DestacadosNacional

Eldorado nuestro

Por domingo 15 de mayo de 2011 Sin Comentarios

Por Nicolás Avilés González*

La tribu Muisca habitaba en el siglo XVI en las riveras de la laguna Guatavita a la llegada de los conquistadores europeos, este cuerpo de agua se localiza en el municipio de Sesquilé al norte de la cabecera municipal y lleva el nombre del lago. Esta comunidad se encuentra a 50 kilómetros de Bogotá, capital actual del hermano país de Colombia.

Cuenta la leyenda que los Muiscas para nombrar su nuevo cacique se adentraban en balsas al medio de la laguna, en una de ellas, desde luego que la más suntuosa, iba el que sería ungido. Lo acompañaban los sumos sacerdotes, detrás eran seguidos por una gran corte de principales.

El evento iniciaba cuando el elegido se despojaba de su ropaje para ser aderezado con resinas vegetales todo con el fin de que se fijara a su piel el polvo de oro que luego los sacerdotes esparcían por toda su anatomía.

La balsa muisca de oro prueba de la leyenda

Ya cubierto con este tamiz al recibir los rayos del sol estos se reflejaran emitiendo un bello resplandor dorado que deslumbraba a los que permanecían en las balsas y también a los que desde tierra firme desafiaban el calor para presenciar el trascendental evento en la vida social, espiritual y política de la comunidad. De aquí su nombre: El Dorado

Ya con él encima, y después de ciertas alabanzas el nuevo caudillo se lanzaba al agua y regresaba a la balsa hasta cuando ya no tenía brillo alguno encima, hasta que había lavado todo. Esto significaba despojarse de la soberbia, la cual es mala compañera de los que mandan. Enseguida, a manera de ofrenda arrojaban objetos del mismo metal con el fin de que la diosa de la laguna le diera la sabiduría necesaria para conducir acertadamente los destinos de la tribu. Estas piezas de oro macizo desaparecían inmediatamente de la superficie de las aguas e iban a parar al fondo de la laguna, profundidades que garantizaron su custodia durante siglos. Después de la ceremonia de iniciación El Dorado o el nuevo rey iniciaban su largo reinado.

El acto de recepción de los poderes se sigue dando alrededor del planeta, sólo que de diferente manera; para nombrar el nuevo apóstol de Roma, se reúnen los cardenales del mundo y después de deliberar por varios días de cónclave terminan por dar la noticia al mundo con la aparición de humo blanco que sale por las chimeneas del Vaticano, enseguida se escucha un grito milenario Avemus Papa con lo que queda envestido el nuevo pontífice universal de la iglesia católica.

El objetivo es el mismo, lo que cambia son los métodos; los aborígenes de las tierras descubiertas por la corona española daban un valor simbólico al metal áureo; este no despertaba su codicia, aún no se convertía en el rey del mundo y no tenía valor material que después tomó y era por esto que lo lanzaban al agua. Los europeos lo veían con un interés diferente. Para ellos, el valor era material, monetario y por ningún motivo iban a permitir que se fuera al fondo de las aguas, es por esto que desde entonces ya no existe El dorado. Ya no se vierte el oro al fondo de la laguna. El Vaticano, lanza humo, el oro se lo quedan. En lo civil las transiciones se hacen a través de eventos suntuosas, como las que hacían para instalar a los faraones en Egipto, reyes en la Europa medieval, presidentes en las repúblicas que se formaron después de la Revolución Francesa, zares en la antigua Rusia y jeques en el Medio Oriente. Ahora usan el oro de manera suntuosa o de respaldo monetario o simplemente lo embodegan.

Esta manera de los Muiscas para nombrar a sus gobernantes y pronto llegó a los oídos de los del viejo mundo, huestes que campeaban en éstas tierras vírgenes en busca de el metal dorado, lo querían para llevarlo a su soberano con el fin de lograr la aprobación y favores. Así los ejércitos de aventureros al mando del capitán español Gonzalo Jiménez de Quezada, que colonizaron esas tierras lo buscaban con denuedo inusual y con tal de lograrlo llegaron hasta la rapiña y de ahí nació la leyenda de El Dorado.

Desde el 1537 El Dorado se convirtió en un objetivo a alcanzar, ya que seguramente al capitán Jiménez de Quezada no le quedó duda de que lo encontrarían en otros lugares, y así se convirtió en obsesión el encontrarlo. Nació la búsqueda incesante y frenética de sitios, así buscaron otros Eldorado en las tierras que avasallaban a sangre y fuego.

