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¿Cómo Puede Ser Un Sábado?

Por domingo 23 de diciembre de 2012 Sin Comentarios

Por Miguel Ángel Avilés*

Sabado

PUEDE SER ASÍ:
Es sábado y la noche ya le puso a la tarde un pie en el cuello. Madrugan las hieleras y los envases. Los sombreros y las botas, el baño con loción y el estéreo con música grupera, pegajosa y tarareable. Nada falta ¿o sí?

TAMBIEN ASÍ:
Antes de andar despacio, avanzaba como alma que lleva el diablo, tomando al boulevard como autopista. Pero ahora no le importa llegar a tiempo con el chocador y los compromisos que pudiera tener algún usuario, le valen madre. Aún es temprano para el baile y, si así no fuera, de todos modos su jaina lo esperará dispuesta hasta que llegue. Quien quite y esta noche se le haga.

O BIEN, ASÍ:
Fin de semana, sexto día. Cal y llagas pueblan sus manos pero a estas alturas esto le viene guango. No así el colado que echaron antes de salir y esa caída del andamio que casi le quiebra el espinazo. Pasa media hora de la una de la tarde y en la bolsa derecha de su pantalón cosquillea un fajo de billetes. No muchos, sólo los suficientes para hacer de cuenta que no habrá lunes y que esa noche, unas cuantas agujas bien grasosas caerán en la parrilla. Y después de la cena y los eructos, puede que su ñorsa le dé para sus chicles.

¿ASÍ?:
La ciudad ya se embarró de maquillaje. Como las damas y los payasos. Como los mimos, como las putas. Y ahí va abriéndose paso y cerrándole un ojo a los transeúntes que van y vienen dispuestos a olvidar sus penas. Las del corazón pero no las de la ley. Porque la ley juega toda la noche al gato y al ratón y los espera agazapada a mitad de la calle y la parranda. Nadie dice nada. Y si dicen les va peor porque entonces a esta ciudad actriz se le cae el maquillaje.

¿O ASÍ?
Media noche del mismo día. Vamos a la caza de las mariposas o tirémosle con el chinchorro a esa mancha. Lo que caiga es bueno, finjamos que se ha pescado lo maligno. Que no quede nada debajo de los postes, nada en la esquina ni en la cuadra ni en el barrio. Si oponen resistencia, quiébratelos. Que no digan nada, que no corran, que agachen la cabeza, que calienten una celda en barandilla.

ASÍ:
Silencio: todo ha terminado. La prensa les rendirá cuentas mañana.

*Abogado y premio del libro sonorense.

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