Nacional

El Discurso Capitalista, una forma de desaparición del Ser

Por domingo 1 de junio de 2014 Sin Comentarios

Por Carlos Varela Najera*

Lo observamos en los estratos más desfavorecidos donde tal parece que  inexisten aún para ser censados, esta lógica de exterminio sostenida por el discurso capitalista anula al ser,  va de la mano con el desmantelamiento de la cultura y la educación, cada vez mas constreñidas, donde el Estado se desimplica, o desresponzabiliza, frente a una sociedad cada vez mas diezmada por la violencia generalizada, y frente a todo esto el discurso capitalista encumbrado en el poder económico como discurso  amo, sólo ofrece paliativos.

Existe eso que Heidegger llamó la sonrisa del capitalista, hoy le llamamos sarcasmo, cuando sobre explota al sujeto convirtiéndolo en un fetiche mercantil, pero  su burla, va de suyo, por lo que ofrece de idealidades, a cambio de que los sujetos soporten diariamente las mentiras de desarrollo que no se ven reflejadas en calidad de vida, esto es la sonrisa del capital, su burla.

Pero aún mas, nos hace creer ilusiones que usa como forma ideológica para meternos a todos en la misma bolsa, por un lado creando la ilusión de las sociedades modernas, o hipermodernas, donde en la dimensión academicista se utilizan conceptos como sociedad de conocimiento, que son una de tantas formas de uniformarnos al ideal del discurso capitalista.

El sujeto que radica en la sociedad de conocimiento, es un sujeto apático que frente a la desaparición del sujeto sólo se queda como un espectador,  sin tomar una posición, de cierta manera insensible, sólo como observador incomodo, como si esto fuera un simulacro donde el no está implicado.

El ideal de esta sociedad del conocimiento radica en desaparecer al sujeto de la reflexión, del análisis, es lo que Hegel decía: captar nuestra época de manera conceptual,  pensando erróneamente que entre más conocimiento mejor estabilización social, y lo que observamos es lo contrario, el discurso del capital no contento con esto, inventa conceptos como hipermodernidad, llegar a este concepto coloca al sujeto de conocimiento en un extraviado, donde cada vez se disuelven más los lazos sociales, por lo tanto se nos exige, desde la mirada psicoanalítica otra forma de gozar, es decir no quedar atrapado en la fascinación especulativa de la mercancía y que ésta no nos reduzca a la dimensión de esclavo, ya que ser esclavizados por la mercancía nos convierte en sujetos enajenados.

Tenemos por lo tanto que plantearnos lo que el filósofo y psicoanalista Jorge Alemán sostiene no quedar reducidos a un goce de la mercancía,  pensando este goce de la mercancía como suposición de capital,  este filósofo también nos convoca a buscar otras formas de goce mas allá de lo mercantil,  para no quedar hechizado ni alienado a la mercancía, esta es la tarea si queremos sostener y salvar la civilización y la cultura.

El discurso del capital con tantas estrellitas que nos pone en la frente sólo genera la envidia o el odio entre académicos en búsqueda de papeles para tener dos o más puntos para las becas, y que eso se vea reflejada en la buena evaluación, entre más puntos más gano. En este sentido la sociedad del conocimiento gracias al capital se diluye en gestos, búsquedas e invenciones de documentos, para dar certidumbre a lo evaluado y llegar a los primeros niveles  en las convocatorias, esta concepción darwiniana, que a todos nos enloquece frenéticamente en la búsqueda obsesionada por las constancias, hace que el sujeto de la sociedad de conocimiento, odie a ese otro que se vio favorecido y en su lugar opera odio y frustración, para aquellos que lo logran y otros no.

Sin embargo, lo que no se ve  ahí,  es al sujeto de la sociedad de conocimiento asfixiado por el discurso del capital que suelta los presupuestos  siempre y cuando haga fila manteniéndolo ordenado, a una producción orgánica, para hacerle creer que existe y con todo esto el único que gana, es el guiño del capital,  cuando hace del ganador un sujeto premiado y en ese galopar el sujeto de la sociedad de conocimiento cree estar.

Por poco me olvido de yo mismo, por causa de ellos, tan convincentemente han hablado. Y sin embargo poco o nada de lo que han dicho es cierto. Platón, Apología de Sócrates.

*Licenciado en Psicología y Doctor en Educación, Profesor e Investigador.

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