, por eso dice que prefiere morir de un solo golpe. La opción es vivir sanas y no morir a destiempo, cuidándose, cuidándonos. No dejemos todo en manos de los demás, sea familia, especialistas o funcionarios, y exijamos la información y servicios a los que tenemos derechos para vivir bien. Después de todo, nadie desea morir a destiempo.

*Comunicadora.

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