Nacional

DICIEMBRE ME GUSTÓ…

Por domingo 15 de diciembre de 2013 Sin Comentarios

Por Alberto Ángel “El Cuervo”*

Diciembre-Me-GustoDiciembre de nueva cuenta… Miles de sentires y pensares se disparan inevitablemente en estas fechas… Los recuerdos invaden, envuelven… Emociones nuevas llegan y alimentan el alma bellamente… Llegan también incertidumbres que hacen que se hunda la panza y duela el pecho de pronto con un dulzor extraño… La reflexión nos hace volver el rostro hacia aquellos sucesos que lastiman, que ofenden, que no debían de existir y sin embargo nos damos cuenta que en mayor o menor grado contribuimos a que sigan existiendo… “Pobre mi familia, señores… Esa es la verdad, somos una copla triste con una sonrisa para engañar…” Eso dice una canción que mi hermano gato y yo escribimos hace años, antes de que los sueños comenzaran a perder su llama en tanto que pisoteados mil veces… “De ti, Emiliano Zapata, de ti se van a acordar…” Eso dice otra canción escrita por Ramón Avellana… “Esperemos, esperemos, porque la justicia tarda…” Eso dice José Luis Almada porque sigue la cruz sobre la espalda de mi pueblo… Y no sucede nada, nada… La reflexión también motiva que el pasado se modifique desde el presente para construir el futuro… Eso me enseñaste con tu mirada de concha de pan y tu amor temeroso y excelso… Eso… Diciembre es algo así como verse de pronto hundido en efemérides… Celebramos natalicios, aniversarios luctuosos, fiestas, logros, promesas, llanto y lágrimas todo conjugado en esa vorágine que cronos a manera de calendario impreso nos trae en estas fechas… Nacen amores que intentan acabar con aquellos axiomas fatalistas porque “los amores eternos fenecen al amanecer” y eso no puede permitirse… Otros amores que de pronto se ven sorprendidos en el final de su existencia que se suponía eterna… Se suponía que no debíamos de envejecer, ni dejarnos de amar… Así se suponía… Pero pues “Diciembre me gustó ¡pa’ que te vayas! Que sea tu cruel adiós mi navidad…” Y la gente se embriaga con promesas, con felicitaciones y propósitos de fin de año… Al fin y al cabo los mexicanos aprendimos a defendernos así, con la carcajada acorazada cuando jugamos a que somos felices y nada logra entristecernos porque hasta con la tristeza nos damos un entre hasta saber que ya chingamos… Hasta saber que somos unos chingones… Y lo dicho por Octavio Paz en El Laberinto de la Soledad es algo que nos disponemos a enfrentar con todos aquellos brindis posibles para demostrar que no hay nada de eso… Que es una soberana mentira el juzgar que somos hijos de la chingada y que nunca nos rajamos. Todo eso surge en diciembre… Y como todo cambia incluso las tradiciones decembrinas, ahora no se desean feliz navidad, no… Ahora eso es algo proscrito, ahora se dice felices fiestas… Me pregunto a quién ofenderá el decir lo que siempre se decía… ¿Será tal vez una cuestión de religiones…? ¿Será que de pronto los gringos comenzaron a decir Happy Holidays en lugar de Merry Chritsmas y nuestros paisanos que se autonombran gente bonita no quieren quedarse atrás en la elegante carrera por imitarlos…? Y seguirán nombrando posadas a los concursos etílicos y eróticos que sustituyeron hace mucho ya a aquellas festividades de villancicos, de piñatas y de “entren santos peeeeeeregrinos, peeeeeeeregrinos, recibán este rincoooooon… Que aunque es pobre laaaaaaa morada, laaaaa morada… Os la doy de corazoooooon…” Esperábamos la primera posada con una enorme alegría. Competíamos a ver quién se sabía completas las letanías y practicábamos con objetos varios para cargar los peregrinos y a prender velitas y caminar protegiéndolas para que no se apagaran durante los cánticos de las posadas, fiestas únicas en el mundo resultado del sincretismo cultural que se da en nuestro pueblo y que llevara a ese gran Filósofo mexicano José Vasconcelos a llamarnos la raza cósmica, crisol de todas las culturas del mundo… El día 16 de diciembre era la primer posada. De ahí hasta el 24 se daban las celebraciones cotidianamente hasta llegar a la cena y los regalos y buenos deseos de la nochebuena… Y claro, nochebuena para los afortunados, los privilegiados que tienen con qué y con quién festejar… Pero muchos, muchísimos más, estarán en solitario intentando negar el sentimiento… O no, pero en solitario al fin y al cabo… Como aquella mujer de la legendaria Librería Letrán… La librería estaba situada en la entonces Avenida de San Juan de Letrán hoy Eje Central Lázaro Cárdenas en el corazón de la Ciudad de México… Mi padre, había escogido el día 24 para ir al centro a comprar unos libros de medicina ya que esa librería era entonces una de las más prestigiadas en la materia… Lo acompañábamos todos, bajo la promesa deque iríamos a la Alameda para tomarnos fotos con los reyes magos

