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Homo psichologicus

Por viernes 15 de septiembre de 2017 Sin Comentarios

homo psichologicus

Por: Carlos Varela Nájera

Me interesa analizar la función ideológica de las psicologías y las psicoterapias en el ámbito público, su práctica reparadora, armonizadora o correctiva- adaptadora, todo ello bajo el referente humanista, lejos del iluminismo filosófico, que hace de este humanismo un sincretismo religioso.

Su práctica no muy distinta al chamanismo usa a diestra y siniestra el amasijo con el otro, su sometimiento y abnegación, donde el referente epistémico de estas prácticas es de la más ordinaria simplicidad atiborradas del sentido común, este tipo de psicoterapias en nada se diferencia de los exabruptos de la “señorita Laura”, donde cualquier problema complejo lo resuelve con un carrito sandwichero.

De tal suerte que tenemos los nuevos chamanes con traje de psicoterapeutas, que te ayudan a vivir, mejor, respirar mejor, sentir mejor, pensar mejor, coger mejor, en fin intentan con sus tratamientos obturar la falta y castracion con salidas simples intentando aligerar tu vida sin complicaciones, este tipo de prácticas de moda inunda escuelas, instituciones de gobierno, familias, en fin, nadie escapa a una pincelada de salidas light, que a la larga son insostenibles caras y no producen los cambios que prometían realizar.

Las intervenciones parecen más tomadas de pelo, que prácticas lógicas, por ello escucharemos decir, curso de ángeles, curso para escuchar al niño interno, curación a distancia por medio de constelaciones, que en nada se diferencian del espiritismo al cual acudía Venustiano Carranza, equilibrando las energías, tal cual si se tratara de la comisión federal de electricidad, piensa positivo, cursos por aquí y por allá de renacimiento, de cuarzo, metales, en fin el engaño masivo.

Este chamanismo que pretende curar tiene que engañar al prójimo, que es su próximo, deshumanizándolo aunque se digan humanistas, convierte al paciente en pura mercancía, un simple cliente, con el cual no hay ninguna corresponsabilidad ética, y cuando intentan modificar su conducta tratan de convencerlo de una realidad distinta, o bien este chamán menciona que no existe el problema que son invenciones suyas, que todo está en su cabeza, que haga un click y todo cambiará, esto significa simplificar las cosas y no tomarlas en su sentido lacaniano de Real

Por ello empujan al “cliente” para que sea auténtico, que piense positivo, que ignore los problemas, es decir que el chamán en turno asume una función de amo esclavizando con la sugestión al paciente-cliente degradándolo a un niño generalizado.

Para muchos profesionistas la psicoterapia es de relleno, y al estudiar algún curso “ya se prepararon” para prestar sus servicios psicológicos sólo por haber cursado un taller vivencial, ya se sienten habilitados para tales fines, aquí encontramos ingenieros, enfermeras, en fin cualquiera se sentirá tentado a curar.

Este tipo de psicoterapias cautivan a los sujetos porque les prometen la felicidad, que éstos que tomen su psicoterapia vivirán de manera plena, y claro a quién no le gusta escuchar esto, por eso muchos sujetos aún hasta investigadores se duermen con este canto de sirenas y se someten a la sugestión de chamanes disfrazados de psicoterapeutas para corregir su vida.

Cada terapeuta humanista te hará creer que resolverá tu vida con un plan de tareas que tienes que realizar para que seas siempre feliz, y que alcances tu realización personal, para eso leerás el libro de Tus zonas erróneas, para corregirlas, o ¿Quién se ha llevado mi queso?, o te apestan los pies a queso, también leerás los 7 hábitos de la gente competente, en fin una charada de lecturas que encuentras en los estantes de autoestima de Sanborns y uno que otro Supermercado.

Ese tipo de psicoterapias adolecen de bagajes conceptuales, instrumentándote en inteligencia emocional y para remachar también inteligencias múltiples, les hace mucha falta que te apliques en inteligencia matemática, física, etc. pero de lo que se trata es de no complicarte la vida de hacerte la vida fácil y el desencadenamiento de esto a lo mejor es muy doloroso a futuro.

No hay coherencia, ni consistencia lógica, no se reflexiona, aunque se hable de inteligencia, más aún, expropian la razón y se centra en las emociones porque estas son las más sugestionadoras, en este sentido hace falta una vuelta a René Descartes y retomar la razón descogitandola donde sea la lógica de lo inconsciente que empieza a operar con ese saber lógico que no se quiere saber.

* Doctor en educación y Lic. en Psicología

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