Editorial

Editorial: Nº 141

Por domingo 3 de febrero de 2013 Sin Comentarios

La muerte de un poeta

El treinta de enero de este año, me aviso José Dolores González que murió el poeta Salvador Alcocer. Chava es uno de los escritores de prestigio en mi tierra natal y en mi vida uno de los referentes. En mi infancia, en momentos álgidos me fuí a refugiar a su casa, del otro lado del rio, recibió con una sonrisa al perseguido y compartió lecturas y experiencia que ayudaron a mi formación literaria. Recuerdo – en la adolescencia- una entrevista en la biblioteca de la UAQ, en el escritorio ocupado por Jaime Silva (QEPD), con los dos amigos fallecidos, la charla giró sobre el oficio y el compromiso que se debe asumir con el lenguaje y los lectores. Con la autoridad que le otorgaba el conocimiento recomendó lecturas, externó juicios críticos, agregando opiniones lapidarias sobre lo que no le gustaba o le incomodaba de la ciudad que amó con rabia. En mi lejanía cuando regresaba a visitar a mi tía Lola, lo buscaba para compartir crónicas de viaje, poemarios de otras latitudes. Como olvidar su compañía en las lecturas que realicé en el Aula Magna de la Universidad estatal; su prólogo a “Rutinero” y su presencia en la Galería Libertad donde leí algunos poemas del volumen.

En los 80s del siglo pasado, fue compañero de tarea en el Taller Voz de Sala Chopin, donde se encargó junto con Faustino López de enseñar a versificar a los creadores musicales y analizó sus expresiones lingüísticas, fue un tenaz colaborador en la elaboración del diccionario de los compositores mexicanos -sin editar- ; en el edificio de Paseo de la Reforma -donde viví durante 34 años- ocupó junto a otros queretanos un espacio que nos permitía beber café y salir a recorrer las calles de la vieja Tenochtitlán conversando sobre al acontecer en las letras. A la década siguiente regresó a Querétaro y aceptó ser jurado en los festivales de canciones que organicé. Debo decir que en mi andar por la República Mexicana acompañó mis pasos por: Nayarit, Sinaloa, Sonora, Bajacalifornia, Nuevo León, Tamaulipas, Yucatán, Guanajuato etc., donde leímos textos nuestros y de otros aedas coterráneos. Salvador dejó poesía editada en Querétaro, Ciudad de México, Edo. de México, un disco compacto con su obra y un vació en el corazón de los que lo estimamos y admiramos. La última vez que hablé con Alcocer le solicité un libro de su autoría para editarlo en la Asociación Doctor José Ley Domínguez, que preside el ingeniero Carlos Antonio Sosa Valencia, quedamos de reunirnos en tiempos primaverales, la cita no se cumplirá, por lo tanto sólo me queda decir: Descansa en paz Salvador Alcocer, te le ganaste, te lo mereces.

Noventa y seis años de la Constitución Política Mexicana.

El 5 de febrero conmemoramos 96 años de la Constitución Política Mexicana. A casi un siglo de la promulgación de nuestra Carta Magna en la ciudad de Querétaro (hoy Santiago de), la discusión sobre su vigencia y permanencia continúa entre juristas y estudiosos que desde diferentes posiciones abordan el tema. Nosotros simplemente consideramos que su respeto y a las leyes que emana de ella, son elemento fundamental para la convivencia de los mexicanos. Por esta razón nos unimos a los festejos que tendrán en el Teatro de la República el acto más significativo. Celebremos el cumpleaños acatándola y recordando que es producto de la Revolución que logró el México contemporáneo que sin ella no sería posible. Felicidades a la cumpleañera en un año de más de existencia.

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