—¡Chamacos, dejen de estar molestando o me voy a sacar el cinturón y les voy a dar aquí delante de la señorita… No se puede con ustedes, ya me tienen cansado…!
—¡Papá, él empezó y luego se hace el inocente…!
—¡Ya cállense, chihuahua…!
—¡Ay, Doctor… No les hable así a sus niños… No sabe usted el privilegio que le ha regalado el cielo teniendo la fortuna de estar rodeado de amor esta navidad…!
—¡No los conoce usted, señorita… Son terribles estos chamacos!
—No, Doctor, no los conozco… No conozco la dicha de haber sido mamá… Lo único que tenía en el mundo era mi madre que murió hace unos meses… Y ya no tengo a nadie en esta vida… Ustedes de aquí se irán a convivir, a festejar… Yo, esperaré a cerrar la librería y después me iré a la iglesia a misa de gallo… Es el único consuelo que me queda…

Todos nos quedamos callados… Yo sentía que las lágrimas estaban deteniéndose en las pupilas y poco a poco fueron regresándose hasta inundar el alma con aquella dolorosa emoción de aquella mujer que me hizo saber por vez primera de la existencia de la misa de gallo, la misa de las 12 de la noche como el primer canto del gallo anunciando el nacimiento de Jesús… Años más tarde, participaría cantando algunas misas de gallo o asistiendo a esos conciertos navideños… Las iglesias, tienen la magia de la acústica… No existe ningún teatro cuya acústica sea tan adecuada como la de las iglesias… Era acólito… No sabía nada acerca de los tiempos, los repiques de campana, los traslados en el altar o de ayudar al sacerdote en todos los menesteres, pero era la primera voz del coro… Era el solista estrella y como tal me perdonaban esas fallas encomendando mi participación a los acólitos experimentados… Así la misa de gallo quedó tatuada en la memoria… Poco a poco, los rosarios, las sotanas y las velas y repiques de campana se fueron derritiendo a fuerza de decepciones por la conducta de los ministros eclesiásticos… Pero la emoción de la nochebuena permanecía ahí, en el costado izquierdo anclada como aquellos enormes barcos que se resguardaban de los nortes que azotaban el golfo con una furia impresionante… ¿En qué lugar del devenir habrán quedado aprisionadas esas historias, esas emociones…? Junto con el nombre de San Juan de Letrán, fueron arrastradas por los nortes del golfo tal vez… Así, fueron cambiando las intenciones, los festejos, los nombres, las edades… Diciembre cada vez llega más rápido… ¿Tendrá razón Jaime Sabines cuando habla de que siempre será demasiado pronto…? No lo sé bien a bien, pero la vida lleva ¡tanta prisa en estos tiempos…! ¿a dónde irán los años con tanta prisa…? ¿A dónde se habrá ido esa alegría al despertar el día 25 para ver los regalos? ¿qué habrá sido de aquel niño que entró a la iglesia ese día 24 de diciembre de mis cinco años de edad no a escuchar misa sino a protegerse del frío con sus zapatos rotos y el alma esperanzada en la navidad…? No lo sé bien a bien, pero la vida ¡Ha cambiado tanto en estos tiempos…! “Cambia, todo cambia… Cambia, todo cambia… Pero no cambia mi amor, por más lejos que me encuentre… Ni el recuerdo ni el dolor de mi pueblo y de mi gente…” Eso dice la canción de Julio Numhauser, el chileno que fuera integrante del siempre admirado y recordado grupo Quilapayún, perseguido y lastimado hasta la muerte de algunos de sus integrantes como Víctor Jara quien fuera primero sometido a la más espantosa tortura y luego asesinado por las fuerzas golpistas en el Estadio Chile hoy Víctor Jara en su memoria. Cambia… Todo cambia…

Diciembre de nueva cuenta… ¿Será que tiene razón aquel filósofo (léase merolico… O viceversa) que predicaba bajo el caballito de Tolsá antes que al famoso caballo le dieran su merecido por intentar aplastar la memoria mexica…? “Y los tiempos se irán acortando, caminarán de prisa… Así lo marca la palabra del dueño del cerca y del junto…” ¿Será que tiene razón…? No lo sé, pero en estas fechas, solamente en estas fechas alrededor de la celebración de la navidad, los corazones se abren inevitablemente… Afloran cosas que brotan desde el fondo del alma y que deberían brotar siempre… Diciembre… Sin duda es diciembre el recipiente de palabras muertas y palabras que acaban de nacer atropelladamente en un poema de amor desolado… Sin duda es diciembre un lugar en donde se almacenan con gran cuidado los recuerdos que van volviéndose inservibles poco a poco… Y sin duda también, es diciembre la bellísima posibilidad de perdonar y ser perdonado… Es un traje de charro que te espera en la orilla de la muerte… Es un rincón del tiempo que te hace cobrar conciencia de tu propia fragilidad y convierte la vida en un instante breve, muy breve… Es diciembre, la oportunidad de volver a decir: ¡Feliz Navidad… Y Próspero año nuevo!

Con un poco de frío en la piel… Con un helar en el alma mientras las diferencias insultantes e injustas se convierten en pozos profundos.

*Cantante, compositor y escritor.

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