Nacional

El Corrido Y La Crónica Popular

Por domingo 28 de abril de 2013 Sin Comentarios

Por Sofia Mireles Gavito*

El-CorridoEl corrido es la crónica inmediata de un acontecimiento, es producto de la cultura popular. La connotación, como símbolo de lo popular y expresión de resistencia, sigue, incluso más fuerte hoy.

Ante una situación de agresión e invasión por parte de las haciendas porfirianas, los corridos expresaron la resistencia al despojo, por ejemplo en la temática común dedicada a los héroes-bandoleros perseguidos por el poder como: Heraclio Bernal, Joaquín Murrieta o Chucho El Roto.

El héroe del corrido norteño es un individuo con carisma que se enfrenta a situaciones peligrosas, que puede defender su derecho pistola en mano, mientras que el corrido morelense pone énfasis en la denuncia de la persecución por reclamos de las comunidades en su conjunto y por motivos estrictamente políticos. El protagonista morelense no tiene el carisma de un héroe norteño, sino más bien el perfil de una víctima de la injusticia y de la persecución política.

Algunos sitúan los comienzos del corrido a principios del siglo XIX; sin embargo, Ignacio Manuel Altamirano, autor del Romancero Nacional, afirma que ya el corrido se cantaba antes de 1810, y el Códice Musical Mexicano que estudió el musicólogo Gabriel Saldívar, contiene dos corridos para cítara que podrían situarse en la segunda mitad del siglo XVII.

Históricamente, y por su desarrollo, el corrido se ha clasificado en tres períodos principales: el primero abarca desde la Independencia hasta el ascenso de Don Porfirio, el segundo desde principios de la dictadura hasta 1910, y el tercero desde los inicios de la Revolución hasta nuestros días.

La culminación del corrido como género popular, ocurrió durante la Revolución. La generalización de las luchas revolucionarias, coincidió con la violenta reaparición y amplia difusión del corrido. Dos focos principales produjeron y difundieron la mayor cantidad de corridos: la región del norte con sus corridos norteños y la región central con una variante en el sur (Morelos) conocido como “Bola Sureña”.

El corrido se ha vuelto símbolo y emblema de la cultura popular nacional. Hay que señalar que existe una gran diversidad regional en este género. Así tenemos, que el corrido urbano salido de las imprentas populares del D.F., trata de asuntos escandalosos, trágicos o burlescos y siempre tiene una métrica octosilábica.

Por el contrario, el corrido campirano, en su vertiente histórica defiende una firme postura política; en su vertiente lírica, canta a la naturaleza, al amor y al desamor.

Existe un patrón general al cual, con más o menos variantes, se adapta a la mayoría de los corridos. El corrido se inicia con una llamada al público que se hace de una forma establecida:

Señores, voy a cantarles
Lo que pasó en Veracruz
El 25 de junio
Del año 79,

Inmediatamente aparece el nombre, suceso y fecha de que se trata:

Voy a cantar un corrido
De la actual revolución
Tiempo de mil novecientos
Veintinueve que pasaron
Murió Gervasio Mendoza,
Los cristeros lo mataron.

Y todos, casi sin excepción, dirigen al final un mensaje, una sentencia aleccionadora a sus oyentes:

Vuela, vuela palomita,
Avisa a toda la gente
Que no sigan el ejemplo
Del hijo desobediente.

Tengan presentes señores y
Eduquen a sus chiquillos,
No les vaya a suceder
Como le pasó a aquel hijo.

Las partituras musicales de los corridos se inspiran en los géneros en boga a fines del siglo XIX: valses, danzas, chotis, danzones, polkas, mazurkas, etc.

*Cronista de Chiapas.

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