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Tradiciones de mi pueblo: Devoción, Fiesta y Encuentro

Por martes 15 de diciembre de 2015 Sin Comentarios

Por: Juan Carlos González

tradiciones de mi puebloLos pueblos, por ser pequeños, cuentan entre su patrimonio intangible ciertas tradiciones y costumbres que se arraigan a tal grado que, cuando se pretende acabar o acaso cambiar provocan en el colectivo un dejo de desolación, desencuentro y enojo contra aquellos que tratan de convertir una fiesta que es del pueblo todo, en un movimiento muy focalizado. Ese fue el comentario popular de muchos de mis coterráneos en esta edición de las fiestas de la Purísima.

Pero más allá de lo que haya ocurrido, la popular concurrencia, aunque sea un tanto desangelada, se retoma y hace que, en nombre de la buena actitud devocional, se quede por un lado ese trago amargo de sentir el desamparo y la falta de atención, la eliminación del peregrinaje desde el propio barrio, la oportunidad de participar en colectivo en el embellecimiento de las calles por donde pasaría Nuestra Señora y el encuentro social que se suscitaba en ediciones anteriores, se vio mermado, aunque no del todo.

La fiesta de Mocorito la hace también el pueblo y ahí sí, una gran manifestación del amor por el terruño setradiciones nota desde la efervescencia que se presenta cuando vemos que personal del ayuntamiento comienza a trazar y erigir la enramada, quecon sus aromas evoca un Mocorito de antaño y que a propios y extraños trae buenos recuerdos, aunque en la actualidad una nueva generación la disfruta, también se pueden ver señores de buena edad divirtiéndose cuando la banda suena con piezas musicales que amenizaban antaño.

Una mención muy importante es la que despierta la presentación de la Banda de los Hermanos Rubio, que a decir verdad son una muestra ferviente de que la tradición de la música sinaloense sigue viva en sus ejecuciones, se puede confirmar el dicho de que los mejores vinos son los de superior añejamiento, pues con más de ochenta años en el arte popular de la música, “La Rubiada” tiene vigente un archivo musical que quizá sea envidiado por otras agrupaciones musicales.

Esta tradición nuestra es digna de contarse, desafortunadamente en este texto no puedo transmitir el gusto conel que se saludan las personas que vienen o vuelven a casa, en el que una sonrisa y un abrazo se nota harto sincero; o trasferir con mis palabras los aromas que despiden las ollas de deliciosas comidas y bebidas que se pueden encontrar alrededor de la plazuela; ver a los niños felices cuando se ganan un regalo de los puestos de suertes, en la canicas, los rifles; o tratando de subirse a un juego mecánico para sentir la libertad o admirar el gentío desde la altura.

Después del 8 de diciembre, la vida sigue su curso y como lo canta el gran Serrat: “Y con la resaca a cuestas vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas…cada uno es cada cual…se acabó la fiesta.”

* Catedrático de la Universidad Autónoma de Sinaloa

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