Nacional

Llovió Poesía en Cócorit

Por domingo 13 de abril de 2014 Sin Comentarios

No todo poema contiene poesía.
Por otra parte, hay poesía sin poema.
Octavio Paz

Por José María Ruiz C.*

Cuando uno lee la poesía de Miguel Guardia: El que lleva en las sienes una corona de espigas / y en el pecho un corazón de pan tranquilo y vigoroso; definitivamente ya no es el mismo. Y esto, precisamente nos ocurrió.

Del 25 al 29 de marzo del presente año, se llevó a cabo el Taller de Lectura y Escritura Creativa de Poesía impartido por el poeta chiapaneco Balam Rodrigo. Dicho Taller se impartió en el poblado de Cócorit, en la bella finca del poeta Juan Manz quien nos hizo el honor de participar y enriquecer con su poesía y conocimientos las horas que pasamos deliberando acerca del hecho propio del arte de elaborar, sentir y comprender la Poesía.

Al acto inaugural asistió el comisario de Cócorit Sr. Guillermo Espinoza, quien con palabras sencillas, pero llenas de verdad, nos instó a participar con vehemencia y a compartir la poesía y la literatura en general a toda nuestra sociedad, como un medio para disminuir el flagelo de la violencia. Su deseo fue que “cada niño de nuestra región tuviera la oportunidad de cambiar su juguete bélico por un libro”. Sabias palabras que invitan a la reflexión.

En un ambiente cálido y amistoso, los arriba señalados pudimos disfrutar, a través y con la guía del poeta Balam Rodrigo, de unas enseñanzas llenas de literatura en general y de poesía en particular. Alrededor de frases como “Hay máquinas de rimar, pero no de poetizar”; “No todo poema contiene poesía”; “Por otra parte, hay poesía sin poema”; todas ellas de Octavio Paz; Balam nos guió para encontrar el sentido profundo de la poesía.

El hecho de reflexionar acerca de que todo poema aspira a ser poesía y de que obras como Cien años de soledad y Pedro Páramo son prosa poética, pero no poesía en prosa, fue más que suficiente para atrapar nuestra atención y empezar a aclarar nuestras interrogantes sobre el mágico arte de la poesía. Un buen ejemplo de poesía en prosa, nos decía el maestro Balam, es El libro del desasosiego de Fernando Pessoa. Interesantísimo fue también el hecho de reconocer la diferencia entre arte y artesanía, dentro del ámbito del quehacer literario.

Encontrar que la poesía es antes sensible que inteligible; que la poesía logra un autoconocimiento en quien la lee o la escribe; y que ésta es capaz de crear y transformar la realidad; fueron elementos que nos mantuvo a los inte grantes del grupo casi sin pestañear y asimilando todo lo que ocurría en ese salón que de pronto se convirtió en un recinto lleno de magia, en el que la poesía se trasladaba sin recato por cada uno de los rincones del lugar, despertando conciencias y desentumiendo emociones.

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Dentro de las múltiples lecturas y recomendaciones que nos hizo el poeta Balam Rodrigo fueron El rayo que no cesa y Perito en lunas de Miguel Hernández; El arco y la lira y El mono gramático de Octavio Paz; Libro del frío de Antonio Gamoneda; El retorno de Miguel Guardia; Llanto por la muerte de un perro de Abigael Bohórquez; Ciudadano de la noche y La farmacia del ángel de Juan Manuel Roca; La tierra baldía de T. S. Eliot; Ruido de hombres y Los pechos de Herminio Martínez; El turno del aullante de Max Rojas; Testiculario y El poeta del jardín de Ricardo Castillo; … y de muchos más.

Fue una delicia y una experiencia reveladora desentrañar poemas de Miguel Hernández como éste: Blanco narciso por obligación / Frente a su imagen siempre, espumas pinta, / y en el mineral lado del salón / una idea de mar fulge distinta. / Si no esquileo en campo de jabón, / hace rayas, con gracia, más sin tinta; / y al fin, con el pulgar en ejercicio, / lo que sobra anula del oficio. Al desencriptar este poema, ninguno de los presentes fuimos ya la misma persona. Nuestras miradas se iluminaron con un brillo diferente.         También se sintió una sacudida emocional al escuchar algunos versos del poema El retorno de Miguel Guardia: Si por lo menos sintieran algo del dolor del mundo, / si se conmovieran, por lo menos, con un verso sencillo, / si un odio simple les partiera el alma, / si por lo menos lloraran con un dolor sencillo, / su pecho no sonaría más como un ataúd. Cada uno de los participantes, a su manera, recibió esta dosis de fraternidad.

Además de lo anterior, tuvimos la oportunidad de participar en la presentación del libro Braile para sordos, del mismo poeta Balam Rodrigo en una agradable velada que se llevó a cabo en La Peña cultural de Cócorit. Entre amigos y con una animada charla, escuchamos la poesía de Balam al tiempo que apreciábamos algunas fotografías de Diane Arbus que están incluidas en el libro presentado.

El Taller tuvo una duración de 20 horas distribuidas en cinco días. Los asistentes al mismo fueron Camila Serrano, Mara Romero, Jesús Noriega, América Pina, Noé Robles, Claudia G. Chávez, Valeria Álvarez, Sandra Mortis, Juan Diego González, Aneth Marín, Christel Álvarez, Josefa Trejo, Ismael Serna y quien esto escribe. Toda esa semana en Cócorit llovió poesía, y ninguno de nosotros portaba paraguas. Y como una feliz consecuencia, a lo largo de este tiempo se vivieron momentos muy emotivos llenos de reflexión, aprendizaje y disfrute de la Poesía.

A través de este medio quiero agradecer a los que hicieron posible que esto ocurriera: Al poeta y presidente de Escritores de Cajeme A.C. Juan Manz Alanís; a la poeta e incansable promotora cultural Mara Romero, y a los maestros y escritores Juan Diego González e Ismael Serna. Y por supuesto a todos los integrantes del grupo que me acompañaron en este aventurado viaje a través de la poesía.

*Lic. en Educación, miembro de Escritores de Cajeme A.C

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