Nacional

MANUEL MARÍA PONCE EN SU 131 ANIVERSARIO

Por domingo 8 de diciembre de 2013 Sin Comentarios

Por Alberto Ángel “El Cuervo”*

Manuel-Maria-PonceDebo haber tenido seis años cuando me aprendí esa canción… Inexplicablemente, las lágrimas afloraban cada vez que intentaba cantarla… Sí, mi alma ha sido siempre melancólica… Tal vez porque siempre fui soñador… Tal vez porque siempre soñaba con lo inconcebible… Tal vez porque mi niñez añoraba el amor… Tal vez… Tal vez… “Estrellitaaaa, de lejaaaaano cieeeeelooooo… Que sabes mi sufriiiiiiiir… Que sabes mi penaaaaaar… Baja y dileeeee si me quieeeeeeere un poooocooooo… Por quéeeeee ya no pueeeeedoooo sin su amoooooor viiiiiviiiiiiiir…” Claro, la letra es para poner melancólico a cualquiera. Cuántas veces no habremos estado mirando el cielo estrellado y quisiéramos viajar al lado de la persona amada, añorada y poder abrazarle y besarle habiendo acortado la distancia así por medio de la magia de las canciones… Cuando entré al coro de los Niños Cantores de Minatitlán, comencé a familiarizarme con canciones que solamente conocía por pláticas de mis padres o mis abuelos… Y tal fue el caso de la canción: “Estrellita”.

—A ver, Alberto, cántanos La Estrellita de Ponce…
—¿La estrellita de quien…? No me la sé…
—¡Cómo que no te la sabes! Esa canción la saben todos los cantantes así que tienes que aprendértela si es que quieres ser cantante un día…
—Me sé las que cantamos en el coro…

Y acto seguido casi como obligación cantaba desde música sacra, hasta las canciones napolitanas que había aprendido en el coro que dirigía el Padre Miguel López… Llegaba el momento en que no quería aparecer en las fiestas porque en vez de divertirme servía para divertir a los asistentes cantando mientras mis hermanos y amigos jugaban…

—Padre ¿cuál es La Estrellita de Ponce…?
—Estrellita…
—Pues eso es lo que dije…
—Es que dijiste La Estrellita de Ponce y se llama solamente Estrellita…
—Ah… Es que la señora Lily así dijo que se llamaba…
—Seguramente se refería a la canción Estrellita que fue escrita por el Maestro Manuel M. Ponce.