Por lo que hoy no es raro que en varios países tengan su Eldorado; veamos, en la provincia de Misiones en la Argentina existe uno y fue fundado el 29 de septiembre de 1919 hoy se mantiene de la comercialización de productos de madera. Tenemos otro Eldorado en el municipio de Sifontes Venezuela que nació a finales del siglo XIX y está poblado por unos cinco mil habitantes, también encontramos otro Eldorado en el departamento de Mata en Colombia y emergió en el siglo XX, desde luego que los Estado Unidos cuenta con su Eldorado en el estado de Arkansas y lo disfrutan más de veinte mil habitantes. Nuestro Eldorado, y es una población que vió la luz por vez primera a finales del siglo XIX en los albores del siglo XX por iniciativa de la familia Redo, especialmente el líder del clan don Diego Redo; que decidió producir azúcar de caña en esas tierras vírgenes de Sinaloa.

Nuestro Eldorado está situado casi a la orilla del mar a 54 kilómetros de Culiacán capital de nuestro estado de Sinaloa y se llega a través de un camino pavimentado en un tiempo de recorrido en automóvil como de cuarenta minutos, al dejar ésta cinta asfáltica y para entrar al pueblo se toma un boulevard que atraviesa las instalaciones del ingenio de azúcar para luego doblar a la izquierda y terminar en las calles retorcidas del pueblo. Cabe aclarar que si no dejas esta rua, te pone de frente con una hermosa edificación de adornos sobrios y torres altas, es la iglesia del pueblo; edificio que se erige con sus cúpulas hacia el cielo y difiere de las que existen en el sur del país o sea las que tienen formas tradicionales. Esta es diferente, pero no por eso deja de ser atractiva.

Desde luego, que si estás ya en el centro de la comunidad tuviste que darte cuenta de que al lado derecho de la misma calle se erige el motivo de la fundación de Eldorado, allá a principios de los mil novecientos tres en que empezó con su primera molienda de caña. Aún se encuentra en funciones y hasta la fecha es sustento de muchas personas en esta región, generando cientos de empleos directos e indirectos, ya que es alimentado con caña de azúcar que se siembra en miles de hectáreas que se encuentran en las cercanías de el casco de la ciudad.

Eldorado está asentado en una región especial que difiere del clima seco y caliente que predomina en toda la geografía sinaloense. Aquí es húmedo, tanto que permite el desarrollo de una vegetación selvática tropical, de tal manera que cuando lo visites podrás disfrutar de huanacaxtles, zalates, álamos gigantescos en cualesquier punto de la localidad. Este microclima madura miles de toneladas de frutales como mango, ciruela, guanábana y a la litchi. Esta fruta fue traída de China continental por la familia Redo y actualmente es una fuente de ingresos muy considerable para muchos lugareños que con amor cuidan de sus huertos.

También te sorprenderá un medio de transporte que se niega a morir, las “Arañas” que surcan de manera lenta, pausada, sus calles transportando a los lugareños hasta sus sitios de destino. El escuchar el continuo clack, clack, clack de las espuelas del caballo contra el pavimento produce una sensación placentera que evoca tiempos serenos. Este sonido es una vieja reminiscencia que aún recorre las calles de Eldorado.

La cercanía con el mar de Cortez le permite tener excelentes playas como las de Ponce, a las cuales puedes llegar a través de una carretera debidamente asfaltada en automóvil. El viaje no dura más allá de un cuarto de hora. Su situación geográfica especial le permite tener una gran producción de camarón de manera natural y artificial, que se cultiva en grandes extensiones de terrenos convertidos en granjas productoras de este crustáceo que va a parar a las mesas de todo Sinaloa y de México.

Los cultivos, los huertos de mangos, aguacates, toronjas, naranjas, litchis y las granjas de camarón, dan certidumbre al pueblo en estos tiempos en que se cierne la amenaza de cierre del ingenio, como ya le sucedió al ingenio Rosales de su vecina Costa Rica, entre otras cosas fue por el ingreso de alta fructuosa y más recientemente de azúcar refinada que llega a raudales de los Estados Unidos.

Eldorado, es una comunidad viva que está conformada por gente trabajadora, productiva, bullanguera, retozona, bailadora, alegre, amante de las carreras de caballo, de las peleas de gallos y de jalar la banda por las playas, por su río San Lorenzo y de disfrutar de bellos atardeceres en Ponce, la Puntilla y Las Arenitas. Hoy que están tratando convertirse en el municipio 19 de nuestro estado, espero lo logren, se lo merecen ¡Y para orgullo de todos los de Sinaloa tenemos nuestro Eldorado.

*Docente. Facultad de Medicina / UAS.

Related Post

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.