Editorial

Editorial: N° 91

Por domingo 19 de febrero de 2012 Sin Comentarios

La historia del artista oaxaqueño, Francisco Toledo es un mosaico multicolor de procesos y realizaciones culturales; siguiendo una línea paralela a la vida de las principales figuras de arte pictórico mexicano, ha compartido su tiempo entre el oficio de la expresión estética y a participar en movimientos sociales de importancia. Una nueva batalla emprende Toledo con la autoridad moral que se ha ganado a pulso, al ser una constante en su conducta defender la pluralidad como elemento cultural, la riqueza artística como patrimonio y derecho natural del hombre y el compromiso ideológico de aceptar, entender y comprometerse en preservar las raíces indígenas de los mexicanos.

La convocatoria del 1º concurso para pintores-ingenieros: Premio Puente Cinco Señores, es una irónica protesta a la realización de la obra urbanística: distribuidor vial “Cinco señores” que impulsa el Gobierno del Estado, en el sur de la capital, también representa un claro compromiso del movimiento ciudadano reclamando el derecho de ser consultada la ciudadanía para que se lleve a cabo la obra. El pintor, ceramista, grabador oaxaqueño que goza en el mercado pictórico de un lugar privilegiado, otra vez emprende junto a muchos la tarea de defender el patrimonio de la vieja Antequera, el que pertenece a peatones, ciclistas, usuarios del transporte público, automovilistas, ecologistas, pintores-ingenieros para que presenten proyectos alternos que sean sometidos al escrutinio de la ciudadanía. Es la nueva batalla de Francisco Toledo, la de siempre, la del arte y la cultura. Adelante maestro.

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