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Danza de gigantes

Por miércoles 15 de febrero de 2017 Sin Comentarios

Por: Juan Diego González

danza de gigantes
Todos Santos está ubicada al sur de La Paz, BCS. Denominado “Pueblo Mágico” desde el 2006. Esta categoría en realidad es impulsada por la Secretaría de Turismo para aumentar el afluente de turistas a estos pueblos y mover la economía local. Ahora bien, ¿y si en realidad la magia existe en la población? Esto es fácil de mostrar, simplemente hay que caminar por el pueblo y ver si algo sucede.

En mi caso, me considero de mente abierta y estar a lo espera de lo inesperado. Como un día de tantos que salí a caminar por la playa. Hace añ os dejé los deportes y por necesidad de salud, me impongo caminar. Así que fui a la playa. Decidí dejar los tenis en el carro y mis pies descalzos sintieron la fresca suavidad de la arena, una arena muy fina, de un café claro tirando a blanco.La nostalgia de inmediato se volvió mi sombra. Las olas con la fuerza del caminante que viaja desde los confines del mundo, se arrojan a la playa, olas rugientes, con mandíbulas de espuma blanca y fantasmal.

El sol, compañero brillante y tierno. Y el Océano Pacífico se abre ante la vista, azul y lejano, inmenso, infinito. Me detengo y dejo que la brisa mueva mis cabellos. Los abro de nuevo y entonces entiendo porque los españoles se enamoraron de este pedacito de tierra. Y se aferraron a ella. A pesar de los ataques de la nación Guaycura, de la falta de agua, de la poca tierra para siembra y el aislamiento. Y la volvieron misión, su misión.

Por unos instantes, mis ojos buscan el punto de encuentro entre el mar y el cielo… no se ve, la curva del cielo desaparece en una diminuta línea gris azulada y al abismo surge detrás de la neblina. Luego silencio. Parece que las olas dejan de rugir, eldanza de gigantes 2 sol ya no calienta ni la brisa humedece mis mejillas. Algo sucede, las cosas se mueven sin hacer sonidos… hasta que un golpe lejano me hace vibrar.

Me muevo para saber que sigo despierto, un caballo pasa a mi lado, veo el sudor que relumbra en sus costados. Me mira con ternura y se aleja.

Otra vez un golpe de agua distante, como si algo descomunal cayera al mar. Y entonces, escucho un resoplido milenario, venido de otro tiempo, de otros abismos. Mis ojos siguen buscando hasta que los grandes espumarajos me dan una razón cierta de lo que sucede: una danza de gigantes.

Los resoplidos vienen del lomo de las ballenas, del respiradero por el que arrojan el agua y los golpes de agua, son sus cuerpos saltando y cayendo de nuevo, como en una danza. Atribulado, camino hacia al mar, las olas cubren mis piernas y me quedó ahí, quieto, mudo testigo de un ritual milenario entre las ballenas grises.

Por siglos, la Eschrichtius robustus ha recorrido este camino para aparearse y tener nuevas crías, desde
el Círculo Polar Ártico, a través de las costas de Alaska, pasando por Canadá, el norte de Estados Unidos y California, hasta llegar a las cálidas aguas de Baja California Sur. La hembra puede llegar a pesar 45 toneladas y medir cerca de 15 metros.

El único depredador natural que tiene es el ser humano, quienes las hemos cazados por centurias. Baste el ejemplo de “Moby Dick” (1851) extraordinaria novela de Herman Melville, para conocer sobre esta cacería “inhhumana”. Actualmente todas las especies de ballenas danza de gigantes 3se consideran en peligro de extinción.

En esos momentos, claro que no lo parecían. Sus poderosos cuerpos danzaban en medio de la espuma. Como si todo a su alrededor girara en torno a ellas. Emergían como impulsadas por arte de magia y las toneladas de su masa corporal se volvían una pluma bañada por el sol y gotas de mar. Caían con aparente suavidad para hundirse en el océano con gracia de prima ballerina y saludar con su cola como el mejor de los abanicos en un balcón de teatro.

El estruendo de todo su peso al golpear el mar me devolvía a la realidad, aquella danza de gigantes era, en efecto, un espectáculo lleno de magia. De esa magia que dota a la naturaleza de misterio, de un misterio sobrecogedor y expectante. ¿Por qué un ser tan hermosamente poderoso resulta tan débil ante el ataque de un minúsculo hombre con su arpón?

Cerré, los ojos. Apreté los puños. Respire hondo para romper el sortilegio. Salí del agua y mis pies se cubrieron de arena. Saludé a las ballenas. Ellas siguieron su camino hacia el sur. Mi sombra dio contra el mar y regresé al centro de Todos Santos, pueblo mágico, pueblo lleno de magia.

* Docente y autor sonorense

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