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Referencias Sobre el Periodismo Cultural en Sinaloa

Por martes 31 de mayo de 2016 Sin Comentarios

Por: Gilberto López Alanís

periodismo culturalEl periodismo cultural impreso en Sinaloa no está en crisis, está desapareciendo; lentamente completa su etapa de difuminación, baste abrir cualquier periódico de la entidad para encontrar la evidencia al respecto. Sin embargo siempre existe la excepción, tal es el caso de La Voz del Norte, publicación quincenal de la Asociación Cultural “Dr. José Ley Domínguez”, A, C., del pueblo mágico de Mocorito, Sinaloa.

Las notas culturales en el periodismo nacen con el uso de la imprenta, para comunicar el acontecer cotidiano y extraordinario de los conglomerados y sus demarcaciones. Aún en lo más austero de las noticias oficiosas, el jefe de la redacción o director, colaba alguna referencia de interés cultural. Sobre todo en aquellos tiempos de censura en que una noticia se refería a los espectáculos ligeros, las bellas artes o las representaciones escenográficas en la recepción de los mandatarios o las dignidades. Hoy el concepto de periodismo cultural es más amplio, tenemos que buscarlo en el amasijo de notas en las diversas secciones muchas veces entrelazado con referencias de espectáculos.

Estamos viviendo el surgimiento de un periodismo cultural radiofónico o de plataformas de redes sociales, incluso existen autores y promotores culturales a los cuales les importa más darse a conocer por medio de la radio y las plataformas de redes que por la prensa misma. Este cambio en el ámbito de la co-municación necesita del periodismo de investigación cultural y al efecto surgen páginas electrónicas y mu-ros personales que contienen noticias de periodismo cultural de mejor calidad representativa y contenidos que los de la prensa comercial.

Sin embargo aquellos pioneros que se asumieron como promotores y periodistas culturales tienen un lugar bien ganado en los anales de nuestra historia cultural. Sólo para hacer referencia antigua; ¿Hubo periodismo cultural en las notas de El Despertador Americano, que circuló en Sinaloa entre la oficialidad y la tropa de José María González Hermosillo, cuando por órdenes de Miguel Hidalgo entró a estas provincias de Sonora y Sinaloa en 1810? ¡Claro que lo hubo!.

Siete números de El Despertador Americano, hicieron que Pablo de Villavicencio se entusiasma-ra tanto que a partir de su lectura se convirtió en un periodista Sui géneris del siglo XIX. Seguramente tuvo notas culturales el primer periódico sinaloense denominado El Espectador Imparcial, impreso en Cosalá en 1827; luego Celajes de 1829, impreso en El Fuerte.

Vendrían después el sin número de panfletos, volantes, efímeros periódicos de revueltas y levanta-mientos de caudillos y gobernantes, aparte de gacetas y periódicos oficiales, fueron configurados con notas culturales. Cultura política la mayoría de las veces, pero a la vez con poemas, reseñas y notas de espectáculos. Tenemos la evidencia de lo publicado en “El 5 de Mayo”, órgano oficial del Gobierno del Estado de Sinaloa editado en 1865, donde la cultura política brota en discursos, airadas respuestas. En todo el tránsito del paraíso periodístico de corte liberal decimonónico las notas culturales abundaron, es ilustrativo las contribuciones de Ireneo Paz al respecto.

Vendrían después las revistas culturales como la Bohemia Sinaloense y libros para ferias internacionales, que son una muestra de la producción literaria sinaloense. Mocorito destacó con Voz del Norte, dirigida por el profesor y editor José Sabás de la Mora a principios del siglo XX. Periodismo cultural existió en El Monitor, diario Sinaloense de la tarde, publicado en Culiacán, donde Genaro Estrada fue el jefe de redac-ción, entre 1909 y 1911. Escaparate, revista mazatleca, surgió a mediados de los años 30´s, dirigida por el futuro rector de la Universidad Socialista del Noroeste, Solón Sabre Morel, aparte de Francisco Muro Rosse, Luis Zúñiga, Francisco Peregrina, y Carlos Mateo Sánchez, mostraban las realidades sociales del puerto con el antecedente del periodismo negro. Por ahí apare-ció la revista Drakato, publicada por la Casa Comercial Drakato, que circuló entre los comerciantes del Mar de Cortés con artículos referidos a los clásicos, con acentuados tintes fascitas. Muy cerca de estas andanzas se tiene a la revista cultural El Lienzo, publicada a finales de los 30´s en Mazatlán.

Más cerca a nosotros, tenemos la sustantiva y maciza contribución de Letras de Sinaloa, como revista de la juventud universitaria, comandada por Carlos Manuel Aguirre López de los años 40´s y 50´s. Después Noroeste dirigida por Alejandro Hernández Tyler, no podemos olvidar Rumbos. Existen colecciones muy consultada en las bibliotecas de la entidad de Presagio de José María Figueroa Díaz, ni que decir de Brechas dirigida por Arturo Avendaño Gutiérrez en Guamúchil, municipio de Salvador Alvarado. Casi a la mano tenemos a los Suplementos culturales de El Sol de Sinaloa, Noroeste y El Debate muy recordados y de consulta por investigadores de cultura sinaloense.

Todas las publicaciones que estamos mencionando están ligadas a la actividad periodística y en el encontraron inspiración y apoyo hoy con las plata-formas digitales, el periodismo cultural es más libre, aunque también más agrupado en especialistas y con influencias sujetas a investigación por sus impactos en los discursos habituales en círculos académicos y artísticos.

*Director del Archivo Histórico del Estado de Sinaloa

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