Nacional

Saudades

Por domingo 19 de junio de 2011 Sin Comentarios

Por Maximiliano Castro Trejo*

Que la palabra sea la llave
que abra millones de puertas.
La palabra cae: las hojas pasan vo­lando
cuando la mirada observa y todo se haya transformado
el corazón del hombre quedará eter­namente latiendo.

Crea nuevos universos y reinventa el lenguaje:
La palabra es el oxígeno que respiran tus pulmones.

Somos una era de incertidumbre
el nervio permanece
en el recuerdo de los mundos;
ya no somos más pálidas sombras;
la fuerza gravita
en el centro del cerebro.

Porqué cantarle a la flor, ¡compañe­ros poetas!
porqué hacer brillar la poesía;
que es un himno de luz
y un dios verdadero.

Un sol atrapado en el espejo del agua.

Tú que buscas la llave
de tus intranquilas reflexiones.
Y exprimes tu mente
buscando el misterio infinito
de todo el universo.
Para lograr tu propósito
contempla el alma de la poesía
para llegar a la meta
se paciente
y aleja de tí
el oscuro mar de tus pensamientos.

Calma tu ansiedad,
Y observa el corazón del sol de fren­te;
-En acto de completa y clara devo­ción-
un contínuo girar de esferas lumino­sas,
estarán bajo tus ojos.
En algún lugar del tiempo,
donde permanece la materia de los sueños;
así descansarán las cosas,
situadas a punto fijo
del árbol de la memoria.

Vive tanto tiempo como puedas
la eternidad lleva tu nombre
tú eres tu propia maravilla.

Piensa, reflexiona, analiza.
lo que surge de la tierra vuelve a ella
en forma sencilla.

Vivir es algo más que ir muriendo.

Día que no gozas no es tuyo;
día que no disfrutas no es tu día
es tan solo permanecer en el sin vivirlo.

Si no lo vives y sonríes
se borrará el corazón del sol en el agua;
y el rostro del fuego desaparecerá en el instante.

Sé felíz por tener en cosas mínimas
el placer dispuesto que ningún día niega,
en su natural aventura.

Dirige tu mirada hacia las paredes de la imaginación;
Tú eres el rey de ti mismo.

Que no haya tristeza en tu existen­cia;
la alegría de saber que vives en el pensamiento,
y que piensas al vivir tu existencia fértil.

Aprende de la calma del río,
recoge rosas y lava tus manos,
bebe el agua del río
para que aprendas calma también.

El tiempo fluye como el río de los sueños.

Escucha a la voz del viento,
abre tus alas y vuela lejos,
un arcoiris se extenderá
a lo largo de un mar de silencios.

En el pentagrama del cielo,
pájaros multicolores
dibujarán el cristal de una sinfonía,
y se repetirá el eco de los dioses.

Conserva el todo en las manos
y los recuerdos en el alma,
para cuando te pongan
el último hálito del tiempo,
no caiga nada en el vacío.

Lo que no se te dió
que no se te quite,
para que no se marchite
el laurel de cronos,
y la estatura de tu sombra.

Esa va a ser la hora
de la noche al final del camino,
más no sueltes las flores
aunque te quemen las manos,
¡Sé el dios de ti mismo!.

Que la luz sea tu destino,
la luz como árboles,
la luz como rosas,
la luz como flores y ríos.

El verso sea libre,
como la brisa fresca
del verano que respira en los bos­ques:
y no sea el vacío del sol
de las espigas de los mares abando­nados.

Los dioses te concedan los placeres
de tierras encantadas.
¡sé el guerrero de ti mismo!
y la magia sea el resplandor
de las leyendas heredadas.

No procures en vano el bien que te negaron
hay flores hermosas en los jardines del pensamiento
su perfume son aves en el grito del paisaje.

Que empiece al ritual,
que de inicio la ceremonia
arde
arde el templo más sin embargo;
prometeo liberado en la saudade de Epicuro.

*Promotor Cultural/Guamúchil

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