Editorial

Editorial: N° 79

Por domingo 27 de noviembre de 2011 Sin Comentarios

La propuesta del presidente de la Asociación Doctor José Ley Domínguez, en el génesis de la 4ª época de La Voz del Norte fue: el periódico deberá ser un vaso comunicante cultural, que sirva como espacio de expresión a creadores artísticos, científicos, historiadores, ensayistas, etc. etc., de los estados de Sinaloa, Sonora, Baja California y de otros lares de México y otras naciones. También planteó que el objetivo del semanario, originario de Mocorito, Sinaloa, era difundir los sucesos culturales de la región bañadas por el Golfo de California, el país y el mundo. Así han transcurrido setenta y nueve semanas de salir a los lectores, creciendo junto al quehacer cultural nacional.

El viernes 18 de noviembre, a la edad de 58 años, en la ciudad de México, falleció Daniel Sada, “Narrador del desierto”, “Hombre hecho de escritura”, autor literario originario de Mexicali, Baja California que llegó al mundo, el 25 de febrero de 1953. La reseña final del escritor ocupó grandes espacios culturales en los medios informativos. La lamentable pérdida que enlutó las letras latinoamericanas, retomó la vieja discusión sobre la poca seguridad social que tienen escritores, creadores, ejecutantes, intérpretes, bailarines, sintetizando: los trabajadores del arte. Adriana Jiménez, compañera del laureado novelista y poeta, respondió a la pregunta de: “Las dificultades económicas que padecieron ¿de modo alguno podría ser un llamado para que los legisladores analicen con más rapidez una ley de seguridad social para (lis) creadores? R.- “Este tema fue muy conflictivo para mí. Cuando enfermó requirió de una atención constante, todos nuestros ingresos desaparecieron. La situación fue realmente difícil, por eso acepte la iniciativa de algunos buenos amigos que decidieron pedir apoyo. Me provoca sentimientos muy conflictivos, me duele al principio yo no quería.” Daniel Sada fue ganador de los premios literarios: Xavier Villaurrutia, 1992; José Fuentes Mares, 1999; Narrativa, Colima, 2006; Herralde de Novela, 2008; –post mortem- Nacional de Ciencias y Artes, 2011; dejó más de una decena de libros publicados, legado que honra la literatura contemporánea. Ojalá nunca más un creador pase por estas vicisitudes en su final.

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