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“Por el gran Morelos” Poema épico inédito del sinaloense Salustio Carrasco

Por domingo 5 de octubre de 2014 Sin Comentarios

Por Carlos F. Lavín Figueroa*

pag 8 carlos lavin1Este 30 de septiembre hace 199 años fusilaron a José Ma. Morelos, y el 2015 será declarado “Año del Generalísimo”. Por tal, reproduzco aquí el poema inédito escrito en el año de 1900 en Villa de Ayala estado de Morelos, este poema fue recitado por su mismo autor el sinaloense Salustio Carrasco Núñez la noche del jueves 29 de septiembre de ese mismo año en el Teatro Carlos Pacheco de Cuautla en el 85 aniversario luctuoso del héroe nacional.

“Por el gran Morelos”
Alumbra ¡oh Sol! aunque de noche sea
viola y quebranta las leyes eternas
y, envuelto en esplendores soberanos,
llégate a saludar al Hombre-idea
Que fue una tempestad con los tiranos
y un rayo vengador en la pelea.

Llégate con tu luz menos radiante
que, la que en esa frente se encendía,
y así desde el Levante,
en la historia de ese astro fulgurante
aprende ¡oh Sol! como se forma el día.

Que ese titán a cuyo solo nombre
se edifica la patria independiente,
será tu vencedor, porque ese nombre
lleva más luz que tú sobre la frente.

Y cuando el dios del genio y de la guerra
darle la vida con su soplo quiso,
se iluminó el zafir, brilló la tierra
y se vistió de gala el paraíso.

Su figura sublime
de clásica aureola circuida
vino en auxilio de la patria inerte,
como surge la estrella de la vida
para ahuyentar las sombras de la muerte.

Contemplad ese Aquiles soberano
cuyas proezas esculpió la historia:
¡Brazo de roble y alma de esperanto
que fué para el orgullo mexicano
la expresión hecha carne de la gloria!

Pero allí esta quien hizo, unos colosos
de aquellos lidiadores harapientos:
Allí sus pendones victoriosos
tremolara al impulso de los vientos,
y el gran Napoleón ¡timbres gloriosos!
inspiró tan magníficos acentos,
que el mundo convencido vió que él era
grande como su causa y su bandera.

Como desciende de la nube henchida
la lluvia bienhechora
dando salud, respiración y vida,
sobre la Patria que maldice y llora
su afrentosa opresión, escarnecida,
Morelos escondió como una aurora
de celajes esplendidos vestida.
Y al regar el profeta de Dolores
su sangre bendecida
que virtieron los crueles opresores,
el fué su sucesor, el que otro tiempo
se llamó su discípulo en la escuela
y que al saber su muerte tan llorada,
para ser digno dél se encontró en vela
con la cruz, con la pluma y con la espada.

De los realistas le venganza artera
sobornó a la traición, a la perjura,
y en un día de ingente desventura
ya de su triunfo el galardón espera.
Allende e Hidalgo entre su zarpa fiera
cayeron expirando en la tortura,
mientras su alma generosa y pura
se pierde al fin en la azulada esfera.

Más otro cóndor de atrevidos vuelos
cansó a la fama y fatigó a la historia,
y él era este magnánimo Morelos
que mil veces se unió con la victoria
bajo el dosel inmenso de los cielos
y ante el aplauso augusto de la gloria.

Él fué quien dio renombre a los valientes
que en árido campo de batalla,
soberbios paladines insurgentes,
sucumbían al hierro y la metralla;
Y en tanto que la Iberia atentadora
en su nítido honor vierte veneno,
él sin desmayo inspiración implora
del Dios clemente y bueno;
Y una hora feliz ¡suprema hora!
de su enemiga recogiendo el sieno
todo lo pesa y lo adivina todo,
y ya exaltado por heroicos brios
a España grita: ¡Imbécil, ese lodo
es cristal en la frente de los míos!

Y el Congreso surgió sabio, profundo,
con ánimo fecundo
honrando la bandera que nacía,
y desde el Sinaí de Chilpancingo
como nuevo Moisés asoma al mundo,
su pendón en el alma se teñía
policromo y radiante;
Las nieblas se disipan… es el día
que viene en su carroza deslumbrante;
y en el nombre de Dios, Él lo quería,
amplio horizonte a los esclavos traza
en la ley inmortal que los volvía
a su lugar, a su patria y a su raza.

pag 8 carlos lavin2Así Morelos ante el mundo todo
la excelsa causa independiente eleva:
Insiste España en arrojarle lodo
Y su espíritu noble se subleva.
Con sacro empeño y por diverso modo
luz y más luz a su estandarte lleva,
y el lábaro marchito de Dolores
reaparece cuajado de esplendores.

Y tú, Cuautla, tú fuiste la elegida
Para cumplir inenarrable hazaña:
Por el asedio sin reposo herida
eras con él la admiración de España:
Y el dos de mayo rebosando vida
el sol que en oro las praderas baña,
ve con asombro al inmortal guerrero
envidia ser de Napoleón primero.

Tú Cuautla Heroica, que en su ayuda diste
la sangre de tus hijos derramada,
y hasta un niño angélico pusiste
la salvadora luz de la alborada.
Tú como él, grande y triunfadora fuiste
y en la lucha tenaz brilló tu espada
cual brilla sobre nube aterradora
la sideral diadema de la aurora.

Cúbrete as de orgullo merecido
y no des al olvido
los lauros que ante el mundo te enaltecen:
Los pueblos que arrebatan al destino
claridades de sol en tu camino,
ni se hunden, ni manchan, ni perecen.

Y tú, Patria levántate altanera:
Salud de tus hijos, al más grande,
cuyo nombre va unido a tu bandera
de una a la otra extremidad del Ande.
disfruta placentera
tu existencia feliz y alza en tu canto
votos a la Verdad: se la primera
en la marcha triunfal del Adelanto.

Mas vuelve a ser ariete y ser baluarte
si te acosa otra vez la tiranía;
Que allí donde se encuentre tu estandarte,
moriremos nosotros Patria mía,
o tendremos la gloria de salvarte.

Y entonces completando tus anhelos,
nada será para nosotros valla;
Si es de noche en los cielos,
tu el día formaras con tu metralla,
¡Que en el nombre del ínclito Morelos
habrá luz en tus campos de batalla!

Ayala, 1900

Compuesto por Salustio Carrasco Núñez, este poema y toda su obra literaria permaneció oculta por ser el autor del Plan de Ayala documento donde se desconoce a Madero como presidente y se pide la destitución del general Ambrosio Figueroa como gobernador de Morelos “por tirano y verdugo del pueblo de Morelos” quien después de destituido manda detener y asesinar a Carrasco sin juicio alguno a sólo dos meses de publicado el Plan de Ayala.

En 1900 y 1901 Carrasco -anti porfirista activo- vivió en Villa de Ayala, estado de Morelos protegido por el viejo líder ayalense Luciano Cabrera, ocultándose del coronel porfirista Victoriano Huerta, que lo perseguía. Su estilo literario es el mismo plasmado en el Plan de Ayala.

*Cronista de Cuernavaca.

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