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CONSUELO VELAZQUEZ CIEN AÑOS

Por viernes 15 de abril de 2016 Sin Comentarios

Por: Alberto Ángel “El Cuervo”

—Está mal, la melodía…consuelo velazquez
—¿Por qué…?
—Pues porque está mal… La compositora nunca escribió eso… Estás modificando la música y si e
n cualquier canción debe respetarse, en este caso es de vital importancia dada la preparación musical de su autora.
—Pero yo veo que todos los cantantes la cantan así…
—Habría qué comenzar por considerar si merecen el calificativo de cantantes… Pero el caso es que el hecho de que la costumbre marque una desvirtuación de la música no quiere decir que esté bien, es una falta de respeto al compositor y un delito no tipificado… Además, insisto, en este caso en particular, la compositora sabía perfectamente lo que escribía musicalmente ya que era una gran concertista y compositora de carrera, no se dedicaba a hacer canciones de “chiflidito” como en otros casos…

—Bueno, pero es que yo le estoy poniendo mi estilo…
—Pues póngaselo, pero sin desvirtuar la esencia de la canción. La maestra Consuelo planeó cada nota, cada intervalo, cada línea melódica para que marcara incluso una posible interpretación… La partitura escrita por ella, indicaba al intérprete la manera de cantarla…
—¡Ah, qué caray…! A ver, dígame dónde dice eso… Yo no veo nada escrito que me diga lo que debo hacer…
—Pues no, ni lo verá mientras no sepa leer música… Porque en la partitura es donde Consuelo Velázquez daba las indicaciones de las que hablo… De ahí que les diga a todos mis alumnos insistentemente que el leer música es básico para no caer en estos errores en los que está usted incurriendo al aprenderse la canción “de oreja” escuchando otros intérpretes que de igual manera se la aprendieron mal… Cuando la Maestra escribe en el primer verso: “la, si, la , si, la, re” (por-qué-nohan-de-sa-ber) es porque considera que estos intervalos describen mejor la emoción… Y cuando marca los tresillos es para darle per se una interpretación ante esta variante rítmica…

—No, pues me está hablando en chino…
—En absoluto… Le estoy hablando en un idioma universal que es la música… Por eso no entiende usted nada de lo que la maestra le dice ahí, por escrito en su partitura… Así que por el momento, descanse y regrese cuando esté dispuesto a conocer el canto como debe ser, complementado con el solfeo para interpretar las obras de nuestros grandes compositores como ellos las escribieron…

Mi alumno, regresó… Lo dicho fue un reto para él y un par de años más tarde, comentábamos sonriendo esta anécdota después de que en clase repasáramos aquella canción causante de la polémica: “Amar y Vivir”, escrita bellamente en letra y música por la Maestra Consuelo Velázquez. Siempre insisto ante todos mis alumnos acerca de la necesidad de respetar la canción como fue concebida por el autor, pero de manera especial en casos como el de la Maestra Velázquez, dada su gran preparación musical. Ella vivió en la música prácticamente toda su existencia. A los seis años ya había ofrecido su primer recital de piano en la Academia Serratos siendo discípula de los Maestros Ramón Serratos y Aurora Garibay.

Este año, se cumplirán cien años del nacimiento de nuestra gran compositora. Llega a esta vida el 21 de Agosto de 1916 en Ciudad Guzmán, Jalisco donde comienza a interesarse por la música cuando le regalan un pequeño piano de juguete a sus tres años de edad y logra tocar varias piezas de oído entre ellas el Himno Nacional Mexicano. Debido a esto, sus padres, el militar Issac Velázquez del Valle y la Señora María de Jesús Torres Ortiz, deciden llevarla a estudiar música para pulir adecuadamente el talento de Consuelo. Su padre, siempre tuvo la vocación poética aunque no desarrolló el oficio como tal, pero inclinado finalmente a las artes, comprendió perfectamente la necesidad de preparar musicalmente a su hija.

Así, se inscribe en la academia Serratos y posteriormente ingresa en el Conservatorio Nacional de Música para realizar la carrera de Concertista de piano, así como composición y orquestación. Siempre con un afán de prepararse cada vez más, Consuelito Veázquez, como se le conocía cariñosamente, realizó un curso de perfeccionamiento donde tuvo maestros tan importantes como Claudio Arrau quien en su exposición de la Sonata número 23 para piano “Apasionatta” de Ludwig Van Bethooven, elogia insistentemente su talento. Con él y con otros maestros de la época, seguiría estudiando incansablemente Consuelo y se convierte en solista de las orquestas Sinfónica Nacional, Sinfónica de Guadalajara, Filarmónica de la UNAM y Filarmónica del Bajío (hoy Filarmónica de Querétaro).

