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Leonardo Padura: El Hombre que Amaba los Perros

Por domingo 20 de enero de 2013 Sin Comentarios

Por Iván Escoto Mora*

Leonardo-Padura01Leonardo Padura (1955), escritor nacido en la Habana. Desde su narrativa limpia, fundada en el poder del detalle y la intensidad de la crónica, ha incursionado en los géneros del ensayo, el cuento y la novela; sus artículos periodísticos ejemplifican la mirada de escalpelo que le ha ganado tantos seguidores como detractores.

El pasado mes de diciembre, el Instituto Cubano del Libro y el Ministerio de cultura de ese país, confirieron a Padura el Premio Nacional de Literatura 2012. El prestigiado galardón fue creado en 1983; en su primera edición se entregó al poeta Nicolás Guillén, y desde entonces han pasado por él notables manos, entre las que destacan las de Dulce María Loynaz , quien también fuera Premio Miguel de Cervantes en 1992; Fina García-Marruz, quien recibió el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2011.

Paisaje de otoño (1998), Adiós Hemingway (2001) o, El hombre que amaba los perros (2009), son los títulos de algunas de las novelas de Padura, las cuales, debe decirse, cuentan con un creciente número de lectores.

El hombre que amaba los perros entrelaza la historia de tres personajes unidos por la intriga y un peculiar amor por los “borzois”, extravagantes perros ovejeros de la Rusia zarista.

Estelarizan la trama Lev Davidovich Bronstein, mundialmente conocido como León Trotsky; Jacques Monard o Ramón Mercader e Iván Cárdenas, frustrado escritor cubano, habilitado en el ejercicio de la veterinaria.

Resulta interesante el tratamiento histórico de la novela que reseña parte de la lucha entre dos grupos de poder encontrados, los estalinistas en un extremo y los trotskistas-leninistas en otro.

El desarrollo narrativo de Padura parece moverse, casi sin darnos cuenta, por niveles que van naciendo desde las anécdotas obsesivas de personajes que surcan las turbulencias geopolíticas de una caótica época. Las páginas que escribe, recogen una ácida crítica sobre la transformación social que muestra la fragilidad de los ideales partidistas y la consecuente corrupción, no sólo de los regímenes de Estado sino de la voluntad de los hombres. En tal contexto, queda exhibido el ser de lo humano desde las luces y las sombras de sus fijaciones.

Leonardo-Padura02En el curso de la novela, Ramón Mercader se desdobla para mostrar los momentos que circundan el asesinato de Trotsky. Presente, pasado y futuro se revelan, abriendo paso al relato de Ramón o Jacques, según las necesidades del caso. Pasaje tras pasaje, la madeja del tiempo se desenrolla para mostrar los detalles de una vida que corre desde la infancia “pequeñoburguesa” de Ramón, en Cataluña; hasta la adición política de Jacques en la Rusia soviética dominada por Stalin. Entre tanto, el lector se entera del devenir de una lucha que, como muchas, inicia con pretensiones populares y termina siendo la justificación de los caprichos de un individuo.

Intercalado en el discurso narrativo, Trotsky da cuenta de su periplo por el mundo del destierro, sembrado de muertes y traiciones. Turquía, Noruega y París, son las paradas de un viaje que lleva a Trotsky hasta México. Tras de sí, deja una estela que infunde no sólo miedo sino terror, armado de papel y pluma, pone a temblar países y ejércitos enteros, su pecado es el de la palabra; su destino, la desaparición. En medio de la chabacanería tropical y la ingenuidad política, se cierne sobre su cráneo el pioletazo que termina segando su vida. El conjunto de secuencias en que transcurre la persecución del líder socialista recuerda lo mejor de la crónica policiaca.

La tercera historia de la novela, contada en primera persona, va por cuenta de Iván Cárdenas, alegoría de universos que lentamente se extinguen. Su fin es también el de un sistema decadente y fracasado.

No es extraño que la novela haya sido tan profusamente alabada por círculos editoriales y academias, entre otros reconocimientos, El hombre que amaba los perros recibió el prestigiado premio Roger Caillois 2011. Ha sido traducida a más de diez idiomas y se habla de su próxima adaptación a guión cinematográfico. Padura es sin duda, ejemplo de lo mejor de la literatura latinoamericana de nuestros tiempos.

*Abogado y filósofo/UNAM.

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