Nacional

El arte… ¿Para qué?

Por domingo 11 de marzo de 2012 Sin Comentarios

(Cuento breve)

Por Alberto Ángel El Cuervo*

Bueno…

—¡Qué onda, compadrito… Cómo estás, qué haciendo..!

—Quién habla…

—¡Cómo que quién, compa… Pues Beto, tu compadre y hermano..! A poco ya ni me reconoces, pinche compadrito…

—Qué pasó compadre… ¿Te pasó algo..?

—No, compa, nomás para saludarte hermano, ya sabes que se te tiene mucho cariño y además… Y pues ya sabes, aquí, como dijo Jean Gimpel sintiendo todo “contra el arte y los artistas” jajajajaja… Y pues…

—¡Carajo, Beto… Son las tres de la mañana, no jodas… Mañana tengo que entrar a chambear a las siete… Los que trabajamos tenemos derecho a descansar..!

—Perdón, compadrito… Tienes razón, lo que pasa es que me siento del carajo y pues quise compartir contigo… Cómo ves, compadrito… Compa… Bueno, bueno… ¿Estás ahí, compa..? Bueno, bueno… Me colgó…

“Claro… Tiene razón en haberte colgado… Los que trabajan tienen derecho a descansar… Los que trabajan… ¿Escuchaste bien, pendejo..? Los que trabajan… No como tú… Yo trabajo, soy artista… Artista… Y finalmente ¿el arte para qué?.. No, lo que pasa es que en estos trances se conoce a los verdaderos amigos y pues el compadre no… Tiene razón, ve la hora… No, si él me hubiera llamado, cuando menos lo escucho… Como debe ser…”

—Bueno…

—¡Qué pasa, mi querido Juanillo… Cómo estás, mi hermano..! Espero no haberte despertado, sé que es un poco tarde pero…

—No, no me has despertado, sigo durmiendo y no es un poco tarde, es tardísimo, no sé cómo se te ocurre andar jodiendo a esta hora, mano… Ah, y ya que hablo contigo, por favor te recuerdo de mi lana… Ya pasó casi un año y nada que me pagas mano…

—Sí, Juanito, mira, precisamente eso te quería decir, que estoy viendo lo de tu pago…

—Pues no lo veas, mano, hazlo… Espero que mañana tengas la vergüenza suficiente para cumplir con tus deudas así como tuviste la ocurrencia de pedir prestado… Bye.

“Mañana mismo le pago… A ver qué hago pero mañana mismo… Le voy a tapar la boca a ese infeliz… Bien sabe que no he podido… ¡Qué sola está la madrugada..! Claro que es normal que a esta hora no haya gente, pero se siente más solitaria que siempre… Ahí está mi cuate con sus gritos lastimeros… ¿Por qué llorará..? Debe acordarse de algo en su locura… Qué pensará ahí, en esa cueva de cartón recargada junto al edificio… Una noche de estas me escapo a echarme un “tanguarniz” con él… Ahí está el mismo perro buscando comida en el basurero… Alerta por alguna patada que lo tomara por descuido… El “perro café”, como dice la canción del charro… Al que nadie hace caso más que para descargar sobre él corajes y frustraciones… La madrugada está igual… Pero no sé por qué, la siento más sola que nunca… Y si le llamo a la “güera”… Siempre dice que cuando la necesite ahí estárá… Pos le llamo…”

—Güerita ¿cómo estás? Espero no ser inoportuno, sólo quería platicar un rato porque pues ya sabes cómo andan las cosas…

—¿Qué hora es..?

—Las tres y cacho… Por… ¿Te estoy molestando? Dime con toda franqueza…

—Mi niño, son casi las cuatro chinga’o… Llámame mañanita ¿sale? Te quiero mucho pero tengo mucho trabajo muy temprano y tengo que descansar, chaitooo…

—Sí, güerita, no te preocupes, muchas gracias de todos modos, hasta mañana…

“Es lógico… Tú eres el único loquito que anda buscando platicar a esta hora… Bueno, no el único loquito, más bien el único pendejo que anda buscando consuelo a sus tarugadas… Pero la verdad es que no es mi culpa, todo se me ha venido encima, todo se me ha volteado de pronto… Carajo, ya estoy pensando que me tienen “bien trabajado” como dice Lencha… No, para nada, qué brujería ni que la jodida, es nomás el pretexto para quitarte culpas… Pero es que no sé… ¿Por qué de repente todo empezó a salir mal… No puedo creer que todos los proyectos se caigan, se cancelen… ¿Será cierto que me tienen trabajado..? jajajaja, ahora resulta que crees en brujerías… Ahora resulta…”

—Bueno…

—Hola… Soy yo…

—Sí, ya sé, quién más podría ser a esta hora… Qué quieres ahora, dime…

—Vaya, siquiera podrías preguntar cómo estoy o algo así por mera cortesía ¿no..?

—¿Sí..? pues aunque fuera por cortesía podrías haberte preocupado por la colegiatura o la renta o todo lo que no has pagado desde hace ya no sé cuanto…

—Pues por eso hablaba también, para ver cómo están los niños…

—Y ¿cómo quieres que estén..? dime… ¿cómo quieres que estén..? con un padre desobligado… Un vago sin oficio ni beneficio que se da aires de grandeza porque dizque es “artista”… Dimeeee… ¡Carajo!

—No es que sea desobligado ni vago… Y no me vanaglorio de nada… Soy artista, sí, porque para eso he estudiado tanto, para entregarme al arte, pero no he podido…

—Eres “hartista”, con h… Porque ya me tienes harta con tus estupideces y tu irresponsabilidad… ¡Madura carajo… Ya madura..! es muy fácil decir que te debes al arte y la chingada mientras tus hijos no tienen para tragar ¡carajo..! Mira, mientras no me hables a horas más decentes y con algo firme de tu responsabilidad como padre, mejor no me llames Beto… En buena onda te lo digo… Mejor no me llames porque lo único que vas a conseguir es que ya no te contestemos el teléfono y ahí muere…

—La semana entrante quedaron de ver unos cuadros y de ahí…

—La semana que entra… La semana que entra… ¿Sabes cuánto tiempo hace que te oigo decir la semana que entra..? A mí no me esperan en el super a la semana que entra… En la escuela no esperan a la semana que entra… ¿Sabes qué? ¡Ya no me estés jodiendo..! Adiós.

“Pues sí, tiene razón… Tienen razón todos… Nomás estoy jodiendo… Nomás eso… Jean Gimpel lo dijo: El Arte, para qué… ¿Fue él? El Arte vale madre y eso lo digo yo… Jajajaja, ahora hasta filósofo… Nomás estoy jodiendo… Nomás…”

—Y ahora no contesta… ¡Carajo, carajo..! A ver, van a tener que ir a ver si está en su cuchitril para que les firme los papeles… ¡Ay, cómo me tuerce el hígado este infeliz..! No, nomás no contesta, vayan a ver a su papá…

Lo encontraron frío, muy frío… Tal vez fue porque dejó la ventana abierta… Tal vez porque ya estaba vacío… Como su mirada… Vacía… Tal vez por las pastillas regadas en el piso… Tal vez porque se le escapó el alma por la ventana abierta para irse a compartir un “tanguarniz” con el pepenador de enfrente… Tal vez porque pensó: El arte… Para qué…

*Cantante, compositor y escritor.

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