Debido a su gran preparación, la Maestra Velázquez es invitada a formar parte del elenco en un programa de música clásica en la recién inaugurada XEQ, como una especie de filial de la XEW. Ahí, en ese programa, Consuelo conoce a Mariano Rivera Conde, director del mismo y la belleza y talento de la pianista, hacen que Rivera Conde se enamore de ella por lo que le permite ir exponiendo las canciones románticas que escribía, como la propia Maestra decía, para liberar su alma. Consuelo, dado que no era bien visto que un concertista clásico interpretara canciones populares, ante la pregunta de Mariano Rivera, respondía que las canciones que interpretaba habían sido escritas por una amiga.

El bolero, en boga por ese entonces proveniente de Cuba, era considerado una frivolidad en la que ningún músico clásico debía de caer. Pero las canciones de Consuelo Velázquez, o de esa amiga a quien la compositora adjudicaba la autoría, comenzaron a gustar mucho a todo el auditorio y la demanda de más canciones por el estilo era muchísimo mayor que la ejecución de los grandes autores como Bach, Debussy o Ravel que Velázquez interpretara como parte del repertorio clásico acorde al programa musical de la XEQ. Así que en una ocasión, Mariano Rivera Conde le pidió que le dijera el nombre de su amiga, porque si no, podría presentarse algún problema por los derechos autorales al estar exponiendo en la radio sus canciones de manera constante.

De este modo, no le quedó más remedio que confesar que eran canciones escritas por ella y comienza entonces su enorme carrera como compositora de canciones románticas que dieran verdaderamente la vuelta al mundo en la voz de grandes intérpretes. Fue Emilio Tuero, en aquella época en el pináculo de la fama, quien grabó por primera vez la canción Bésame Mucho convirtiéndola en un enorme éxito. La época era por demás convulsa en el mundo. La segunda guerra mundial llenaba como noticia la radio y la música expuesta en este medio era escuchada por prácticamente todos para estar pendientes de lo que sucedía en esta conflagración mundial.

La música mexicana gozaba de gran aceptación en el vecino país del Norte, donde se realizaban muchas películas con actores mexicanos y figuras como María Félix y Dolores del Río, eran punta de lanza para el talento de nuestro país. De esta manera, la canción “Bésame Mucho”, no tardó en ser grabada por las voces más populares de los Estados Unidos y así, se escuchó en grabaciones de muchos de ellos, siendo el primer cantante estadounidense en grabarla el afamado Andy Rusell, norteamericano de origen mexicano poseedor de una bella voz y un estilo muy peculiar que acaparó el gusto del público como una isla de armonía en esa época de guerra.

Bésame Mucho, recorrió el mundo entero y de pronto, Consuelo Velázquez, se vio envuelta en una fama que jamás imaginó. Invitada a visitar la meca del cine en Los Ángeles, la joven compositora vivió experiencias inolvidables. Su fama era tan grande, que grandes estrellas como Rita Hayworth, Orson Wells, Clark Gable y otros más, al verla corrieron a fotografiarse con ella. Fue invitada a comer a la casa del no menos afamado Walt Disney siendo acompañada siempre la joven compositora por su señora madre.

Muchas propuestas surgieron para Consuelo Velázquez para que se quedara a trabajar en USA, pero ella declinó todo ofrecimiento para regresar a México a casarse con su ya novio formal el entonces director artístico de RCA Victor Mariano Rivera Conde. Su canción bésame mucho, se grabó en más de veinte idiomas distintos. Intérpretes como Frank Sinatra, Nat King Cole, Diana Ross, Sara Montiel, Omara Portuondo, Joao Gilberto, Placido Domingo, Ray Coniff y Los Beatles entre muchos más, unieron sus voces al grupo de admiradores de la música de nuestra gran compositora para convertirla así en la gran figura mundial de la canción.

Yo tuve la fortuna de conocerla y de tenerla como invitada en el programa “Boleros y Algo Más” que conduje durante dos años con mi querida y admirada compañera Doris. Y al estar grabando el programa en su casa, no pude contenerme y le pregunté si sus canciones, y particularmente “Franqueza” habían sido escritas para alguien en especial no obstante que siempre dijo que solamente eran salidas del corazón… Por respuesta, Consuelo Velázquez, solamente rio y me dijo: Mira, hijo, mejor vamos a cantar y dado que te gusta tanto Franqueza, cántala y yo te la acompaño al piano.

El cantarla ahí en su casa, acompañado por ella en un momento personalísimo que la Maestra Velázquez nos regalara, es algo que quedará definitivamente tatuado en mi memoria. Consuelo Velázquez, que fuera presidenta vitalicia de la sociedad de autores y compositores, murió en la ciudad de México el año 2005. Y hoy, a cien años de su natalicio, su música sigue tan actual como entonces y continúa grabándose por todos los grandes intérpretes del mundo entero.

*Pintor, intérprete, autor

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