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NARCISISMO

Por lunes 15 de junio de 2020 Sin Comentarios

CARLOS VARELA NÁJERA

Lo que el virus muestra más allá de la fragilidad del sujeto colocándolo al borde de la vida es que el narcisismo del cual abusamos los sujetos queda convertido en caca ante el temor de ser contagiados por este mal, y el sujeto ante el estupor excrementicio de su “personalidad”, viene a ser poco menos que nada. Esa infatuación del sujeto al cual le gusta vivir de los títulos o del capital monetizado, desde su narcisismo, siempre pone en falta al otro, en el salón de clases, el trabajo, hogar, reuniones, en cualquier escenario, este hombre venido a Dios gracias al susurro narcisista, ha sido puesto entre la espada y la pared pues tal parece que el covid-19 no da concesiones, y la “personalidad”su narcisismo y el sujeto se vienen abajo…soldado que tienes tú, soldado que no tenga yo.

Lo que nos deja de enseñanza esta pandemia es la fragilidad del sujeto puesta en escena, regodearse, engreírse, de tal suerte que pensar que se es el más importante o el más cabrón queda disuelto ante el peligro real del virus y el eminente contagio, nos convertimos solo en polvo ante la incineración. La infatuación narcisista nos hace creer que somos inmortales, y el virus nos conduce a sostener sólo una verdad irrefutable, “el hombre es mortal”, todo lo demás es exceso de goce, o goce de la vida o bien vida gozada, entonces quien preserve su vida alrededor de ese engaño imaginario de omnipotencia desde su cuerpo, queda en entredicho por el real del virus que lo agujerea colocándolo al borde, lo demás es vacío.

El virus parecería ser un símil de pulsión de muerte, pero de manera avasalladora, busca organismos biológicos para secretar su material con las consecuencias desastrosas para el huésped, la tablita de salvación sería la inmunidad. Parece que el covid-19 llego para quedarse y cohabitar con nosotros para inocularnos y gozarnos, como si su llegada posibilitara una suerte de mutación genética en el sujeto para poder responder a su ataque, pero a la vez este se dispondrá a habitarnos hasta que no llegue el medicamento que lo combata, pero si la gripe llegó para quedarse y cada tiempo el moco nos lo recuerda, acaso el recuerdo de nuestro huésped no sea su funesta presencia con saldos de muerte.

Tal parece que este virus cumple una función básica, la de sostener el dicho de hacer inexistir el otro, el otro que no existe ante su presencia, aunque con esta posibilidad él mismo acaba destruyéndose, lo que este virus encarna es un trauma, de igual modo representa azarosamente cara o cruz, salir triunfante frente a una infección es del orden del milagro, esto implica que el covid-19 nos coloca de nuevo en el orden de la fe, donde esperamos que el milagro de sortear esta enfermedad se haga voluntad…”hágase su voluntad”.

Este virus se propondría no solo a exterminar a la humanidad sino todo sistema de desarrollo, principalmente al capitalismo, y lanza la prospectiva de solidaridad de uno con los otros pues si no hay modos de producción, de qué manera la materia prima se hace comestible, sin embargo el mandarnos a casa como salida posible hace que la crisis económica desencadene desesperación y eso empuja al sujeto a buscar el sustento sin medir consecuencias, ya que difícilmente los gobiernos son solidarios con su población. El capitalista que no puede comer dinero si no hay una fuerza de trabajo que transforme la materia prima en lo comestible, queda también amenazado por la improductividad, es decir nadie escapa de esta amenaza.

La angustia que produce este virus tiene que ver con su desconocimiento, no hay un saber que venga a crear certidumbre sobre su naturaleza, no saber sobre el virus angustia y frente a esta angustia nos convertimos en sujetos más debilitados, presa más fácil para ser infectado, no digo que los que no tengan angustia no se infecten, todo sujeto es agente posible de contagio. Bajo esta lógica, el virus desacelera la economía, la hace lenta, o trizas, según sea el nivel de contagio en una población, estamos entonces frente a la nueva normalidad “cerrar la boca”. *

Doctor en Educación, Lic. en Psicología

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