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DELINCUENTES DE PAPEL… Parte I

Por domingo 19 de agosto de 2012 Sin Comentarios

Parte I/II

Por Miguel Angel Aviles*

Hay de delincuentes a delincuentes. Existen los convencionales que los verás empuñando una pistola o un puñal o una sica para atracar a un parroquiano a la vuelta de una esquina; los de cuello blanco que un día pueden llegar a gobernar un Estado o a ser Presidentes de la República y los que pertenecen al narcocrimen organizado los cuales se han llevado las primeras planas en los últimos años.

Pero existen otros que, poco a poco y en sigilo, han ido ganando espacios sin disparar una sola bala y, a hasta cierto punto, con escasa, muy escasa peligrosidad. Éstos son los que desde ahora llamaremos los delincuentes de papel.

Son aquéllos que, menospreciando otras herramientas para actualizar su conducta delictiva -como serían unas parcas amenazas verbales, armas de fuego o blancas o un machete o un bastón de seguridad metálico para automóvil, un elote escondido debajo de la camisa que simule una metralleta o una pistola de juguete o una AK 47- optan por un recado, escrito invariablemente a mano, donde indican la razón de su presencia: el asalto.

Estos tipos pueden considerarse como un parteagüas en la historia del crimen ya que, sin duda, han revolucionado las variantes en el modus operandis de este delito.

Para empezar, dada su probada alfabetización por medio del texto de marras, a ellos no los podemos considerar tan fácilmente como unos vulgares ladrones. Claro, partiendo de que son ellos mismos quienes redactan el papelucho.

He aquí lo interesante. Para empezar, déjenme decirles que en el derecho penal existe la figura denominada Iter Criminis, una locución latina que significa camino del delito y que se refiere al proceso de desarrollo del delito, o sea, a las etapas que posee, desde el momento en que se idea la comisión de un delito hasta que se consuma.

Entendido este breviario criminológico, no queda más que reconocer que la ejecución de este delito que hoy nos ocupa, no es tan sencilla como parece y que, por el contrario, el sujeto activo tiene frente a sí un gran reto pues sobre todo debe resolver un serio problema retórico que incluye lo dialectal y lo lingüístico.

Entonces debe reflexionar y decidir en torno a los siguientes factores: el objetivo, la idea o mensaje, el lector o destinatario, el género literario y las secuencias textuales.

En otro marco, atendiendo a los especialistas en Lingüística Textual, la disciplina encargada de este asunto del proceso de escritura, éstos nos dirían que el problema retórico entraña la solución de aspectos tales como: la adecuación del texto, la coherencia, la cohesión y la forma del mensaje.

Ese el gran desafío de estos peculiares malhechores.

Para entendernos mejor, tomemos como ejemplo la siguiente nota fechada en Hermosillo: “Ocho asaltos cometidos en menos de dos meses sin utilizar algún tipo de arma, sólo una nota con mensaje amenazante, le atribuye la Policía Estatal Investigadora a un joven conocido como “El Pitufo”. Al momento de su detención, “El Pitufo” llevaba entre sus pertenencias al menos tres notas escritas en papel que decían: “Todo el dinero si gritas te mueres” y al parecer se disponía a cometer otro atraco.”

O esta otra fechada en Matamoros Tamaulipas:”Sin ningún problema un solitario sujeto asalto de nueva cuenta un banco donde vaciara la caja número tres tras de entregarle un papelito a la cajera donde le decía, “esto es un asalto, entrégueme el dinero o empiezo a disparar”.

“Las autoridades policíacas ya cuentan con la fotografía del asaltabancos que utiliza la sicología para cometer los atracos, pues es “cliente” de esta Institución a la cual ya la ha asaltado en tres ocasiones utilizando el mismo patrón, pues llega con el papelito y se lo cambia por dinero, acudiendo a la misma caja”.

O esta última ocurrida recientemente en esta ciudad de Hermosillo:

“Terror sicológico utilizó como arma un solitario ladrón para cometer el sexto asalto bancario del año en Hermosillo, en esta ocasión en una sucursal Banorte de la colonia Balderrama, la cual ya había sido atracada en mayo de 2008. “Esto es un asalto, traigo una bomba, entregue todo el dinero”, supuestamente decía la nota escrita en papel con la que el delincuente atemorizó a la responsable de la caja número 3 para despojarla del dinero.”

Aunque “El Pitufo” no corrió con la misma suerte que “El solitario sujeto” y “El Solitario Ladrón” los tres vivieron el mismo dilema a la ahora de darle el banderazo de salida a su Iter criminis.

Supongamos que los tres ya decidieron incursionar en esta empresa y supongamos además que ya eligieron el lugar que habrán de asaltar. Todo estuviera bien si ahí parara la cosa.

Pero no, señores. Una noche antes estos jóvenes habrán de recluirse en su soledad para arrastrar la pluma y escribir el enunciado que mas efectivo sea para sus pretensiones.

“El Pitufo” o “El Solitario Sujeto” o “ El Solitario Ladrón” debieron de pasar un largo rato hasta dejar insuperable ese texto que sería la piedra angular de su modus operandi: El “Todo el dinero si gritas te mueres” del primero o el “esto es un asalto, entrégueme el dinero o empiezo a disparardel segundo o el “Esto es un asalto, traigo una bomba, entregue todo el dinero”, me quiero imaginar que no son más que el resultado de varias horas de ensayo y otras tantas hojas aventadas echasbolita al cesto de la basura.

El trío de oraciones, ya vistas a toro pasado, pueden ser excelsas o pueden ser perfectibles, según se vea.

En esos recipientes de la basura pudieron haber quedado papelitos en los que pudo haber dicho: “El dinero cabrona”, (sin puntuación) pero es muy lacónico y confuso. O éste: “Echa pa´cá lo que tengas aí abajo” pero es muy ambiguo y sobre todo alburero”. O bien, otro donde dijera: “Dame todo el dinero que tengas junto a ti que sea producto de alguna inversión o depósito o de lo contrario, aquí mismo saco mi arma de uso exclusivo del ejercito nacional y te mato”, pero, por un parte, es mucho pedir para el nivel educativo del “Pitufo” o “El Solitario Sujeto” o “El Solitario Ladrón” y, por otra, de aquí a que fuera leído por la destinataria, la policía ya los habría apañado a los tres.

*Abogado y escritor. La Paz Baja California Sur/Hermosillo.

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