Y tal vez motivado por mi pregunta, el Padre Miguel puso la canción con el coro… Yo era el solista, así que cantaba toda la canción… Con el tiempo, formaría parte de mi repertorio así como otras canciones escritas por Ponce y algunas adjudicadas a él pero que en realidad son de autor desconocido y el Maestro conservó realizando un arreglo especial al piano… Nació Manuel María Ponce en la ciudad de Fresnillo, Zacatecas precisamente el día ocho de diciembre, justamente un día como hoy cuando está llegando a sus manos este número de La Voz del Norte pero en el año de 1882… Desde muy tierna edad mostró su gusto y habilidades por la música. Así, a los apenas seis años de edad al enfermar de sarampión, escribió su primera obra que tituló justamente La Danza del Sarampión…. Eso lo supe cuando visité la que fuera su casa en Fresnillo y tuve el privilegio de tocar el piano que fuera del célebre Maestro. Cabe señalar aquí, que no obstante haber nacido en Fresnillo y que ahí es visita obligada justamente la casa de Manuel M. Ponce, la realidad es que el Maestro, a los pocos meses de nacido se fue con su familia a vivir a la ciudad de Aguascalientes. Su padre, Don Felipe de Jesús Ponce, era tenedor de libros; lo que ahora se conoce como el oficio de Contador. Fue el menor de doce hijos. Ante la tarea agotadora de doña María de Jesús Cuellar, su madre, en el cuidado de todos los hijos, fue la hermana de Manuel quien se encargóen gran parte de su educación. Josefina Ponce era pianista y desde la tierna infancia de Manuel se dio cuenta del talento musical que tenía. De este modo, a los cuatro años de edad, Manuel M. Ponce ya había comenzado su preparación teniendo como guía a su hermana Josefina. Se cuenta que a los seis años, ejecutaba de manera docta varias piezas de piano tales como La Zacatecana y Amor Secreto, una Gavota (Género musical instrumental y dancístico en su origen). Fue en esa época cuando escribe su primera obra como lo menciono arriba. Siguió su preparación en Aguascalientes con el Maestro Cipriano Ávila y su talento le convirtió en un mejor músico cada día. Así, llegó a ser en el año de 1897 a los apenas catorce años de edad, el organista del templo de San Diego. Manuel M. Ponce, nació y vivió cobijado en el arte musical. Una gran sed de aprendizaje le llevaba siempre a mejorar rápidamente su ejecución y su creatividad por lo que fácilmente superaba a sus maestros en turno. Esto se puso de manifiesto cuando en el año de 1901 ingresó al Conservatorio Nacional de Música teniendo que cumplir con todo el plan de estudios como cualquier principiante siendo que su preparación le hubiese permitido perfectamente incluso dar clase en esa institución. Habiendo intentado que le revalidaran estudios para avanzar más sin lograrlo, Manuel M. Ponce decide renunciar al Conservatorio y se va a vivir a la ciudad de Aguascalientes para dar clases particulares. Ahí, se convierte en Maestro de la Academia de Música de Aguascalientes y comienza a dar conciertos profesionalmente en la mencionada ciudad así como en Guadalajara y San Luis Potosí entre otras.No contento con sus logros a nivel local, Manuel M. Ponce decide emigrar allende el mar para continuar con su preparación formal. Gracias a los ahorros que había hecho de sus honorarios dando clase y conciertos, viaja a Europa por primera vez en el año de 1904 concretamente a la ciudad de Bolonia, en Italia donde estudia composición, orquestación y contrapunto en el Liceo Rossini, una institución de gran prestigio sobre todo en esa época. Es ahí donde se encuentra con dos grandes maestros, los célebres Enrico Bossi y Luigi Torchi. Una vez habiendo abrevado todo lo que correspondía, continúa su periplo preparatorio con rumbo a la ciudad de Berlin. Ahí estudia piano en otra de las grandes instituciones educativas de esos años, el Stern’sches Konservatorium de Berlín con el no menos afamado Maestro Martin Krause. Regresa a México en el año de 1909 para dedicarse a la docencia tanto de piano como de historia de la música. De este modo se convierte en Maestro del Conservatorio Nacional de Música, aquella institución que no le satisficiera. Tomando la cátedra que el Maestro Ricardo Castro dejara, comienza a innovar la metodología pedagógica del Conservatorio. Gracias a su interés pedagógico, logra formar una gran generación de pianistas mexicanos entre los cuales cabe mencionar a Carlos Chávez, Antonio Gonezanda y Salvador Ordoñez. A todos ellos los llevó a la emoción pianística que le había capturado durante sus años de preparación en Europa, concretamente en lo referente a los músicos impresionistas franceses que en aquel entonces era completamente desconocida en México. Inquieto por naturaleza, Ponce viaja a La Habana, Cuba, en el año de 1915 en compañía del poeta Luis G. Urbina; ahí impartió clasesde piano y colaboró en algunas publicaciones impresas cubanas dándose cuenta de la gran importancia que tiene la comprensión y teorización metodológica para el rescate de la música popular y dignificarla para su difusión en el mundo entero. Comienza entonces el afán casi obsesivo por conocer y conservar la música tradicional de México haciendo arreglos para piano y voz de muchas canciones populares mexicanas. Esto motiva que muchas veces se le adjudicara la autoría de canciones que en realidad son de autor anónimo o de autor desconocido. Tal es el caso de la bellísima canción Marchita El Alma. La inquietud de Ponce por conservar lo que era llamado folklore mexicano, lo convierte en un compositor polémico, de gran controversia pero él permanece en su afán por combinar sus raíces musicales con la técnica y estilos diversos adquiridos en Europa. El año de 1918, le trae dos cosas fundamentales en su existencia. Se convierte en director de la Orquesta Sinfónica de México y se casa con Clementina Maurel. Permanece como director de gran éxito innovando muchas cosas en la Orquesta hasta el año de 1925 cuando solicita licencia para trasladarse a París una vez más para no quedarse atrás en los avances musicales que se estaban dando en el viejo continente. Ahí permanecería hasta 1933 cuando regresa a México para, además de retomar su cátedra de piano en el Conservatorio, funda en la Escuela de Música de la Universidad, una cátedra dedicada al estudio del folklore nacional (música tradicional mexicana) haciendo lo mismo en el Conservatorio una vez que fue nombrado director. Por ello, March Pincherle, el célebre musicólogo, crítico musical y gran violinista escribe en París: “Folklorista intuitivo y paciente, Ponce fue el primero en recoger la música popular de su país que ha estilizado con fidelidad”. Tan preocupado estaba Ponce por rescatar la música tradicional, que cometió el error de no registrar Estrellita por lo que nunca recibió regalías no obstante su gran fama ya que aparecía como de dominio público.Compositor, Maestro de música, Director de prestigiadas instituciones, fundador y director de revistas tales como Cultura Musical, representante del impresionismo musical en México, excelso pianista y guitarrista instrumento este último para el cual escribió obras relevantes como Concierto del Sur que fuera dedicada a su gran amigo el virtuoso guitarrista Andrés Segovia, Manuel M. Ponce debe ser considerado hoy por hoy como tal vez el más grande impulsor que haya tenido en sus comienzos la música tradicional de nuestro país formando escuela en muchos otros enormes músicos mexicanos. Fallece el Maestro Ponce, el día 24 de Abril en la Ciudad de México y sus restos reposan en la Rotonda de las Personas Ilustres en el Panteón de Dolores. Vaya pues en este día del aniversario de su nacimiento, este recuerdo a manera de sencillo homenaje de mi parte… ¡Cuánta necesidad hay de que surjan mil Ponces más para volver a realizar una labor de rescate de nuestra auténtica música mexicana! ¡Cuánta sed se despierta con su obra por lograr una depuración digna de la estercolera que la radio y televisión difunden bizarramente en el terreno de la música! En fin, como decía mi abuela: ¡Ahí se los haiga! ¡Felicidades siempre, Maestro Ponce… Y gracias por su entrega nacionalista, por su talento y su ejemplo!

Envuelto en la gran necesidad de contagiar a los jóvenes músicos, cantantes e intérpretes de nuestro país por un encuentro con el nacionalismo en las artes en general.

*Cantante, compositor y escritor.

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