Nacional

Como el globo de Cantolla

Por domingo 23 de octubre de 2011 Sin Comentarios

Por Alberto Ángel El Cuervo*

La madrugada en el Distrito Federal era, como casi siempre en el valle de Anáhuac, fría… Envuelto lo más posible en mi abrigo, esperaba en el aeropuerto a que anunciaran la salida de mi vuelo… Más por no dormirme que por interés, comencé a leer las especificaciones de los distintos aviones así como su historia… El Airbus 380, será el avión más grande del mundo. Contará con gimnasio, bares y casinos y podrá transportar hasta 555 pasajeros… Si ya con el Jumbo, se piensa en algo bestial, este avión será inconcebible en su capacidad… Me transporté hasta aquellas veces en que me perdía verdaderamente mirando aterrizar o despegar los aviones en lo que entonces le llamaban campo aéreo ¡Con qué suavidad despegaban…! o tal vez no tanto, pero en aquel entonces no tenía un parámetro para medirlo… Lo que sí era una suavidad incomparable era la manera en que la imaginación me llevaba remontando el vuelo junto con aquellos bimotores y algunas veces ¡hasta de cuatro motores! Para que los aviones de cuatro motores pudieran aterrizar en Minatitlán, hubo que reconstruir las pistas del aeropuerto. El primer aterrizaje de esos gigantes, fue todo un acontecimiento al que todo el pueblo acudió… Así pues, fascinado mirando el despegue y aterrizaje de los aviones, varias veces me tenía que regresar a pie porque mi hermano y mis primos se iban mientras yo me perdía en la ensoñación volando hacia mil destinos… Mi padre, al ver que la camioneta se llenaba de niños pues daba por descontado que todos estábamos arriba y me dejaban volando… ¡Cómo olvidar la primera vez que subí a un avión…! Tenía que ir con la cabeza abajo dentro de la cabina hasta llegar a mi asiento a riesgo de pegarme en el techo… El avión estaba inclinado mientras estaba en tierra ya que las llantas posteriores eran pequeñitas… Aproximadamente 20 pasajeros en la cabina… Y desde luego, aunque intentara poner cara de muy experimentado, todo mundo notaba mi emoción… Por fin, acudía al campo aéreo como pasajero, no como espectador… Recordé que antes, los vuelos no eran en aeronaves como esa, sino en globos aerostáticos en algunos casos dirigibles… Fueron los hermanos Montgolfier, quienes inventaron el globo aerostático en el año de 1782. Inspirado en ello, un pintoresco mexicano que fue de la carrera militar al oficio de telegrafista debido a un accidente con pólvora, fundó la Empresa Aerostática de México. Al llegar a nuestro país en el año de 1862 los hermanos Wilson presentando su globo aerostático, este mexicano de nombre Joaquín de la Cantolla y Rico, se acercó a ellos para aprender todo lo concerniente a ese tipo de vuelo tanto en lo que concierne a la construcción de los mismos como a su pilotaje.

En el año de 1863, Cantolla, como se le conocía, hizo su primera exhibición con un globo fabricado por él, según lo aprendido, con manta inglesa cortada y cosida. Pero es aquí donde cabe citar la aportación que Don Joaquín de la Cantolla hizo a la aerostasia: Inventó un sistema regulador de la llama de alcohol que permitía ya graduar el ascenso y descenso del globo al optimizar la alimentación con aire caliente que el globo requiere para volar. Este invento mexicano, fue analizado y aprobado con beneplácito por los expertos y por primera vez fue probado con gran éxito el 22 de octubre del 1877 en el patio de la Escuela de Ingenieros del Colegio de Minería.

Cantolla, siempre fue apasionado del vuelo, sus excentricidades, divertían al pueblo que al mismo tiempo lo admiraba. El mismo Emperador Maximiliano, regaló unas mancuernas de oro al pintoresco aeronauta, gracias a la fama que le dieron sus aventuras en globo. Se dice que vivía con un hermano loco y que dentro de sus excentricidades, se vestía de charro para subirse al globo. Por supuesto, no todo fue miel y hojuelas para Cantolla, no. Sufrió varios accidentes que le valieron la mofa del pueblo mexicano por, dentro de lo riesgoso, lo simpático desde el punto de vista anecdotario de la vida de Cantolla. Uno de esos accidentes, cayó justo encima de Palacio Nacional… Por poco lo fusilan. Otro accidente, le valió una severa golpiza por parte de una familia de obreros… Se cuenta que al caer sobre la casa de ellos, atravesó el techo y cayó parado… Sin mayor averiguación, se le fueron encima a golpes como recibimiento a su caída en mitad de la casa. Una tercera ocasión, en plena época de la revolución, Joaquín de la Cantolla se asoció con Antonio Braniff, primer mexicano que voló un aeroplano, y elegantemente vestidos, emprendieron el vuelo estrenando un globo adquirido en Europa. Por desfortuna, un ventarrón les hizo perder el rumbo y terminaron surcando los aires en un paraje por el Valle de Chalco. Para su mala suerte, unos zapatistas que los vieron, hicieron llover plomo sobre ellos intentando bajarlos a balazos… No pasó a mayores, pero se cuenta que debido al susto, al llegar a su casa, Cantolla sufrió un derrame cerebral que le causó la muerte. Lo pintoresco de este afamado personaje, se alimentaba por la común constante de sus globos parchados. Esto era debido a que el hermano loco, en muchas ocasiones intentó quemarlos varias veces de tal manera que Cantolla tenía que parcharlos con la risa y bromas lógicas por parte de la población. Pero tan afamado fue Joaquín de la Cantolla gracias a sus globos aerostáticos y por supuesto su invento que reviste especial importancia, que la frase: Como el globo de Cantolla, se adaptó a mil diversas circunstancias de la vida cotidiana de México. Cuando algo hacía alusión a algún fracaso en lo que se emprendía, surgía la frase de inmediato dados los sonados y pintorescos accidentes que el aeronauta mexicano sufriera… Incluso en accidentes que nada tenían que ver con el vuelo sino con las pasiones carnales, se hacía broma diciendo por ejemplo: ¿te acuerdas de aquella niña de la familia fulana…? pues terminó como el globo de Cantolla…

—Su atención por favor… Se anuncia la salida de su vuelo número 3X$b!0 con destino a N7y/%v por la sala $%e@…

Como siempre o casi siempre, lo único que no se entendía era el número de vuelo, destino y sala… Así que emprendí la carrera para averiguarlo antes de quedarme sin vuelo… Como el globo de Cantolla.

*Cantante, compositor y escritor

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