Editorial

Editorial: N° 93

Por domingo 4 de marzo de 2012 Sin Comentarios

De la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia 2012, celebrada en Vancouver, Canadá, surgió una advertencia: ”Es necesario utilizar la ciencia para salvar a la Tierra”, cuando leí el urgente aviso, recordé que Mario Bunge en los 50 del siglo pasado, escribió sobre el tema: “La ciencia es útil porque busca la verdad, la ciencia es eficaz en la provisión de herramientas para el bien y par el mal”. Los temas principales de la convención científica fueron: la censura al conocimiento, la oposición de grupos religiosos de diferentes países a la teoría de la evolución; el negar que el cambio climático ya es feroz realidad; los niveles de educación que tienen síntomas negativos y, sobre todo la necesidad de que se vuelva a creer en la ciencia y el pensamiento científico como posibilidad auténtica de resolver las crisis globales, la escasez de agua y alimentos, la conservación del medio ambiente; de ser el método para encontrar respuestas razonables para combatir la desigualdad, la pobreza, las enfermedades; mejorar los sistemas políticos democráticos, lograr una mayor justicia social.

El experto en cambio climático James Hansen afirmó: “Tenemos una emergencia planetaria y pocas personas lo reconocen” y con tono preocupado externó: “Pero el público ya no entiende la ciencia”. Las primeras decenas del tercer milenio son una muestra fehaciente de la eterna confrontación entre ciencia e ignorancia. Creo que este segundo elemento es responsable del presente caótico y violento, por ser la ignorancia la más burda manifestación de la falta de respeto a la naturaleza y a la vida. El encuentro científico de la AAAS, llamó a los casi 8000 asistentes, procedentes de 50 países, a comprometerse con una mayor divulgación de su trabajo para beneficio de las mayorías. En la clausura del encuentro la presidente saliente de la asociación, la doctora en ciencias y biotecnología, Nina Fedoroff explicó: “El crecimiento del sentimiento anticiencia, probamente se encuentra en nuestra mente. Los sistemas de creencias cuando están permeados por el medio, no se dispersan fácilmente con los hechos.” La Voz del Norte se une al llamado de la Convención Vancouver 2012 de la AAAS y al manifiesto de Irina Bokova, directora general de UNESCO quien recomienda: “Las políticas gubernamentales deben estar basada en evidencias científicas, pues las directrices son fundamentales para el crecimiento de las naciones.” Por ello nos sumamos al llamado. “Debemos volver a creer en la ciencia; es el camino para salvar a la tierra.”

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