Editorial

Editorial: N° 116

Por domingo 12 de agosto de 2012 Sin Comentarios

“En el boulevard de los sueños rotos.”

Chavela Vargas, 17 de abril de 1919, 5 de agosto de 2012

En la tarde del primer domingo de agosto, del año doce, del tercer milenio, en un sanatorio de la “Ciudad de la eterna primavera “falleció Isabel García Lizano, “Chavela Vargas”; originaria de San Joaquín de Flores, Costa Rica. “La dama de poncho rojo” como la nombrara Joaquín Sabina, llegó al mundo en el hogar formado por el coronel Francisco Vargas y la señora Herminia Lizano; la casa paterna se constituyó por los 4 hijos: Álvaro, Rodrigo, Ofelia y la que murió en su México amado, con la paz que tienen las cantoras que cumplen a toda voz su destino.

Con el final de Chavela se cierra un capítulo de las figuras que impusieron su personalidad en el canto mexicano; la leyenda de la Vargas es una cúspide de la canción popular. Su historia salpicada de anécdotas bohemias y desafíos sociales dejó marcado el mundo cancioneril con su sello personalísimo que si bien no tiene el éxito como insignia, si su estilo como le canta Sabina: “Las amarguras no son amargas/ cuando las canta Chavela Vargas”.

Su adiós fue conmovedor, el popular en la Plaza Garibaldi y el oficial en el Palacio de Bellas Artes, despedida para una artista que se fue para siempre al “Boulevard de los sueños rotos/ (donde cantará) la dama del poncho rojo/ pero de plata y carne morena./ (porque) Quien supiera reír/ como llora Chavela.”

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